¡Albricias! ¿Baja el desempleo?

En Radio Ciudad AM 1110, Damián Glanz y Silvia NAishtat “Nadie duerme”

 

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Þ   Audio: Radio Ciudad AM 1110, Damián Glanz y Silvia NAishtat “Nadie duerme”

Þ   Duración Audio: 16 minutos

 

DG– Lindenboim, director del CEPED e investigador del CONICET. ¿Cómo te va profesor? Damián Glanz te saluda.

 

JL – Buen día, bien, gracias.

 

DG– Gracias por atendernos tan temprano.

 

JL – Está bien.

 

DG– Bueno, ayer hubo un dato que difundió el INDEC sobre empleo y si uno toma hoy la tapa de Página 12 parece que estamos en el mejor de los mundos.

 

JL – ¿No será así?

 

DG– No sé, eso es lo que queremos saber.

 

JL – A ver… Es penoso pero no puedo evitar de la misma manera que en otras conversaciones, a esta altura de la soirée – como decían en el barrio – es cada vez más difícil tomar la información producida por el Instituto de Estadística y Censo y dedicarse sólo a hacer lo que uno debiera, que es tratar de buscar una explicación a los datos. Acá siempre tenemos primero que pensar; ¿no nos estarán engañando? Entonces si bajó unos décimos la tasa de desempleo, lo único que pude ver – confieso – de la información de ayer es que también bajó la tasa de actividad, es una cosa bastante difícil de comprender en un…

 

DG– Lo que explica incluso Página 12, pero que es el foco que le da Tomada en su nota, es que cada vez son menos los argentinos que buscan…

 

JL –Claro, entonces efectivamente podría parecerse – como ustedes planteaban al inicio – si no será que estamos en un país tan exultante, que la gente decide buscar en menor proporción un empleo porque está tan bien que no lo necesita.

 

DG– Comen del aire…

 

JL – Claro, exactamente.

 

SN– Doctor, buen día, Silvia Naishtat lo saluda.

 

JL – Buen día Silvia, cómo está.

 

SN– ¿Cómo le va? ¿Eso no es por un efecto que se llama desaliento, que la gente fue a buscar trabajo y como no lo encontró se desalienta y deja de buscar?

 

JL –Sí, claro. Digamos, la posible implicancia es esa pero cuál es el sentido de dejar de buscar trabajo cuando uno tiene innumerables elementos para pensar que la situación para los hogares no es precisamente estimulante; para dar un ejemplo trivial pero entendible; en un hogar la familia le dice a sus adolescentes o jóvenes; no vayas a buscar trabajo, seguí desempeñándote como hasta ahora, estudiando o alguna otra cosa. En el contexto de dificultades económico-sociales del promedio de los hogares en Argentina, es difícil imaginarse que esa sea la situación. Es difícil imaginarse que la estadística oficial no refleje una caída del empleo.

 

DG– Claro.

 

SN – Doctor…

 

JL –Sí…

 

SN– La estadística oficial incluso reflejó ayer que hay lugares como en Chaco que tienen cero de desocupación.

 

JL – Sí, les debe haber quedado trabada la máquina desde hace un tiempo porque hace un tiempo que da una cifra tan insólita como cercana a cero…

 

DG–… da negativo, al revés…

 

JL – Bueno…

 

SN– ¿Es posible o es realmente un hallazgo del INDEC?

 

JL –Si yo trato de hacer el esfuerzo para hacer algún chiste a este respecto pero realmente es más que penoso. Como posible, hipotéticamente, digamos que lo es, que justo los entrevistados no incluyan a ningún desocupado. Es escasamente creíble que sea así y en el que ojala sea el último año de mentiras sistemáticamente organizadas, que nos sigan tomando por tontos, creo que esa es la explicación: querer entender, en el contexto de recesión de la industria informada por el propio INDEC, en el contexto de no despegue del nivel de actividad económica desde hace bastante tiempo, yo diría que en el último par de años estamos en dificultades para actividades importantes, aunque hay algunas que tienen aparente repunte como algunas vinculadas a la construcción, etc., que en ese contexto nos digan que en provincias tradicionalmente empobrecidas como la del Chaco, que no haya desempleo es realmente querer buscar la solución de los problemas sociales solamente tocando las evidencias que hablan sobre esos fenómenos sociales. Yo no tengo otra posibilidad de interpretarla racionalmente a esta información.

