Nota en la Revista del diario LA NACION 29-12-2002

¿CUÁNTO CUESTA LA EMIGRACIÓN?

Por Javier Lindenboim*
Una pista para tal estimación reconoce, como suelen hacer los economistas, la necesidad de estimar un agregado económico a partir de la identificación de las cantidades y los precios correspondientes. En este caso, se trata de medir el número de personas emigradas en un período y cierto valor correspondiente a la disminución de ingreso o pérdida de riqueza asociado con cada uno.
Un país históricamente receptor de población migrante no tiene gran experiencia en evaluar los flujos negativos (emigración) cuando los sistemas de registro son tan pobres. Sin embargo, no se trata de un fenómeno absolutamente novedoso.
Hubo oleadas originadas en distintas circunstancias y de magnitud diferente. Estudios documentados indican que no más de 600.000 eran los argentinos residentes en el exterior en los años 80. Las mismas fuentes estiman que al 2000 esa cifra puede ascender a 700.000, es decir, un equivalente al 2% de la población del país.
Una vía para la estimación del costo de la emigración reciente sería la aplicación de un indicador conocido: el PBI per cápita. Hasta 2001 éste era del orden de los 8000 dólares, y hoy puede estimarse en 3000 de igual moneda, o bien alrededor de 10.000 pesos. De manera que por cada 1000 personas radicadas en el exterior habría una menor aportación al producto del orden de los tres millones de dólares. Si este año hubieran emigrado 10.000 personas, la disminución sería de 30 millones de dólares, cifra similar a la coima detectada en el caso IBM-Banco Nación.
Otra vía sería la siguiente. En tanto las probabilidades de emigración se asocian con los niveles educativos, y suponiendo que emigran núcleos familiares donde el jefe es universitario, tendríamos unos 3000 casos. Suponiendo que en esos hogares el cónyuge o alguno de los hijos también haya alcanzado tal nivel educativo, puede llevarse la cifra al doble, 6000 (siempre suponiendo una salida de 10.000 en total). Si un egresado de una universidad pública implica una erogación del orden de los 20.000 (antes dólares), el número ya indicado (6000) llevaría la estimación a 120 millones.
Pero más allá de estas u otras estimaciones, no sólo debe computarse como impacto negativo para el país el resultado de un cálculo monetario. Casos como el del premio Nobel César Milstein, emigrado a mediados de los años 70 debido a la crisis universitaria desatada por la represión militar, ilustran sobre un país incapaz de aprovechar y potenciar sus capacidades. Lo que es mucho más que un monto en divisas.
* Director del Centro de Población, Empleo y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA e investigador del Conicet
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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.