La baja del desempleo es sustentable?

Reportaje de Julio Sevares, País Real, Radio Nacional, 3-3-2007

REPRODUCCION DE LA ENTREVISTA

 

  • Fecha: 03 de Marzo de 2007
  • Emisora: Radio Nacional
  • Programa: País Real
  • Conductor: Julio Sevares
  • Duración: 23 minutos

 

Julio Sevares – Hola, buenas tardes. Bueno, retomamos no programa País Real luego de no sé si merecido descanso aunque estuvimos un par de programas muy bien cubiertos por nuestro productor Rubén Silver. Y hoy vamos a tomar con el tema de la economía y una de las cosas buenas que están pasando en la economía – que tiene no obstante sus bemoles – que es el tema del desempleo que después de trece años tenemos una tasa de desempleo de un dígito y de esto – como siempre decimos – vamos a hablar con alguien que sabe que en este caso es Javier Lindenboim que es viejo conocido de nuestro programa – joven pero viejo conocido – y es director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo de la Universidad nacional de Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires, yo diciendo mal el título del nombre de la UBA justamente e investigador del CONICET.

Hola Javier.

Javier Lindenboim –Hola, ¿qué tal? Buenas tardes, gracias dobles por los halagos y especialmente por lo de joven.

Julio Sevares – Bueno, somos todos jóvenes. Nosotros no cumplimos más años. Desempleo en un dígito 8.7%, ¿a qué se debió esta caída del desempleo?

Javier Lindenboim – Bueno, primero, la satisfacción que el gobierno y quien no está en el gobierno puede tener porque la desocupación haya vuelto a no tener dos dígitos es una satisfacción generalizada pero no es una novedad. Venimos rondando esta posibilidad desde hace prácticamente dos años. Digo esto porque a mí me parece muy bien que las autoridades oficiales descorchen las botellas de champagne que en realidad el champagne si lo pudieran tomar los que están buscando trabajo y todavía no consiguen, sería mejor aún. Pero no es algo que vino de la noche a la mañana y este que no vino de la noche a la mañana quiere decir que, efectivamente como dijo hace un par de días el presidente en la apertura de las sesiones del congreso, teníamos en el momento peor de la crisis alrededor del 25% como tasa de desempleo y ahora estamos en los valores que tenemos, lo cual es un logro social y político además de económico, muy significativo. Entonces, primero esto porque algunas veces puede pasar que en el momento de la transición de un valor determinado pareciera que las cosas empezaron ahí.

Julio Sevares – Claro, porque ya hace, el año pasado estaba 10.1

Javier Lindenboim – Durante varios trimestres 10.1, 10.3 pero en torno a eso. Y no me meto en detalles porque alguien lo puede interpretar del peor modo de que en realidad 8.7 no es un valor comparable con el anterior método de cálculo, no sólo porque cambió la encuesta de hogares sino porque aquí están contados como ocupados personas que todavía reciben prestaciones sociales del tipo del plan jefas y jefes y declara que eso es su único ingreso, en esos casos esta cifra – la de 8.7 – es resultado de computar a esa persona como ocupado. Si no es así el valor estaría todavía en 10 y moneditas. No me meto en eso pero digo venimos rondando esta cifra, lo importante es el terreno recorrido hasta aquí pero yo me detendría en dos aspectos que me parecen relevantes. Uno, no es sólo el hecho de que bajó la tasa de desocupación sino que aumentó efectivamente el empleo. Alguien que pueda estar escuchando distraídamente dice: pero qué está diciendo este señor y digo que puede, hay situaciones en las que puede bajar la tasa de desempleo y no aumentar el empleo, simplemente porque la gente se cansa de buscar, entonces estadísticamente el número, la proporción de desocupados baja, el numerito este fatídico o hermoso cambia, sólo por eso sin  que aumente el empleo. Aquí aumento el empleo y debemos decir que aumentó el empleo con una tendencia dominante de buena calidad de empleo, cosa que no era lo que pasaba en los 90. Pero lo que me parece también importante recalcar es que toda esta masa muy grande de nuevos puestos de trabajo que tenemos en estos cuatro, cinco años no han impactado en la medida en que muchos deseamos en mejorar efectivamente la situación de inequitatividad en la distribución del ingreso, de pobreza, de indigencia, etc. ¿A qué voy? A que durante mucho tiempo nos acostumbramos a pensar que los problemas de crisis social estaban asociados solamente con el tema del desempleo, lo cual era una parte totalmente correcta en la mirada pero no era la única. Ahora que los números dicen que el problema del desempleo no desapareció pero amenguó bastante, se pone más claramente en evidencia que tener trabajo hoy en Argentina no es suficiente para decir salí de la pobreza. Dicho en otros términos y en buen romance quiere decir que la remuneración media del trabajo es muy baja.

