La penuria de las estadísticas públicas

Reportaje de Luisa Valmaggia, Esperá que me despierte, Radio Ciudad, AM 1110

TRANSCRIPCION DE LA ENTREVISTA

  • Fecha: 28 de Febrero de 2008
  • Emisora: Radio Ciudad
  • Programa: Esperá que me despierte
  • Conductor: Luisa Valmaggia

 

Luisa Valmaggia – En realidad la polémica sobre el índice de precios, polémica que surge a partir también de la desarticulación prácticamente del INDEC, el organismo encargado de hacer estadísticas. Hoy en algunos diarios como Clarín, por ejemplo, aparecen cuáles son los cambios en el índice que ya se empezaron a aplicar, métodos que arrancaron – dicen – en enero del 2007, entonces dan algunas modificaciones. En el caso alimentos por ejemplo la inflación de enero con el método actual que se está aplicando es de 0,9. La inflación de enero con el método futuro que se va a imponer es de 0,4. En alimentos, dice, se toman los precios de mercado de todos los productos estacionales, tanto si suben como si bajan para el índice del 0,9. Ahora, si el índice da 0,4 es porque se computarían sólo los precios más baratos porque asume ese índice que la gente deja de comprar los que suben mucho.

Lo tengo en línea a Javier Lindenboim, es economista, es director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo de la Universidad de Buenos Aires.

Buen día, Lindenboim, ¿cómo le va?

Javier Lindenboim – ¿Qué tal? ¿Cómo está usted Luisa?

Luisa Valmaggia – Bien. Seguimos hablando del  mismo tema. Esto no se resuelve. Ayer circuló muy fuerte la posibilidad de la renuncia del ministro Lousteau, Guillermo Moreno sigue allí metiendo la cuchara y el tenedor, lo concreto es que seguimos con un índice poco confiable.

Javier Lindenboim – Si, desafortunadamente y – como usted dice – lleva ya un tiempo demasiado largo como para que uno no deje de preocuparse y con la gravedad que significa que no estamos hablando ante la eventual ineptitud o tozudez de un funcionario sino que todo esto que está pasando no puede existir de otra manera sino fuese aplicación de criterios desde las más altas autoridades establecidas y eso es más complicado todavía, porque cuando a principios del año pasado algunos podían escribir si el índice Moreno,  en calidad tendría que llamarse como alguna gente dice – índice “K” que es peor, es peor por la implicancia política económica institucional que esto tiene y el bastardeo, porque esto que los medios, con toda lógica periodística, tratan de hurgar en los entresijos de las decisiones oficiales o seudo oficiales es penoso porque no sólo se ha destruido al índice existente, sino que el tironeo tan mezquino al que se ha sometido la supuesta formulación, digo supuesta porque…

Luisa Valmaggia – No se conoce, tampoco se difunde exactamente.

Javier Lindenboim – Justamente y eso no es menor, no es menor porque yo no sé si tengo capacidad para poner un ejemplo que sea suficientemente ilustrativo pero pensaba si estuviera en manos de los medios y de la conversación cotidiana de la gente definir cuál es mejor bisturí para operarme a mí del corazón, el número 1, el número 2 o el número 3 y la mayor parte de los mortales no tenemos capacidad para opinar si el bisturí es mejor o peor. Lo cual no estoy llevando la cuestión a un problema elitista sino a un problema de que no se trata sólo de sentido común sino de competencia técnica.

Luisa Valmaggia – Claro, si, si, sin lugar a dudas. Es tal cual como usted lo plantea pero además digo, porque hay que definirlo porque si no cada uno tiene su propio índice.

Javier Lindenboim – Bueno, eso es lo que se ha logrado en este año. En realidad yo creo que ha habido mucha más prudencia en el ámbito privado dicho en general que lo que yo me podría haber imaginado un año atrás. Yo supuse que iban a pulular estimaciones de escasa calidad técnica, no por la incapacidad técnica de quien lo hiciera sino porque hay una sola cosa que hay que seguir repitiendo: no hay ninguna otra posibilidad que un organismo estatal – en este caso el INDEC – pueda hacer la construcciones de indicadores económicos de este tipo por el volumen inmenso de variables que hay que tener en cuenta y la cotidianeidad de los relevamientos necesarios. Entonces, ninguno de los que queramos salir a la palestra poniendo el dedo al aire y ver de dónde sopla el viento, tenemos posibilidad seria de dar un número alternativo pero es lo que han empujado las decisiones oficiales, a que esto florezca y creo que lo que ha parecido es llamativamente moderado – por suerte – moderado y la actitud del gobierno es de autismo total.

