Política económica, empleo, distribución del ingreso. Luces y sombras

Reportaje de Gil Navarro Edición abierta, FM Patricios 95.5, 14-12-2006 (OJO REVISAR EL AUDIO, ESTA MUY LENTO, NO SE ENTIENDE)

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REPRODUCCIÓN DE LA ENTREVISTA

 

  • Fecha: 14 de Diciembre de 2006
  • Programa: Edición Abierta
  • Conductor: Manuel Gil Navarro
  • Duración: 15 minutos

Manuel Gil Navarro – Uno de los barómetros con el que se mide la economía de un país y también la satisfacción de sus habitantes son los porcentajes de gente ocupada y de gente ocupada dentro de la ley. Para hablar de este tema que nos preocupa a absolutamente a todos, a los que tienen trabajo, a los que no lo tienen estamos con el Profesos Javier Lindenboim, economista de la UBA, investigador principal del CONICET. Buenos días Profesor, Gil Navarro lo saluda. ¿Cómo está usted?

Javier Lindenboim – Buen día, mucho gusto. ¿Le puedo pedir un favor?

Manuel Gil Navarro – Cómo no.

Javier Lindenboim – Si me mejora algo el retorno que lo escucho muy leve.

Manuel Gil Navarro – Bueno, a ver cómo estamos ahora mientras hablo y levantamos el retorno.

Javier Lindenboim – En este proceso de mejoramiento, estamos..

Manuel Gil Navarro– ¿Está mejor? Bueno, ojala lo logremos porque esfuerzos para mejorar hacemos casi todos.

Javier Lindenboim – No siempre con éxito.

Manuel Gil Navarro – Pero no siempre con éxito. El panorama laboral argentino es intrincado, ¿verdad Profesor?

Javier Lindenboim – Si.

Manuel Gil Navarro – Es intrincado por sus características, por las características de nosotros los argentinos y por las características de los gobernantes que elegimos los argentinos. Y da entre pena, bronca, rabia que después de años y años de lucha con tanta gente que se sacrificó por lograr estos objetivos de un mejor trabajo, una mejor remuneración, mejores condiciones laborales hayamos llegado a esta situación que si  bien todos los índices señalan que ha mejorado en los últimos catorce, quince meses tenemos un porcentaje superior al 40% de masa laboral en negro.

Javier Lindenboim – Si, esa por ejemplo es una de las evidencias más claras – para llamarlo suavemente – de las dificultades existentes en el mercado de trabajo.

Manuel Gil Navarro – Si.

Javier Lindenboim – Pero sin duda haciendo ese uno de los puntos respecto de los cuales la política económica de este gobierno o de cualquier que estuviera en funciones en este momento debiera estar en primer lugar, uno con honestidad tiene que empezar por reconocer lo que la realidad muestra a partir de determinados números. Hace más o menos cuatro años que no sólo baja el numerito fatídico del desempleo – y baja de manera importante – sino que aumenta de manera importante el otro numerito – que a veces no se lo mira – que es lo que los técnicos llaman la tasa de empleo. Para decirlo sencillo, la proporción de gente que está inserta en el mercado de trabajo respecto de la población total. Eso ¿qué significa? Porque puede bajar la tasa de desempleo simplemente porque la gente se agotó en el intento de búsqueda y no tener resultados.

Manuel Gil Navarro – Exactamente.

Javier Lindenboim – Pero puede pasar que la baja de la tasa de desempleo sea nada más que una contra evidencia del aumento del empleo. Esto fue lo que pasó en estos últimos años en la Argentina que ambos indicadores funcionaron socio-económicamente en la misma dirección. Entonces eso en principio es bueno, las explicaciones pueden ser varias – probablemente no sea este el momento de hacer el raconto – pero no caben dudas que después de haber llegado al fondo tenebroso de los años del cambio de siglo, entre el 98 y el 2001 en donde la economía no sólo no crecía sino que disminuía, etc, y aumentaban dramáticamente cualquiera de los indicadores sociales habitualmente mirados, el efecto – y entiéndaseme bien, no quiero ser un tecnócrata de los que hablan de los efectos rebote – el efecto rebote fue un elemento indudablemente vigente en la recuperación del mercado de trabajo.

Manuel Gil Navarro – Si, no hay duda de eso, no hay duda.

Javier Lindenboim – Junto con eso estamos todavía atravesando una circunstancia, que pocos gobiernos en las últimas décadas en Argentina, tuvieron la suerte de contar, que son condiciones internacionales básicamente favorables. Y son cosas que a veces uno no las tiene presentes. Cuando uno ubica los años – para muchos dramáticos o penosos – del primer gobierno del retorno de la democracia no debería olvidarse – más allá de las virtudes o de los defectos de aquel gobierno – que era el momento más álgido de los efectos negativos del endeudamiento externo, que internacionalmente los capitales vinculados al petróleo y manejados por los países centrales, desparramaron por nuestros países.