Julio Sevares – Está por debajo del costo de una canasta, es la canasta que se utiliza para medir el nivel de pobreza.

Javier Lindenboim – Que es una de las maneras de calcularlo, la otra manera es decir, bueno, a ver cuántos bienes, cuántos servicios generamos en el año y quién se lleva qué parte y ahí tenemos otro modo de ver que los asalariados se llevan todavía una parte bastante mezquina, las estadísticas oficiales dirán que en el año 2006 probablemente estemos en torno del 39%, que es mejor que hace algunos años atrás pero todavía es peor que lo que era en el 2001 y el 2001 era más bajo que en el año 93. Estoy tomando estos años solamente por el hecho que las estadísticas oficiales actuales empiezan en el año 93.

Julio Sevares – Escúcheme una cosa, y respecto a lo que decís de la calidad del empleo, también es cierto que por ejemplo se redujo el empleo en negro pero todavía sigue siendo como un 40% del empleo total.

Javier Lindenboim – Absolutamente. Yo creo que esa es una muestra de la enorme dificultad que la economía y la sociedad argentina tiene para abordar efectivamente una solución al aspecto laboral. Lo nuevo y bueno es que los nuevos puestos – cuando uno mira un momento contra otro de estos años – la diferencia es siempre favorable, el ritmo de crecimiento de los puestos protegidos es mayor que el ritmo de crecimiento de los puestos desprotegidos.

Julio Sevares – De los que, del trabajo en negro.

Javier Lindenboim – Del trabajo en negro que algunos lo llaman en negro, otros los llaman precario.

Julio Sevares – No registrado.

Javier Lindenboim – No registrado. Pero, primera cuestión: no es que no aparecen nuevos puestos de trabajo desprotegidos o no registrados o en negro, siguen apareciendo, menos que antes pero aparecen. Esa es una observación preocupante. La otra observación que el stock que venimos arrastrando del trabajo en negro es tan grande que para que cambie la proporción, tendremos que decrecer en el número de trabajadores en negro significativamente, es decir pasarlos a blancos efectivos en cuantías muy importantes, cosa que estamos lejos de conseguir en la actualidad.

Julio Sevares – Es decir que tendríamos que seguir creciendo a un ritmo elevado y a un tipo de crecimiento que genere trabajo y que además con presiones institucionales, controles e incentivos económicos para que ese trabajo además sea en blanco y durante mucho tiempo.

Javier Lindenboim – Exacto. El tema de la calidad del empleo, de decir si está protegido o no está protegido en primer lugar, que eso tiende a estar fuertemente asociado luego con la estabilidad en el trabajo. Es decir, con la protección que incluye la posibilidad de continuar en él. Es una tarea creo que no va a ser sencilla y sobre la cual hay algunos activos de acciones oficiales – a mí modo de ver – positivos en lo que hay pero insuficientes.

Julio Sevares – Por ejemplo, ¿cuál sería?

Javier Lindenboim – La campaña perceptible respecto del blanqueo del trabajo de personal del servicio doméstico que es la campaña más notable desde el gobierno nacional, yo creo que es un esfuerzo valioso. Ahora, reconozcamos que las cifras oficiales dicen que se habría normalizado en el último par de años algo así como algo más de ciento cincuenta mil personas que trabajan en el servicio doméstico, es decir que fueron incorporadas a los registros oficiales sobre un stock que está en el orden de los ochocientos mil puestos de trabajo, una cosa por el estilo. Es decir que estamos todavía con una altísima negrura en ese ámbito pero mi observación es que yo creo que eso está muy bien porque apunta a intentar un cambio cultural importante que tiene que ver con nuestra actitud respecto de los compromisos fiscales, que alguna vez tuvimos oportunidad de conversar. Pero lo que no hay – a mi gusto suficiente énfasis – es en cómo combatir el empleo no registrado, en negro en el ámbito productivo, es decir en las empresas que es el lugar en donde si uno lo mira con un esquema muy grosero, los trabajadores como trabajadores qué es lo que tienen enfrente, no tienen a un jefe de familia, a una jefa de familia, tienen en frente al empresario. Bueno, en esa confrontación todavía – a mi modo de ver – hay un déficit notable de intervención. Se está tratando de reconstituir el sistema de inspecciones, etc-. Cada tanto alguna cosa aparece, una obra en construcción con trabajadores ilegales, etc.

Julio Sevares – Los talleres textiles.

Javier Lindenboim – No hablemos de los talleres textiles.

Julio Sevares – Eso ya es una caso extremo.

