El empleo al fin del mandato de Cristina Fernández. Qué se puede prever?

Entrevista de Facundo Matos para El Economista, octubre de 2015

La columna correspondiente apareció el cuatro de noviembre (http://www.eleconomista.com.ar/2015-11-una-agenda-sobre-el-empleo/). El texto se puede ver más abajo

 

 

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Una agenda para el empleo

Con la reactivación de la economía no alcanza

(Columna de Facundo Matos Peychaux)

Una de las cuentas pendientes de estos últimos años de estancamiento ha sido la creación de empleo privado, formal y de calidad. En la actualidad, hay más de 700 mil desocupados, más de un millón de subocupados y más de 4 millones de trabajadores no están registrados (alrededor de un tercio de la PEA). Es decir, alrededor de 6 millones de personas con problemas vinculados al empleo.

Pero si la foto es negativa, la tendencia lo es aún más. Desde 2012, la creación de empleo en el sector privado es prácticamente nula, con la excepción de algunos pocos sectores de servicios. ¿Cuál es la explicación? “Entre 2004 y 2011 el empleo privado formal creció porque el salario real estaba muy licuado por la devaluación del 2002 y para las empresas era muy barato contratar gente, pero luego el salario real fue aumentando y ya para 2011 estaba a niveles superiores incluso de los que estaba antes de la crisis, con lo cual a partir de ahí ya no era tan fácil crear empleo formal”, explica Jorge Colina, jefe de investigaciones de IDESA.

Además, la actividad económica se estancó durante ese tiempo. “Los problemas vinculados con el mercado de trabajo generalmente son derivación del comportamiento económico, que es donde se origina la demanda laboral, y Argentina entró en una etapa de estancamiento, lo que que explica esa ausencia de dinamismo en la demanda de puestos de trabajo”, complementa en ese sentido Jorge Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEPED).

Por eso, y ya pensando en cómo revertir la tendencia, está claro que no hay creación de empleo posible sin crecimiento. Y como señala Lindenboim, “no existe crecimiento fuerte y rápido que genere empleo sin la recuperación de la inversión”. No obstante, el crecimiento por sí solo no traerá más que un cambio modesto si no es acompañado de otras políticas focalizadas a la tarea de generar empleo. A corto plazo podrán sumarse algunos puestos de trabajo, pero a mediano plazo, el problema volverá a aparecer.

Cambios

Lo primero que requerirá, según Colina, es “reducir los costos laborales con una reforma impositiva que baje sustancialmente las cargas sociales, que es lo que grava hoy la contratación de mano de obra”. Según el jefe de investigaciones de IDESA, si quien llegue a la Presidencia no devaluará o lo hará gradualmente, como plantearon los candidatos, entonces reducir las cargas sociales es la vía más rápida disponible para que las empresas vuelvan a ver conveniente contratar personal.

Un segundo paso que debe empezar a darse en simultáneo a la corrección de los desincentivos sistémicos, es tomar medidas focalizadas en las distintas regiones geográficas y en sectores poblacionales. Hoy día, la situación a lo largo y ancho del país es muy heterogénea, con grandes centros urbanos (Gran Buenos Aires, Gran Rosario, Gran Córdoba) concentrando una gran mayoría de la fuerza de trabajo empleada en el sector público y provincias con una fuerte dependencia de la participación del Estado como empleador.

“Las provincias del norte argentino necesitan infraestructura para traer más inversiones, bajar las cargas sociales aún más sustancialmente porque ahí es donde más pesan porque las productividades son muy bajas y trabajar mucho en la formación de recursos humanos, porque aunque haya empleo y bajos impuestos, no mucha gente va a poder conseguir empleo por no estar capacitada”, propone Colina.

Como señalaba Félix Piacentini en un informe reciente de NOAnomics, “no hay provincias inviables, hay provincias sin empresas”. En las diez provincias con menor cantidad de empresas formales en blanco por cada mil habitantes (todas del Norte argentino), por lo menos cuatro de cada diez empleados en blanco son públicos (salvo por Misiones y Tucumán), según la consultora.