Manuel Gil Navarro – Efectivamente.

Javier Lindenboim –  ¿No es cierto?

Manuel Gil Navarro – Así es.

Javier Lindenboim – En cambio en estos últimos años tenemos uno de los períodos de tasas más bajas de interés, de condiciones en que los prestatarios quieren mejorar las relaciones con quienes les deben aceptando cosas que por ahí años atrás no aceptaban y fundamentalmente la aparición en el mundo de una economía tan importante como la de China, que tira en la demanda internacional tantas cosas precisamente como en la soja, en la cual nosotros nos hemos colado – por suerte – que tiene efectos negativos en cualquier país que se haga monoproductor de soja, pero creo que mientras tanto – por el precio que tiene – constituye un elemento dinámico importante.

Manuel Gil Navarro – Ahora, y es una pregunta, no una aseveración de ninguna manera. Las condiciones generales de los mercados mundiales, ¿no se pueden prever? Porque estas situaciones no la hacen por generación espontánea, ¿uno podría llegar a anticiparlas o no?

Javier Lindenboim – Si usted me permite.

Manuel Gil Navarro – Cómo no le voy a permitir.

Javier Lindenboim – Digamos, el sentido común dice que es el menos común de los sentidos. Efectivamente yo creo que su pregunta apunta a una cosa tan esencial que uno no puede creerlo.

Manuel Gil Navarro – Tan elemental, ¿no?

Javier Lindenboim – Yo creo que hay algunos mecanismos, no soy de los que cree que se puede tener en un modelo computarizado lo que va a pasar exactamente de aquí al futuro aunque sea en el mediano plazo, pero efectivamente hay tendencias que se pueden procesar.

Manuel Gil Navarro – Perdóneme que lo interrumpa. A partir de las necesidades primarias y elementales.

Javier Lindenboim – Ah, ah. Discúlpeme que le diga ah, ah porque también en esto yo creo que es más que útil darnos cuenta que vivimos en un mundo que dice estar organizado para satisfacer las necesidades de las personas, eso es lo que aprendemos…

Manuel Gil Navarro – Y lo que queremos que sea.

Javier Lindenboim – En la facultad de economía.

Manuel Gil Navarro – Si, y es lo que queremos que sea.

Javier Lindenboim – Y bueno, pero una cosa es lo que se quiere que sea y otra cosa es el núcleo básico de funcionamiento económico que no es ese. El núcleo básico es mantener y preferentemente acrecentar la ganancia que se obtiene con el desempeño de alguna actividad económica.

Manuel Gil Navarro – Si.

Javier Lindenboim – Si eso se hace produciendo más alimentos para que más gente que carece de él pueda acceder y por ese mecanismo el que produjo tenga su ganancia, es una historia pero tenemos muchos recuerdos nefastos. Hace pocos días se murió el dictador trasandino y yo me acuerdo que en el gobierno de Allende el planteo socio-económico en ese momento era por qué los empresarios debieran – decía el gobierno entonces –poner el acento en aumentar el volumen de la producción y no aumentar los precios.

Manuel Gil Navarro – Si, claro.

Javier Lindenboim – Con el resultado final, en términos de la masa de ganancia hubiera sido la misma. Pero no, por múltiples razones se optó por el otro mecanismo.

Manuel Gil Navarro – Pero también ese mecanismo lo aplica el verdulero de la esquina. Si uno dice comprá diez cajones de manzanas y poné el precio de la manzana más bajo, te dice: por qué, si voy a obtener el mismo beneficio comprando dos cajones y poniéndolo más alto. ¿Entonces pasa por la condición humana?

Javier Lindenboim – Y, yo creo que hay mucho de eso y nos adentramos en un terreno apasionante.

Manuel Gil Navarro – Y, sin duda, claro porque es, nos va la vida en ello Profesor, le voy a contar.

Javier Lindenboim – Pero sin embargo yo diría, me parece que van por caminos no coincidentes las vocaciones – para darle un nombre sencillo – humanísticas y las mezquinas proposiciones económicas pero no porque los economistas sean unos bichos raros que no merezcan afecto y respecto, sino porque estamos mirando cosas distintas. Si uno considera que el funcionamiento de la economía está atado a una dinámica que hace que se produzca más sólo y siempre que esté pregarantizado…

Manuel Gil Navarro – El consumo de esa…

Javier Lindenboim – Que la cuentita final de la ganancia vaya para arriba, si la cuentita final de la ganancia va para arriba no produciendo más, no se va a producir más excepto, excepto que una parte de la sociedad de la estructura del estado asuma el interés común y ponga pautas.

Manuel Gil Navarro – Claro.

Javier Lindenboim – Entonces en ese caso vamos a estar en condiciones de intentar que se acerquen un poco estos dos caminos que las más de las veces funcionan como si no se conocieran el uno con el otro.