Javier Lindenboim – Si, cercano a la esclavitud, exacto, que también subsisten y que han dejado una marca tan fuerte en nuestra sociedad que todos recordamos que se clausura un taller de esos y la gente involucrada como trabajador, salen a hacer marchas diciendo que se reabran los talleres y no necesariamente que se reabran en condiciones de licitud sino en cualquiera sean esas condiciones, lo cual expresa las dificultades que tiene la población para generar un ingreso decente.

 

Julio Sevares – Y lo que es la necesidad de trabajo. Vamos a hacer un corte para presentar el programa y después seguimos este tema y te voy a preguntar una cosa que es ¿qué habría que hacer para acelerar la creación de empleo y de buen empleo?

 

Julio Sevares – Bueno, retomamos, esperemos que esté todo prolijo porque esto lo estamos grabando, hoy sábado, lo estamos grabando ayer viernes digamos.

Retomamos con el tema este que hablábamos que es qué hacer para crear empleo. Y vea usted, es interesante observar la situación del primer quinquenio de los 90 donde la economía creció y aumentó también la desocupación. Cuando decimos volver al 10% decimos el año 1993 pero en el año 1991,92 había, la desocupación era del 7, 8% – si   mal no recuerdo – es decir que eso sucedió porque al mismo tiempo que la economía crecía, crecía de forma con una gran concentración de capital, con incorporaciones tecnológicas que reemplazaban gente, con privatizaciones que dejaban gente sin trabajo que después de un tiempo en el mercado informal se quedaban como en desempleo abierto, etc. Y esto ahora cambió porque gracias, entre otras cosas, al tipo de cambio, la demanda externa, etc, se recuperaron muchas empresas chicas, pymes, muchas actividades de servicios, muchas de ellas vinculadas con las actividades industriales y también aparte la recuperación de las actividades del agro en el interior donde en las ciudades del interior se ve claramente una buena actividad aunque sería otro tema hablar de cómo la producción agropecuaria – también muy centrada en la utilización de capital – deja afuera o crea mucho menos empleo que en el pasado. ¿No es cierto, ese es otro tema? Pero decir: bueno, a ver, comentame algo sobre esto, a ver qué habría que hacer – si es que es posible – como para crear más empleos buenos.

Javier Lindenboim – Si, no sé si voy a llegar exactamente a ese punto pero me quería referir a unas cuestiones que suscitó la presentación del tema. Efectivamente en la primer parte de los 90 hubo un ritmo de crecimiento importante y un aumento paralelo de la desocupación y ahí si con un inverso proceso en cuanto a materia de empleos, se perdían muchos empleos protegidos, los pocos empleos que se creaban eran empleos en negro. Esa es la característica de ese período. Y me parece importante tener presente que en ese período uno de los argumentos en boga era cómo había que actuar en materia fiscal respecto de garantizar que el capital tuviera los beneficios suficientes para dinamizar la economía y que eso iba a traer aparejado una mejora por derivación a través de la mayor demanda laboral. Ocurrió lo primero y no ocurrió lo segundo, entonces esto ¿por qué yo creo que vale la pena recordarlo?, porque ahora si bien pareciera – a mí gusto más en los discursos que la realidad que estamos planteando las cosas de modo distinto – yo creo que desafortunadamente no la estamos planteando demasiado diferente en este sentido porque siguen apareciendo las preocupaciones referidas a que no pueden o no debieran atenderse con mayor celeridad las demandas del sector del trabajo porque eso puede afectar la recuperación de la tasa de inversión que es necesaria para mantener un ritmo de crecimiento económico. Yo creo que la teoría ha dado lugar a muchas controversias pero hay componentes de la teoría que demuestran de que plantear la cuestión alternativa no suele ser un buen consejero, pero además de la teoría, la historia argentina ha demostrado que pretender poner el acento en la protección de las ganancias como mecanismo supuestamente reproductor de ventajas y atemperador de las desigualdades, fracasó planteado en esos términos.

Julio Sevares – La teoría del derrame era, ¿no?

Javier Lindenboim – La teoría del derrame.

Julio Sevares – De lo que la gente gana de eso se derrama finalmente, no se derramo mucho, ¿no?

Javier Lindenboim – Pero fijémonos que insisto – a mí gusto aún concordando con muchas de las cuestiones que desde el oficialismo hoy se plantean – yo creo que no hay una orientación efectivamente diferente. Fijémonos: hubo en el peor momento, en el 2002, en el 2003 elevación de los mínimos, de los salarios mínimos primero con sumas no remunerativas, es decir oficialmente se ponía en negro el salario – hay que decirlo con todas las palabras – y luego toda la estrategia pasó porque el incremento de los precios estuviera contenido en un rango determinado. Lo que el año pasado se planteó fue claro, si el producto va a aumentar tanto más un aumento de precios estimado en tanto, la suma de todo eso es la cota que tendría que tener los aumentos de salario. Finalmente los datos oficiales, me quedé pensando si decir los datos oficiales del INDEC porque al INDEC oficialmente le han dicho que eran unos bárbaros excepto cuando dieron buenas noticias.