“Lo que pasa -describe Colina- es que en las provincias del norte hay falta de empleo y los que hay son de baja calidad y remuneración, la gente demanda empleo público porque el que mejor paga es el Estado. Si llegara a haber una ola importante de inversiones y la gente encontrara oportunidades de conseguir un mejor empleo que en el Estado, entonces va a empezar a haber un cambio. Pero para eso el Estado tiene que comprometerse a no seguir expandiendo su planta de personal y tratar de inducir a que la gente se incorpore a las empresas”. Si eso sucede y se crea trabajo en el interior del país, se va a avanzar además sobre otro de los problemas argentinos que es la concentración poblacional en los grandes centros urbanos.

Por otro lado, como señala Colina, una mayor capacitación de la fuerza de trabajo deberá estar dirigida particularmente hacia los sectores más vulnerables, los jóvenes y las mujeres, cuya tasa de participación laboral ha caído 8% y 11%, respectivamente.

Mientras tanto, aún en las etapas con creación de trabajo en los últimos años, una barrera difícil de traspasar ha sido la tasa de participación laboral, es decir, de la porción de la población en edad de trabajar que está empleada o buscando trabajo. Según Lindenboim, lo que hay en los últimos años es un “desaliento a la participación económica”, aunque la dificultad está en explicar su origen. Si la gente no sale a buscar trabajo es porque o su nivel de ingresos le es suficiente o para evitarse la frustración de no conseguir empleo. ¿Cuál de las cosas está pasando en este momento? ” No hay forma de probarlo al conjunto de la sociedad argentina pero hay elementos para pensar más en lo segundo que en lo primero”, opina Lindenboim.

El sendero que adopte la actividad económica en los próximos años será fundamental para recuperar para el mercado laboral el dinamismo que tenía hace un quinquenio. De todos modos, el crecimiento por si solo no hará todo el trabajo sino que hará falta de medidas específicas que a mediano plazo deriven en más empleos formales, mejor remunerados y de mayor calidad.

EL AUDIO COMPLETO DE LA ENTREVISTA

 

Þ   Audio: Facundo Matos para El Economista, octubre de 2015

Þ   Duración Audio: 25 minutos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FM– De El Economista, Facundo Matos.

 

FM– Bueno, como te comentaba, la idea era explorar unos temas del empleo a partir de lo que se está hablando en la campaña pero pensando un poco a futuro. En primer lugar para dar soluciones, para dar avances hay que tener un buen diagnóstico y lo cierto es que los últimos cuatro-cinco años no se ha generado empleo privado genuino ¿Cuáles son las razones, cuáles son los factores que están detrás de esta situación?

 

JL – Bueno, como suele ser habitual, los problemas vinculados con el mercado de trabajo generalmente son derivación del comportamiento económico que es donde se origina la demanda laboral, y la Argentina entró en una etapa de estancamiento claramente en los últimos años que explican la ausencia de dinamismo en la demanda de puestos de trabajo al menos en el ámbito productivo. Hay alguna apariencia de crecimiento en el empleo en algún lado del sector estatal, digo en algún lado porque si en general no tenemos información en Argentina desde hace ocho años, el empleo estatal es un ámbito de oscuridad mucho más grande porque históricamente, salvo el estado nacional que más o menos y con demora tiene alguna información, los estados provinciales son muy remolones y en general no quisieron históricamente y siguen sin querer proporcionar información fehaciente, actualizada, integrable, etc., por distintas razones y a nivel municipal salvo el caso de la ciudad de Buenos Aires en general, se tiene muy mala y pobre información. Pero la encuesta de hogares dice que hay subas del empleo de personal dependiente del sector del estado, por eso digo que no se sabe cuál es el ámbito que está generando esa demanda. Esa es la apreciación más general pero no sé si hay interés de avanzar por otro lado.

 

FM– Bueno, bueno. Digamos, a futuro  qué plan se puede implementar o qué puede esperarse?…

 

