Qué pasa con el índice de precios al consumidor?

Reportaje de Diego Valenzuela, Clave Continental, AM 590, 5-2-2007

REPRODUCCIÓN DE LA ENTREVISTA

 

  • Fecha: 05 de Febrero de 2007
  • Emisora: Radio Continental
  • Programa: Clave Continental
  • Conductor: Diego Valenzuela – Orlando Barone
  • Duración: 8 minutos

Diego Valenzuela – Es investigador principal del CONICET. Vamos a preguntarle qué piensa de todo esto y qué sugiere acerca de cómo debería trabajar el INDEC.

Javier, buenas tardes, Diego Valenzuela de Continental.

Javier Lindenboim – Hola, buenas tardes, muchísimo gusto y suerte con el programa.

Diego Valenzuela – Muchas gracias.

Bueno, ¿cuál es su mirada sobre esta polémica ya nacional que se ha armado por el índice de inflación y el trabajo del INDEC?

Javier Lindenboim – En primer lugar una sensación de pena muy grande. Yo, como investigador soy un usuario permanente de información estadística respecto de la cual la provee, en el caso de Argentina un instituto que tiene de nombre INDEC. Cada país tiene uno de estos y si uno se imaginara que en cada uno de cualquier país que uno se imagina la posibilidad de que las cifras respondan a las vocaciones de un funcionario de turno, podríamos poner muchos calificativos pero yo lo propondría pensar en estos términos, no habría ninguna posibilidad de comparar ningún dato de ningún tipo, de ningún país con otro país si no hubiera pautas o recomendaciones de los organismos técnicos que fueran seguidas en cada uno de los países. Por eso digo, lo primero que me produce es pena porque creo que más allá de las reflexiones, de compartir las reflexiones que venían haciendo ustedes, este es el punto de entrada.

Desde el punto de vista del indicador en sí mismo, yo creo…

Diego Valenzuela – El famoso IPC Javier, que ahora está en la picota…

Javier Lindenboim – Que está en la picota. Yo creo que viene estando en la epicota a veces por buenas y a veces por malas razones. Yo diría por buenas razones en el sentido de reconocer que un indicador de este tipo tiene la enorme dificultad de que no puede – por más de que uno quisiera – actualizar su base de conformación con mayor regularidad. Ustedes mencionaban recién que el último mecanismo de configuración de la canasta de bienes y servicios que integra este indicador corresponde a mediados de la década pasada.

Diego Valenzuela – Si.

Javier Lindenboim – Momento en el que la estructura de los consumos seguramente es diferente de la estructura actual más allá de que nunca la estructura de consumo suyo, mío, del oyente que está escuchando o del vecino de la esquina puedan ser iguales. Y ese es un punto que la mayor parte de la población, no tiene por qué tenerlo claro pero no logra tenerlo claro y a veces sin quererlo, los medios no ayudan a que lo tengan mejor claro. Me refiero a eso, cuando con buenas intenciones se dice: la gente no le cree al IPC y estoy diciendo antes de esta desafortunada medida oficial, tenía buenas razones para decirse de que la gente no le cree al IPC. Lo que me parece bueno que el común, el ciudadano común entienda que es una manera razonablemente confeccionada que procura representar al ciudadano – mejor dicho – a un hogar medio, un hogar quiere decir un matrimonio, dos hijos, sacando los casos de extremo, de gran ingreso o de muy poco ingreso, es decir un amplio sector que está al interior de la sociedad. Eso es lo que procura reflejar el INDEC.

 

Diego Valenzuela – Por eso alguna gente siente una sensación térmica diferente. ¿Usted diría entonces que hoy dejan de ser creíbles las estadísticas en Argentina y en el IPC?

Javier Lindenboim – Yo creo que en un doble sentido desafortunadamente. Por un lado porque – como ustedes explicaron – todavía no se ha hecho, no han terminado los trabajos que ya llevan más de un año y pico en el INDEC para conocer la nueva estructura de gastos que el INDEC ha venido relevando a lo largo de todo el país que es una diferencia con el actual que corresponde al área metropolitana. Por un lado por eso. Ahora, por otro lado porque si hacía falta algo para desacreditarlo completamente, es esta convicción que yo creo que el ciudadano común, cualquiera de nosotros tiene a partir de la decisión de la semana pasada de que ya no hay ninguna buena razón para creer a los datos oficiales dado que esos dependen del humor del funcionario que parece tener autoridad para hacerlo como el señor Moreno.

Diego Valenzuela – Bueno, seguiremos reflexionando Javier. Muchas gracias.

Javier Lindenboim – No, al contrario, un gusto.

Diego Valenzuela – Adiós. Javier Lindenboim es investigador principal del CONICET.

Todos los gobiernos han tenido la tentación de manipular las estadísticas, algunos no se animan a meterse directamente en el INDEC, algunos han hecho interpretaciones paralelas de los datos. Será el desempleo, pero yo hago…

Orlando Barone – Vos, creo que lo has hablado cuando Lavagna tenía su propio índice de pobreza.

Share

Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.