 

DG– Ahora, hay un dato… a mí hay dos datos que me sorprendieron; uno es que le viene como anillo al dedo a Scioli porque donde más crece el nivel de empleo es en el conurbano y el otro es que si lo hubiese dicho un opositor lo hubiesen tildado como mínimo de reaccionario, que disminuye el nivel de desempleo por la suba de los programas de asistencia social. Que hoy hay menos gente que sale a buscar trabajo porque reciben planes sociales ¿no?

 

JL – Sí… Sí, yo no sé si…

 

DG– Lo dice hoy el ministro Tomada en Página 12.

 

JL – ¿Tomada dice eso? Lo que pasa es que hemos llegado a un punto en que ya no sabemos a qué nos estamos refiriendo, incluyendo por supuesto las afirmaciones oficiales. Si los planes sociales, si se aplica ese nombre por ejemplo a la asignación universal es una reverenda estupidez hacer la afirmación…

 

DG– No, estaba hablando del Plan Progresar.

 

JL – Bueno, con el Plan Progresar, ahí puede tener sentido porque en realidad lo que están supuestamente poniendo en evidencia, yo no lo tengo a mano pero creo que es mínima la cantidad de beneficiarios de ese plan, la asignación a través de un plan como ese en realidad tiene vinculación con alguna forma de inserción laboral, pero muchas veces y es la muletilla que se usa cuando se quiere criticar a un tercero que habla por ejemplo de que hay que disminuir el déficit fiscal, ¿cuál es la muletilla? Ah, ¿vas a sacarle la asignación universal por hijo? Y eso también lo llaman plan ¿si? y eso no tiene relación alguna con la definición que la persona hace sobre el mercado de trabajo.

 

DG– Le digo Profesor, le agrego que usted tiene razón porque también menciona a la asignación universal por hijo, el propio Tomada.

 

JL – No, pero…

 

DG– ..por ejemplo dentro de las políticas de protección de la familia, por ejemplo en la políticas de asignación familiares, la asignación universal por hijo, los ingresos previsionables…

 

JL –Claro, baja la tasa de desempleo porque los viejitos que antes íbamos a buscar trabajo ahora no lo hacemos…

 

DG– Porque tienen la jubilación.

 

JL – Digamos, toman parte de la realidad metida en un berenjenal tan grande con lo cual creen que están explicando cualquier número, y es una pena porque es gente que durante mucho tiempo tenía capacidad objetiva para aportar elementos ciertos de interpretación a la realidad pero yo no sé cómo se puede defender que en una situación como la de cualquier país latinoamericano, incluyendo a la Argentina hoy… en una época la sociedad argentina se diferenciaba significativamente de la media latinoamericana en materia de ingreso, en materia de empleo, en materia de una cantidad de cuestiones y ahora nos estamos pareciendo – desafortunadamente para nosotros – cada vez más por nuestra declinación, no tanto por el mejoramiento del resto de los países, y digo; en ese contexto en donde el tema de las consecuencias negativas de los cambios internacionales se usa ahora y no se lo usaba para el período inicial de principio de siglo cuando los precios relativos del comercio mundial nos favorecieron tanto que nos permitieron hacer un montón de cosas, a nosotros y al resto de los países latinoamericanos, y en esas dificultades resulta que nos macanean con las cifras, la ausencia de seriedad instalada desde el estado nacional argentino desde hace ya demasiado tiempo, que empezaron con dos pequeñas minucias, supuestamente, al tocar el índice de precios al consumidor, ya vamos por el octavo año, y ahora se han metido también a dejar dudas enormes sobre la información básica socio-económica que es la EPH, yo creo que estamos en una dificultad enorme para poder hablar, quienes queremos hacerlo, seriamente sobre las supuestas evidencias que esos datos dan sobre el funcionamiento económico y social en Argentina. A mí me da mucha tristeza – confieso – pero no puedo sentarme con tranquilidad a mirar los datos en este contexto. Lo que ha pasado el año pasado con los cambios que han introducido en la encuesta permanente de hogares, que en circunstancias que cae la tasa de empleo, el empleo absoluto sube por manipulación de los datos de población es realmente vergonzoso, ya es más que penoso. Entonces me siento en inferioridad de condiciones para poder aportar alguna interpretación razonable que a mí me parezca certera sobre estos nuevos números que arroja el INDEC. Me apena mucho pero es así.