JL – Bueno, no recibí todavía la bola de cristal, por lo tanto no tengo certidumbre respecto de qué es lo que va a decidir la población argentina en cuanto a las autoridades políticas y éstas, cualquiera sean, se han cuidado muy bien de decir algo concreto de lo que piensan hacer, todos hablan de generalidades, nadie dice nada específico, los problemas que están trabando la economía argentina no quieren ser mencionados por los candidatos, todos apelan a la confianza de la gente que los tendría que votar, por lo tanto es extremadamente difícil hacer una predicción en este momento. Si no existe la posibilidad de una fuerte y rápida recuperación de la inversión que genere demanda de trabajo en los sectores productivos va a ser extremadamente difícil que se modifique la situación presente con el agravante de que el sector empresario parece haber llegado a un punto en el que reconoce que las ventajas que han tenido hasta ahora, como dijo la presidenta; ustedes se la llevaron con pala. Y ese diagnóstico hecho por la presidenta es llamativamente sincero, los empresarios nunca dijeron que no fuera cierto que se la llevaran con pala, lo llamativo es que la presidenta les dice que se la llevaron con pala pero no ha hecho nada para que no se la llevaran con pala, entonces ahora dicen los empresarios que las cosas deberían cambiarse y no está claro, entonces, en qué sentido se va a producir la modificación; la coincidencia es que hay que cambiarlo pero el tema inflacionario y el tema externo íntimamente ligados, nadie larga prenda respecto de lo que va a pasar. Si eso no se encamina no va a haber inversión, si no hay inversión no va a haber empleo. Otra cosa yo no tengo posibilidades de visualizar ¿no?

 

FM– Claro. El crecimiento entonces entonces va a venir únicamente como consecuencia del crecimiento

 

JL –Es que no hay otra manera…

 

FM– …o hay que pensar en  políticas focalizadas en el empleo

 

JL – A ver… A ver si nos entendemos, el empleo se crea con actividad económica, lo que uno puede hacer desde el estado es; si reconoce que hay problemas de ingresos, es asignar fondos para que lleguen a los hogares de las personas que quisieran trabajar y no consiguen y se les da una ayuda que por definición no puede ser más que transitoria. La transitoriedad en Argentina ya sabemos que es de largo aliento, pero así no se puede construir una estrategia sustentable, entonces si no hay inversión productiva no hay demanda, todo lo demás es jarabe de pico porque – insisto – destinar fondos para subsidiar con el formato o el nombre que sea ¿no? se puede llamar Planes A, B o C, pero si son planes que no están atados a la generación de bienes y servicios, es decir a la actividad productiva, entonces son subsidios, no importa el nombre que tengan. Con eso usted puede salir de una situación crítica pero no puede construir una estrategia de crecimiento, no puede construir una estrategia de desarrollo, por lo tanto no hay otra manera, ese es el punto ¿no? más allá de la voluntad, yo no abro juicio sobre la voluntad, digo sobre qué es generar empleo.

 

FM– Bien. Otro punto al que hacía referencia es la tasa de participación de los últimos años más allá de que ha disminuido el empleo, la tasa de participación ha sido siempre estable.

 

JL –Bueno, no. En realidad lo que hay es una disminución porque la tasa de empleo cayó y como está relativamente estancada o muy leve declinación, la tasa de desempleo también… como ambas en conjunto configuran la tasa de actividad, esta tasa de actividad no puede haber quedado constante, ha tenido declinación. Llamativamente después de una década larga de fuerte crecimiento económico estamos ante la evidencia, sólo con este indicador, de que lo que hemos logrado conseguir es extremadamente modesto porque a diferencia de lo que se podía prever cuando estábamos saliendo de la crisis, cuando se creaban cuatrocientos, quinientos mil puestos de trabajo al año, ahora no sólo no creamos empleo sino que tenemos que estar viendo si estamos haciendo bien las estadísticas como para que disimulen esa situación. Entonces la tasa de empleo ha declinado, la tasa de actividad también ha declinado, esa es la razón por la cual en la literatura en el último par de años se empezó a hablar como en los 90, de desaliento a la participación en la actividad económica, de ahí viene, no de otro lado, ¿se entiende? Entonces primero yo en el correo había visto la afirmación de que la tasa de actividad estaba constante y en realidad no es el dato que surge de la información, y entonces qué ocurre; suponiendo que los datos están bien ¿no? si suponemos que los datos están bien, hay desaliento a participar en la actividad económica y eso explica el estancamiento de la tasa de desempleo, la caída de la tasa de empleo y también la disminución de la tasa de actividad. Si los datos, por alguna razón, no estuvieran totalmente correctos, entonces tendríamos que empezar a conversar de vuelta porque es probable que se esté, con alguna intencionalidad, disimulando lo que pasa con el desempleo y en ese caso no estaríamos, quizás, en presencia de una disminución de la tasa de actividad, no sé si entiende la vuelta que he dado ¿no?

 

FM– Claro.

