Reportaje de Paula Urien para LA NACION 25-9-2011

Domingo 25 de septiembre de 2011 | Publicado en edición impresa

Ver página en pdf

Trabajar en la gestión pública

El Estado seduce como empleador

En las empresas públicas y en los organismos autárquicos se pagan salarios superiores a los de los del sector privado; todavía pesa el amiguismo
Por Paula Urien  | LA NACION

“En los años 90 parecía claro que era más ventajoso trabajar en la actividad privada que en la estatal. Hoy, la situación está mucho más discutida.” Así resume Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, la situación del empleo.
Mientras los organismos públicos tienen un salario base parecido al de las compañías privadas, y en algunos casoso menor, las empresas públicas y los entes autárquicos se caracterizan por pagar más que bien.
Fernando Straface, director ejecutivo del Centro de Implementac

ión de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), da algunas precisiones: “En el empleo público, los puestos gerenciales de dirección en el nivel nacional tienden a estar por debajo de los de similar responsabilidad en el sector privado. Se calcula que la alta gerencia pública en la Argentina percibe un 35% menos que sus pares en el sector privado. En los últimos años esa brecha mejoró, pero sigue existiendo. Pero eso no sucede en estos puestos en organismos descentralizados que tienen más autonomía para definir sus escalafones”.

Según el profesional, en los niveles iniciales y medios “es donde el Estado paga muy bien, incluso mejor que en el ámbito privado. Por ejemplo, el Estado es un muy buen primer empleador para un profesional joven, lo que no quiere decir que después haya una carrera estructurada que asegure el crecimiento”.
Straface detalla que un joven profesional recién recibido puede aspirar a ganar 5500 pesos si ingresa en el plantel estatal. “Si se compara con un abogado recién recibido que ingresa a un estudio grande con un sueldo que no llega a $ 3000, el salario es excelente. Por otro lado, un profesional medio, con algo de experiencia y alrededor de 30 años, está ganando entre $ 8000 y $ 9000 pesos, algo que no está nada mal”. El director ejecutivo de Cippec ve, en este momento, excelentes oportunidades para jóvenes sociólogos, economistas y licenciados en Ciencias Políticas.
En el imaginario popular, ser empleado público tiene algunas características propias, algunas envidiables y otras no tanto: que tienen sueldos más altos que los empleados del sector privado (aunque algunos piensan que tienen una remuneración menor), que entran por ser familiar de o amigo de, que no los pueden echar.
La primera hipótesis entonces es cierta: en promedio, quienes trabajan para el Estado ganan un 15% más que quienes están en la actividad privada. El doctor Víctor Beker, director del sitio elsalario.com, gestionado por la Universidad de Belgrano, explica que el salario promedio para la actividad privada registrada en el primer trimestre de 2011 es de $ 4633, mientras que para el sector público total (nacional, provincial y municipal), ese promedio es de 5066 pesos.
Sin embargo, hilando más fino, hay diferencias importantes. “Para el sector público nacional, el sueldo promedio es de $ 7672; para los organismos descentralizados, $ 11.687, y para los bancos públicos, $ 14.263. Estos salarios se refieren a los conceptos sobre los cuales se pagan aportes jubilatorios. No incluyen, por lo tanto, los complementos no remunerativos.”
Es decir que los empleados públicos en el nivel nacional ganan el 65,79% más que el promedio de quienes trabajan en la actividad privada, y quienes están en los organismos descentralizados ganan un 152% más.
“Se gana mucho trabajando para el Estado”, relata una ejecutiva de una importante consultora, que pidió no ser identificada. “Un chico que trabajaba acá, estudiante de Economía de 24 años, se fue a trabajar a Aerolíneas Argentinas con un sueldo de 8500 pesos. Hasta él estaba sorprendido. También tengo un amigo que trabaja en la AFIP, un contador excelente, en la parte penal tributaria, que gana 27.000 pesos en mano. ¿No es mucho?”, se pregunta y confiesa que a ella le gustaría ganar lo mismo.
“Uno tiene la idea de que el empleado público siempre gana mal”, aclara Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad. “Esta premisa es cierta en la administración pública, pero no lo es en las empresas públicas, y eso es importante que lo sepa la sociedad”, sentencia. Ese banco tiene un costo laboral promedio de 15.000 pesos, y trabajan 3200 personas. “Aerolíneas Argentinas pierde plata porque aumentaron los sueldos y la cantidad de personal. Hay que tener una conciencia pública muy fuerte para luchar contra eso, pero en el día a día, desde la gestión, hay que decir no a muchas cosas”, concluye.
Otras entidades donde se da esta premisa, además de las empresas estatales, son los organismos estatales que tienen una cierta independencia. “Los organismos autárquicos, que no dependen de la administración central, tienen más autonomía a la hora de establecer salarios. En esto se parecen más a una empresa privada y los salarios son más bondadosos”, explica Ariel Melamud, de la consultora Analytica. Entre ellos están el Banco Central y la AFIP, por ejemplo.
Hay un dato curioso que surge de las páginas del Indec. Respecto del período base (2001), en el sector privado registrado se verificó un incremento salarial del 491,80%, en el no registrado una suba del 389,04%, y el sector público aumentó sólo un 228,35%. La gran pregunta es, entonces, cómo es posible que a los trabajadores del Estado se les haya aumentado sólo 228,35% en diez años. “Los aumentos en el sector público no han venido a través de los salarios, sino que se ha ido moviendo a la gente de categoría”, explica Nuria Susmel, de FIEL.
Por otro lado, según Melamud, los aumentos salariales en el sector público son un poco menores porque el Gobierno quiere contener los pedidos salariales y lo puede hacer donde tiene afinidad política con el sindicato.
Paralelamente, ha aumentado la cantidad de empleados públicos. “Uno de cada cuatro puestos de trabajo creados en los últimos diez años ha sido en el sector público. Pero sobre los trabajadores registrados, o en blanco, son cerca de un tercio. En la última década, entonces, se han sumado al sector público algo más de un millón de personas”, dice Rosendo Fraga.