Luisa Valmaggia – Claro, si, si, no termina de resolverlo, creo que está en un problema. La verdad es que habría que admitir que hay una inflación creciente.

Javier Lindenboim – Que es el problema a preocuparse y del cual el gobierno manifiesta – yo no sé si como con la cuestión energética – manifiesta la negación, no hay un problema energético, después nos dicen que cambiemos las lamparitas, pero no hay un problema energético. No hay un problema de inflación pero tocan el número. Y – como algunas veces conversamos – si tocan el número, no es de ninguna manera, es por razones técnicas. No es que hay un estudio que demuestra que hay que modificar el índice en dirección “A”, “B” o “C” sino solamente porque la preocupación es que el número que aparezca sea menos grande del que es. Con lo cual, estamos en el peor de los mundos.

Luisa Valmaggia – Claro.

Javier Lindenboim – Si hubiéramos llevado un año discutiendo técnicamente, convocando especialistas nacionales, internacionales – que los hay en el país y en el exterior suficientes – sería una cosa de debate y quien argumente mejor, tendrá las mayores posibilidades de responder al resto de las personas que están en el debate. Pero no, esto se opera haciendo matonaje adentro del INDEC, sacando a la gente que estaba, poniendo personal que no proviene, de ninguna manera, de ámbitos técnicos que no tiene formación ni experiencia en absoluto y cuando cualquiera le hace llegar una crítica la respuesta es el silencio total – o peor todavía – el desvalimiento de la persona que critica diciéndole los peores calificativos. Y con esto realmente, cuando la producción me llamó para tener esta conversación, yo volví a plantearme la misma cuestión que en otras ocasiones que charlamos con usted o con alguien con el mismo propósito, cómo hace uno desde su propia honestidad intelectual para transmitir al público, a su audiencia que la naturaleza del problema en el que estamos es de una gravedad y una profundidad suficientes como para que uno se sienta incómodo teniendo la imprescindible necesidad de ponerle el título de que esto es un atentado desde las más altas autoridades a la tenencia de estadísticas creíbles en el país. Estadísticas que son útiles no sólo porque los sindicatos necesitan tener un referente para sus aumentos.

Luisa Valmaggia – Sanitarios y etc.

Javier Lindenboim – Pero no sólo por eso porque eso hace que alguien puede decir – no sin razón – que en definitiva las cosas terminan pactándose con prescindencia del INDEC sino que el sistema estadístico es – o por lo menos debe tratar de preservarse de que siga siendo – un sistema, es decir un conjunto articulado. Yo no sé cuán públicas o no públicas son algunas cosas, están desarmando organismos técnicos que hacen imprescindible preocuparse porque en poco tiempo más, ya vamos a tener buenas razones para no creer siquiera en las tasas de crecimiento económico.

Luisa Valmaggia – No, claro, es por eso, es muy grave por la incidencia que tiene esto, también en nuestros bonos externos, no solamente como usted señalaba en las negociaciones paritarias. Digo, tiene una utilidad tener índices creíbles que tienen que ver con toda nuestra vida diaria.

Javier Lindenboim – Así es, así es.

Luisa Valmaggia – Es muy grave realmente.

Luisa Valmaggia – Bueno, Lindenboim yo le agradezco que nos haya vuelto a refrescar por qué es importante tener índices creíbles y hacer de alguna manera hacer un llamado de atención también al gobierno. No hay nada peor que un gobierno que se transforme en una entidad poco creíble.

Javier Lindenboim – Sin ninguna duda.

Luisa Valmaggia – Bueno, gracias Javier.

Javier Lindenboim – Al contrario, ha sido un gusto como siempre.

Luisa Valmaggia – Gracias. Javier Lindenboim, es economista, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo de la Universidad de Buenos Aires.

Están muy, muy alarmados todos los sectores técnicos realmente porque además digo, un punto de inflación repercute necesariamente y más, por supuesto, en aquellos sectores que menos ganan, sobre todo cuando estamos hablando de la canasta básica de alimentos.

Share

Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.