 

JL – Esa es mi mirada pero bueno, yo no tengo más remedio, punto uno, que usar los datos de la encuesta permanente de hogares. Punto dos; la encuesta de hogares en los últimos dos años ha hecho un zafarrancho impresionante con la información, cambió las muestras, cambió la población de referencia, por lo tanto la estimación de los valores absolutos es incomparable con los datos anteriores. O sea, se puede comparar desde mediados de 2013 hacia atrás o bien desde mediados de 2014 hacia adelante; de manera que la dificultad es muy seria pero juntando todos los elementos que hay sobre la dinámica de la actividad económica de sectores importantes, lo que pasa en el sector industrial, en el sector construcción, etc., no hay ninguna duda de que estamos en una dificultad económica notable y por lo tanto es comprensible que estemos en presencia de una caída de la tasa de empleo. La duda que los estudiosos o los interesados se plantean es si esta constancia de la tasa de desempleo se explica porque pese a todo, estamos bien o se explica porque alguien metió la mano en los números, esas son las dos únicas opciones que yo imagino, a menos que me muestren que hay algo más que yo no estoy percibiendo, pero la realidad es esa. Insisto, lo de antes, el empleo no se crea a voluntad, el empleo se crea con demanda proveniente de la actividad económica, no hay actividad económica del sector privado y el estado salvo YPF o Aerolíneas o Aguas y Saneamientos, no tiene ninguna injerencia en la actividad productiva y por lo tanto es de ahí que no se encuentra de dónde agarrarse uno para imaginar un horizonte más estimulante ¿no?

 

FM– Claro. Si la gente no sale buscar trabajo, eso es porque estamos bien o porque la gente sabe que no va a encontrar cuando salga a buscar.

 

JL –Bueno, esa es la…

 

FM– ¿La dicotomía?

 

JL – Claro, esa es la pregunta a la que cada analista le da una respuesta en función de cómo interpreta el conjunto del resto de la información pero eso, la presunta medición del desaliento es un ejercicio académico, no es algo que se pueda calcular con rigurosidad, lo que se puede afirmar son dos cosas; o los hogares están tan satisfechos que deciden que una parte de sus miembros dejen de buscar trabajo porque su situación se lo permite bancar o al revés, deciden algunos de sus miembros desistir en la búsqueda porque directa o indirectamente han experimentado el fiasco como consecuencia de una búsqueda infructuosa, que dicen más vale no gastemos más los zapatos buscando empleo. ¿Cuál de las dos cosas está pasando en este momento? Hay elementos para pensar más en lo segundo que en lo primero indudablemente comparado con un quinquenio atrás, ¿verdad? cuando todavía había, por ejemplo en 2010, la primera parte del 2011 todavía había una demanda de empleo significativa, luego de fines del 2011 en adelante ya la cosa quedó indudablemente estancada desde este punto de vista. Si eso es expresión de que la gente a partir de fines del 2011 se sintió tan satisfecha que decidió dejar de buscar trabajo, es una interpretación plausible pero a mi juicio, un poquito forzada para tomarla como argumento, pero – insisto – no hay forma de probarlo a nivel del conjunto de la sociedad argentina. Uno puede hacer algún estudio focalizado en algún barrio, en alguna zona y con muchos fondos y tiempo y personal capacitado puede hacer una indagación que dé algún resultado para el lado A o para el lado B, pero sistemáticamente es algo que no está al alcance ni siquiera de un organismo tan grande como el INDEC, por lo tanto no hay forma de corroborar, son interpretaciones a partir de qué, del dato provisto por la EPH que dice que la tasa de empleo vino cayendo. Esto es lo que entre 2013 y 2014 nos preguntábamos, cómo puede ser que la tasa de empleo y la tasa de actividad vienen cayendo y el volumen absoluto informado por el INDEC del conjunto de ocupados no muestra esa caída sino un estancamiento o mejora… bueno, después nos dimos cuenta que era porque habían cambiado el universo de la población de referencia, que estaba puesta mucha más población comparativamente que antes y eso atemperaba el efecto de la caída de la tasa de empleo, no sé si se entiende el argumento ¿no?

 

FM– Claro.

 

JL –Pero eso es lo que aconteció, entonces yo reconozco que las opciones son esas dos…

 

FM– Claro.