MUCHO POR HACER

Falta un registro que consigne con transparencia datos, números, salarios, en qué sectores se busca personal y requisitos de contratación.
Javier Lindenboim, del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped), perteneciente al Instituto de Investigaciones Económicas de la UBA, establece algunos puntos que deberían mejorar cuando se habla de empleo público:
  • No existe un registro unificado. Lo que se hacía en Hacienda tiene demoras y no es completo.
* Hay varias provincias que no han pasado sus sistemas previsionales al sistema nacional, por lo cual no están incluidos sus datos en el sistema integrado.
  • Se ha minimizado pero no ha desaparecido el volumen de empleo en los distintos niveles de la jerarquía estatal de personas que revistan en situaciones no regulares (contratados, con descuento jubilatorio, pero sin estabilidad, etc.)
  • Otra tarea compleja es la consolidación de los datos de la administración y de otras funciones (educación, salud, etc.) en las cuales se combina la gestión estatal y la privada.
  • En términos de retribución, los regímenes y mecanismos formales establecidos son tan variados que resulta poco menos que imposible su consolidación lisa y llana. Ni hablar de la ausencia total de sentido de trabajar con variables como sueldo básico, que por lo común tiene escasa relevancia en la remuneración total.
Existen oportunidades, pocas, que comienzan a publicarse tibiamente en la Web de la Oficina Nacional de Empleo Público (ONEP), en http://www.sgp.gov.ar/contenidos/onep/onep.html . “Pero está pendiente reiniciar los concursos para puestos gerenciales en el Estado. A nivel gerencial, hay un desafío importante”, concluye Straface.
Pero no sólo en el ámbito gerencial. “En el Estado no existe dejar un currículum y que te llamen”, dice un trabajador de un ente autárquico que prefiere, por razones obvias, permanecer en el anonimato. “Se ve mucha gente de la política, a quienes llamamos paracaidistas, porque muchas veces no tienen ni idea del trabajo que tienen que hacer. Te tiene que apuntar alguien conocido con el dedo para ascender. Esto sucede sólo si tenés contactos políticos.”
Share

Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.