Manuel Gil Navarro – Si, y si se conocen se miran de reojo.

Javier Lindenboim – Exactamente.

Manuel Gil Navarro – Como esos vecinos que se quieren poco.

Javier Lindenboim – Digo, ya estoy pensando cuando me llamaron y me dijeimos vamos a hablar del empleo.

Manuel Gil Navarro – Pero estamos hablando del empleo.

Javier Lindenboim – Nos metimos en algo que no sé si…

Manuel Gil Navarro – Pero estamos hablando del empleo Profesor.

Javier Lindenboim – Yo creo que si.

Manuel Gil Navarro – Claro, todas estas variables tienen determinados puntos en común, no muchos pero algunos basales y fundamentales y uno de ellos es el trabajo de la gente y su intervención en este proceso.

Javier Lindenboim – Bien. Ahora fíjese, sobre el trabajo y conectando con el modo que estábamos adoptando para mirar, el trabajo de la gente también es algo que no viene del vacío ni de la ausencia de acciones de las personas. Los economistas dicen que el trabajo es una típica función derivada, más allá del nombre que le puede gustar más o menos a cualquiera que la lee o escucha.

Manuel Gil Navarro – Y, la verdad que me gusta poco. Me gusta poco.

Javier Lindenboim – Pero es que, en términos económicos no se puede concebir que no haya actividad económica que no puede hacerse si no es con alguna porción de trabajo y que al mismo tiempo haya demanda laboral. Habrá algo que resolverá ciertos problemas pero no es demanda laboral. No sé si se entiende la idea.

Manuel Gil Navarro – Se entiende perfectamente. Lo que pasa es yo estoy peleado con algunas nuevas maneras y formas de nombrar. Por ejemplo le diré – no sé si usted lo sabe, es posible que no lo sepa – que el gobierno de Buenos Aires a los cartoneros los llama recuperadores urbanos, lo que me parece no solamente una necedad sino de una cursilería que va más allá de todo parámetro. Entonces me pone la piel de punta, me arropía la piel cuando escucho que se le dan nuevas formas de nombrar a cosas que todos nombramos de otra manera.

Javier Lindenboim – En principio acuerdo con usted.

Manuel Gil Navarro – Bueno, gracias.

Javier Lindenboim – ¿Me permite hacer una nota al pie?

Manuel Gil Navarro – Cómo no.

Javier Lindenboim – Soy de los que cree que no siempre lo que mayoritariamente es nombrado de determinado modo es bueno porque es mayoritariamente así nombrado.

Manuel Gil Navarro – No, no, tampoco, pero los ciegos son ciegos más allá de que sean no videntes.

Javier Lindenboim – Comparto, comparto. Ahora, de todas maneras si uno incluso intenta buscarle un modo de abordaje que no irrite – como el que propuse antes – en cualquier caso uno debiera definir a sí mismo qué es lo que quiere encarar cuando quiere tratar el tema del trabajo, de la falta de trabajo o del mal pago del trabajo, que no son cosas iguales.

Manuel Gil Navarro – No, no lo son pero van…

Javier Lindenboim – Por ejemplo, en los últimos años tenemos un aumento muy importante de la demanda de trabajo, es decir del número de personas que efectivamente participan en el mercado laboral pero sin embargo la participación de los trabajadores en la torta general hoy en día es más baja que a principios de los 90, es decir en el momento inicial del gobierno menemista. Entonces las autoridades actuales se enojan cuando, ayer escuchaba en un programa de televisión a un crítico de la política energética actual que decía: pero no, qué vamos a hacer comparaciones distintivas si esta política es la misma que la de los 90. Lo mató al pobre diputado oficialista porque no tenía cómo defenderse y como pasa en esos casos, salió por el costado, salió hablando mal de De la Rúa – que se merece sus cosas – pero no era de lo que se estaba hablando. En realidad el tipo le contestó: y si, De la Rúa estuvo pésimo porque no cambió nada de lo que había hecho Menem.

Manuel Gil Navarro – Profesor, se me termina el programa. Yo lamento tanto.

Javier Lindenboim – Discúlpeme, yo me sentí tan cómodo…

Manuel Gil Navarro – No, qué lo voy a disculpar.

Javier Lindenboim – No me di cuenta.

Manuel Gil Navarro – Pero yo también, yo también pero aquí vienen resoplando los que nos siguen.

Javier Lindenboim – Bueno.

Manuel Gil Navarro – Así que le quedo terriblemente agradecido por su charla y por su conocimiento y por su amabilidad en aceptar esta charla con nosotros.

Javier Lindenboim – Con todo gusto y a disposición de ustedes.

Manuel Gil Navarro – Le mando un fuerte abrazo. Muchas gracias.

Javier Lindenboim – Igualmente, adiós.

Manuel Gil Navarro – Adiós.

 

 

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