Versiòn completa de la columna enviada a Pàgina 12, publicada el 20 de abril de 2015

Versiòn original y completa enviada a Pàgina 12

Entre tanta incertidumbre, el empleo sigue en picada
Javier Lindenboim
Director del CEPED e Investigador del CONICET
Un candidato presidencial afirma que levantaría el cepo cambiario al día siguiente de asumir y desde el oficialismo le contestan que sería una locura, al margen de que la Presidenta afirma que tal cepo no existe. Un asesor de otro candidato cuestiona la perduración del dólar ahorro y el presidente del Banco Central sale a cruzarlo con argumentos que podrían reputarse como liberales. En simultáneo, la Presidenta inaugura una planta industrial apelando una vez más al consumo igualándolo al nivel de los salarios, a pesar de que hace tiempo que la composición del consumo depende menos del salario y más de las ganancias empresarias. Como se ve, la confusión es abundante.
Entre tanto, algunas realidades -que no están aún en la tapa de los diarios- deberían preocuparnos seriamente. Por ejemplo el magro desempeño de la creación de puestos de trabajo en los últimos años. Haciendo uso de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares se observael proceso de deterioro del mercado de trabajo. Hay quienes sostienen que en el último año la EPH ha sido objeto de extraños tratamientos que parecen disimular ese deterioro de manera importante
No hay que olvidar que la década reciente se inició con altos ritmos de creación de puestos de trabajo, principalmente en relación de dependencia y con cobertura legal. Entre 2003 y 2007, la etapa de oro en casi todas las variables sociolaborales a la salida de la crisis,  los asalariados aumentaban 6% al año. Pero entre 2010 y 2014, la misma variable sólo crecía 0,6% por año o sea ni siquiera alcanzó a cubrir el ritmo de aumento de la población. En el primero de esos períodos por cada empleo precario nuevo se creaban seis protegidos. En el último cuatrienio, en cambio era uno de cada 3. En otras palabras si bien en ambos lapsos siguió creciendo el empleo “en negro” al principio lo hacía de manera  muy moderada pero ahora volvió a tener relevancia.
Miremos los sectores productivos típicos. La industria crecía al salir de la crisis algo más de 9% anual de lo cual 8% eran puestos protegidos. En el período reciente casi no se modificó la dotación asalariada industrial con la particularidad que pierde unas décimas de protegidos y aumenta unas décimas la de precarios. En la construcción es igual o aún peor. Entre 2003 y 2007 crecía el empleo en esa rama 13% anual, de los cuales 8% eran protegidos. Recientemente aumentó 1,5% con pérdida del 2% de protegidos y alza de casi 4% de los precarios. Se trata de un comportamiento demasiado parecido al de los noventa aunque ahora afortunadamente sin la intensidad de los últimos años del siglo XX.
El empleo en el servicio doméstico, a su turno, muestra ciertas buenas perfomances dentro del marco general apuntado. En ambos lapsos el empleo protegido aumentó 2% anual. Pero el precario que subía casi 4% anual entre 2003 y 2007 bajó al 1% entre 2010 y 2014. En esta rama podríamos decir que -dentro de las limitaciones generales- parecen haber dado cierto resultado positivo los esfuerzos de regularización del trabajo desprotegido.
El empleo total en la  Administración Pública captado por la EPH muestra un aumento similar en ambos lapsos: 2,5% anual. En el primer lapso incluye un fuerte impulso a la regularización (caída importante del empleo precario) mientras que en el lapso reciente contiene un leve incremento del empleo sin protección.
Ahora bien, si tomamos sólo el año 2014, en cuyo transcurso se produjeron modificaciones en la provisión de información de la Encuesta de Hogares que probablemente disimulan el deterioro del mercado de trabajo, la situación es la más negativa de cualquier año posterior a la crisis de principios de siglo XXI.  Los asalariados cayeron 1,5%.  Casi en su totalidad el descenso lo explican los trabajos regulares, en blanco, 
Eso se reproduce en todas las ramas con excepción de la construcción y los servicios sociales y personales. Pero incluso en la construcción (que aumenta su dotación asalariada) caen los empleos protegidos. Otra rama  peculiar es la de comercio. En conjunto cae el empleo 3,5% Pero la caída del empleo protegido es de 4,4% con la consiguiente suba del componente precario de casi el 8%.
El desempleo, hasta ahora, no presenta modificaciones según la EPH. Es una de las fortalezas del momento actual .De todas maneras, el descenso de la tasa de actividad sugiere, sin embargo, que hay síntomas de desaliento que suele anticipar condiciones más complicadas en el mercado de trabajo.

A menos que se decida actuar como con la pobreza, no midiéndola, es de prever que podemos tener por delante malas noticias en materia de desempleo. Un problema que creíamos habíamos superado

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