Notable caída en la creación de empleos

Notable caída en la creación de empleos

Nota publicada en la sección Opinión del Diario Clarin

 

 

 

Aún por sobre las dificultades estadísticas creadas por las manipulaciones oficiales, es sabido que el empleo en Argentina del siglo XXI ha crecido mucho. No serán los cinco millones que se mencionan pero sí 3,5 millones desde 2003.

La mayor parte de esa cifra son nuevos puestos asalariados, para más datos, protegidos. En cifras redondas 2,8 millones de los primeros y medio millón de precarios. De ese modo, los porcentajes de incidencia de estos últimos dentro del personal en relación de dependencia en el total del país (no sólo en la parte urbana cubierta por la EPH), disminuyeron fuertemente de 43,8% en 2003 a 36,4% en 2010. El logro es importante sin duda alguna, ya que ubica la proporción en los valores de comienzos de los noventa aunque todavía por encima de los años finales de la denostada década de los años ochenta.

Lo singular es que los puestos precarios destruidos entre 1999 y 2002 se recuperaron entre 2003 y 2007 casi en un 80%. La diferencia notable ocurrió entre los protegidos: en el primer lapso se perdieron 1,3 millones de puestos asalariados y entre 2003 y 2007 se crearon poco más de tres millones.

Al propio tiempo, esta dinámica cambió rotundamente en los cuatro últimos años. Del aumento en torno del 5% anual del empleo a la salida de la crisis, con valores muy altos y próximos al del aumento del producto, pasamos al período 2007-2010 en el que hay que sumar todos los años para llegar a dicho porcentaje. Es decir una notable caída de la creación de empleo.

Como consecuencia de todo esto, el número de trabajadores desprotegidos (o precarios o “en negro”) en 2010 es de 4,6 millones, cifra que es mayor a la de cualquier año anterior a 2005. Y decreció respecto de 2007 en alrededor de 200.000, siempre atendiendo a las cifras producidas por el INDEC y expandidas al total del país.

En otras palabras a la exageración en la estimación del aumento del empleo se agrega el disimulo con el que se intenta no ver qué pasa con el empleo precario y, especialmente, se tapa obstinadamente  el cambio de régimen de empleo operado en 2007. Durante el gobierno de Néstor Kirchner se crearon, por año, 700 mil puestos asalariados. De entonces a fines de 2010, se sumaron en tres años menos que lo que antes se agregaba por año: 600.000 nuevos puestos

El cambio también se refleja en la industria. Digamos primero que el aumento del empleo en la industria fue similar al del conjunto de las actividades (25%) entre 2003 y 2010. Casi todo ese aumento (19 puntos) corresponde al primer período presidencial mientras que tan sólo 5 puntos al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Algo similar aconteció con la construcción: su empleo creció notablemente hasta 2007 y luego se estancó. Una nota curiosa: el empleo en actividades primarias, tan denostadas en los años recientes, acumuló en estos ocho años un aumento porcentualmente similar al de la industria.

Por donde lo miremos hay un cambio de situación. Sin embargo la mayor parte de la población no lo registra.

Si el empleo se estanca o crece poco y la economía sigue creciendo ello indica que la productividad se incrementa. Por tanto parece razonable discutir quién se queda en la sociedad con ese diferencial ampliado. Es una pena que estos temas no hayan estado en el debate de la campaña electoral que acaba de finalizar. Junto con el NO debate lo que se vio fue un juego en el que los empresarios aplauden mientras reclaman mayor protección y el oficialismo no da crédito a la realidad que resulta de sus propios números y, por tanto, no actúa en consecuencia.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.