 

SN– Profesor, a mí me gustaría conocer su opinión acerca del papel, el rol que tiene el estado con políticas de creación de empleo frente a la destrucción de empleos que efectivamente hay en el sector privado.

 

JL –A ver, una cosa es teóricamente lo que uno puede interpretar y otra cosa es qué parte de estos tipos de números estaría indicando aquella intervención. Punto uno – pare decirlo cortito – a mí me parece que la intervención del estado en la economía en general y en el mercado de trabajo en particular debiera ser centralmente la de acondicionar el escenario para que los trabajadores y los empresarios tengan la mejor relación posible en términos de sus disputas que son por su naturaleza antagónica, en términos de si es necesario proteger al más débil, que por lo general es el sector del trabajo y evitar extremos de cualquier naturaleza. No creo que la misión de estado sea la generación de puestos de trabajo per se sino como derivación de que se establezcan orientaciones que hipotéticamente puedan incluir el desempeño de alguna actividad económica que demanda fuerza laboral o bien que deba mejorarse la prestación de algunos de los servicios básicos que el estado tiene a su cargo. Cuando eso ocurre por un lado y al mismo tiempo hay efectos negativos en el ámbito privado, no hay ninguna duda – según mi punto de vista – que algo no está andando bien, pero no porque yo crea que el estado no debe hacer cosas sino porque no se está armonizando las demandas de fuerzas de trabajo. Lo que no creo que deba ser una estrategia a largo plazo sostener el empleo sobre la base, que una parte de ese nuevo empleo sea el artificio a través de algún impulso estatal para evitar que los sectores que no tienen posibilidad de conseguir trabajo, tengan algo que se les parezca, me estoy refiriendo a los mal llamados planes…

 

DG– La pregunta es si en términos estadísticos, esto que se parece a un trabajo en realidad es solamente recibir un plan, porque no es lo mismo…

 

JL – No, no…

 

DG– Recibir la ayuda del estado…

 

JL – Está bien No, no, yo no tengo dudas, quise decir eso…

 

DG– No porque la a veces la pregunta es qué dice la estadística qué es el empleo estatal y en realidad si es un puesto de trabajo o en realidad es solamente gente que recibe asistencia.

 

JL –Bueno, hace cinco años dejaron de publicar la información que incluía dentro de los ocupados a las personas que eran clasificadas como ocupados pero que en realidad lo eran a partir de la percepción de un ingreso con prestación laboral y que básicamente es una distinción que se había hecho en el 2002 con la instalación del plan jefas y jefes de hogar, ahora eso ya no se distingue. Si existiera y fuera de una magnitud con alguna relevancia ya no lo sabemos.

 

DG– Claro, claro. Porque el tema es que el ministro de trabajo reconoce que la cosa cambió precisamente por el efecto de las políticas sociales…

 

JL – Claro, yo no leí la nota del ministro pero podría haberse querido referir a que a lo largo de estos doce-trece años han habido políticas que estimularon el empleo, que dicho así sí las hubo pero el problema es que no hay elementos cuantitativos que puedan demostrar esa afirmación en los años recientes, precisamente porque las estadísticas han dejado de diferenciar a los ocupados – comillas – normales de los ocupados – comillas – beneficiados con planes. Entonces estamos en un tembladeral espantoso, supimos tener estadísticas confiables porque esto que estamos conversando, si la información producida por organismos del estado diera el marco total, entonces podríamos hacer esta distinción o; miren, se está manteniendo el nivel total de empleo pero no sobre la base de los empleos plenos sino de los empleos correspondiente a los beneficiarios de planes. Pero eso no hay, entonces cómo se remplaza eso, se remplaza con verbosidad, con argumentación dicha adrede de manera tan genérica, tan inentendible y tan indemostrable que no se puede establecer ningún diálogo racional.

 

DG– Profesor, como siempre, muchísimas gracias.

 

JL –No, al contrario, y lamento transferirle a la audiencia una visión que no es precisamente muy optimista pero a mi juicio, es mi verdadera opinión y no podría decir otra cosa.

 

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.