Julio Sevares – Exactamente.

Javier Lindenboim – Dicen que el salario promedio que registran las estadísticas del INDEC es del 19% que es la pauta que había planteado el gobierno, con lo cual lo que se garantizó es que la distribución del ingreso quedara tal cual como estaba a principios del año 96, con lo cual lo que estoy diciendo es que redistribuir la torta, que el sector del trabajo tenga un poco más que lo que viene teniendo no se logra con una estrategia que sólo trata de conservar la situación como está, pese a que el discurso es de cambio. Entonces yo creo que ahí hay mucho para hacer, ahora hay mucho para hacer no en materia de mecanismos de compensación social, planes o cosas por el estilo sino entrar a tallar efectivamente en la discusión entre el capital y el trabajo, cosa que el gobierno – me parece a mí – que no muestra demasiado entusiasmo por introducirse en esa cuestión, las razones tendrá que explicarlas el propio gobierno.

Julio Sevares – Y ahora, volviendo a la pregunta, ¿qué tipo de trabajo tendría que haber o qué se puede hacer para que haya el tipo de trabajo necesario para que, el tipo de actividad necesaria para que se genere empleo y para que ese empleo sea decente?

Javier Lindenboim – Da para que lo sigamos seguramente en otro momento porque entramos a la cuestión de la productividad.

Julio Sevares – Y con el tipo de cambio sólo sirve ese…

Javier Lindenboim – Esa sería una reflexión mía pero a ver si puedo. En las condiciones de un 3 a 1 relativamente rígido como fue, como era el 1 a 1, lo que está ocurriendo es mágicamente beneficioso en el sentido de que siguen creándose puestos de trabajo. Cuánto se puede autosostener una estrategia que no incluya lo que acabamos de mencionar – que es el tema de la distribución del ingreso – es el problema. Lo voy a mencionar con referencia a un contexto extra argentina, Brasil durante mucho tiempo – podríamos decir todavía – estableció su estrategia en términos de colocación en el exterior de su producción y le importaba un bledo que dos tercios de su población no tuvieran capacidad de compra. Argentina tuvo históricamente un mercado interno poderoso, de hecho la mayor parte de la producción se vende, se realiza, se comercializa internamente y si nosotros no apuntamos a fortalecer ese mercado interno no vamos a tener posibilidad de mantener el ritmo de crecimiento económico y por lo tanto de creación de empleo. Ahora bien, hay un problema que resolver que es cómo equilibrar que el trabajo aumente su productividad sin que eso signifique dejar trabajadores afuera pero eso si te parece, lo charlamos otro día.

Julio Sevares – Si, pero yo quiero rescatar una cosa que vos decís. Cuando uno dice – como es correctamente – si bien la economía a partir de la devaluación es mucho más abierta que antes porque el producto siguió siendo en pesos básicamente y las exportaciones y las importaciones son en dólares, por lo tanto se triplicó solamente, simplemente por la devaluación el grado de apertura de la economía, es cierto también que un porcentaje importante se acumuló. 80% de la producción se comercializa en el mercado interno y eso tiene que ver, para eso es importante, el tipo de salario y el poder de compra. Acá no estamos haciendo poesía social, es decir que sería bueno que todos ganáramos mucho más y sobre todo lo que ganan menos, ganaran más lo cual es un criterio de justicia distributiva, de justicia social, etc sino también un problema económico. Las empresas necesitan pagar mejores salarios para que haya poder de compra para sus productos y esto es algo que siempre lo repito y siempre repetimos los que estamos acá que es algo que no está en el discurso y se piensa que solamente exportando, lo cual es fundamental porque uno dice eso: vos estás contra la exportación, no, exportar es importante pero la base fundamental acá y en las economías desarrolladas desde muchas economías muy desarrolladas – inclusive la de Brasil – la base está en el mercado interno.

Javier Lindenboim – Totalmente de acuerdo.

Julio Sevares – Es la base, es una de las bases fundamentales.

Bueno, tenemos que – lamentablemente – terminar pero efectivamente vamos a seguir este tema, ya no del mercado de trabajo sino del mercado de la producción y la relación en otra sesión con Javier Lindenboim.

Estuvimos con Javier Lindenboim que es director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo de la UBA e investigador del CONICET.

Gracias Javier por estar con nosotros.

Javier Lindenboim – Gracias por la invitación.

Julio Sevares – Y hasta la próxima.

Chau. Hasta el sábado que viene.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.