 

JL – O combinaciones, ¿no es cierto? estamos tan bien o estamos jorobados, yo me inclino a pensar que en las condiciones de este momento es más fácil imaginarse la posibilidad de que nos estemos acercando a no estar tan bien, que nos estemos expresando en una sociedad que está tan bien que deja de ofrecer su fuerza de trabajo. Me parece que esto es difícil cuando el año pasado no hay ninguna duda que hubo una caída de la capacidad de compra del salario, etc., es difícil asociar esto con bonanza pero bueno…

 

FM– Sí, sí.

 

JL –No tengo otros datos ¿no?

 

FM– Claro. Y cómo se revirtiría esa tendencia, intentando únicamente recuperar el crecimiento o para que haya un universo de trabajadores, de gente que necesita trabajo, o faltan también políticas diferentes…

 

JL – A ver, es difícil contestar una pregunta tan abierta. La condición de la inversión como factor de demanda laboral es condición necesaria, sin duda que no es suficiente. Las políticas, no sé a qué tipo de políticas nos estaríamos refiriendo pero si estamos hablando de políticas que aluden a la relación capital-trabajo siempre hay áreas como el ministerio de trabajo que tienen que estar atentas para asegurar la protección del más débil que es el sector del trabajo y tratar de recuperar o de generar instrumentos de progreso. Doy un ejemplo; hace un año se sancionó la ley mal llamada de blanqueo laboral, digo mal llamada porque no me gusta usar la palabra blanco o negro para referirme a las relaciones del trabajo pero así se lo conoce… no se creó un puesto de trabajo como consecuencia de esa ley y alguna vez tuve una discusión con algún periodista que me decía que esa ley no iba a dar resultados y yo digo; no es que no va a dar resultados, sale desafortunadamente en un momento tardío cuando ya no hay demanda para la creación de empleo y por lo tanto si no hay creación de empleo, que es para las circunstancias más propicias en que se produzca un incremento del empleo en blanco, como pasó en el 2003-2004-2005-2006 que casi todo el empleo creado era empleo en blanco, cuando no se crea empleo, gracias que no se nos transforme el empleo blanco en negro pero creación de empleo blanco y en detrimento del empleo en negro en un contexto de estancamiento o de dificultad económica es casi inimaginable más allá de la normativa benéfica que se haya sancionado. Entonces si hablamos de políticas como la mirada puesta atenta y rigurosa de organismos como el ministerio de trabajo para evitar que se deteriore la calidad del vínculo laboral, etc., sí, eso tiene que estar siempre, lo doy como un dato pero eso no crea empleo, no sé si se entiende ¿no? Al menos ese es mi punto de vista ¿no? Hay gente que habla de políticas activas y asocia esa palabra con que eso genere empleo.

 

FM– Claro.

 

JL – Y yo creo que lo que se llama políticas activas muchas veces son planes especiales que no son necesariamente de empleo sino que evitan que se pierdan puestos de trabajo o no es empleo sino es un subsidio con el nombre de empleo.

 

FM– Claro, pero digamos que a lo que me refiero es que con el crecimiento se aumenta también la tasa de actividad o no necesariamente….

 

JL – En esto… A ver, como en la mayor parte de las cosas, en la sociedad humana no hay linealidades, vale lo que decíamos antes; hay condiciones que son necesarias pero que pueden no ser suficientes. La tasa de actividad, los demógrafos o los socio-demógrafos dicen que es resultado de comportamientos que incluyen decisiones de las personas y más aún, de los hogares a los que pertenecen las personas individuales, que concilian muchas cosas, la manera en que perciben las posibilidades de insertarse en el mercado de trabajo, las necesidades que quieren ser cubiertas con los ingresos provenientes del trabajo y las decisiones familiares que pueden empujar hacia más o menos distancia en el ingreso al mercado laboral, por ejemplo para dedicar a sus hijos en edades adecuadas a su propia formación y posponer el ingreso al mercado… digo que hay una cantidad tan grande de factores que influyen desde el lado de la oferta de trabajo, ahora desde el lado de la demanda no hay otra cosa que el crecimiento económico y qué pasa con la productividad porque si el crecimiento económico es un crecimiento que como la sociedad moderna requiere, incluye incrementos importantes de productividad, ahí tenemos una ventaja y un inconveniente. La ventaja es hipotéticamente que hay crecimiento y por lo tanto posibilidades de mayor trabajo pero si esto está hecho en condiciones de mejora tecnológica importante, sabemos que eso por definición implica que por unidad de producto se necesita menos trabajo de las personas, por lo tanto estamos atemperando esa mayor demanda posible que el crecimiento daría. Conclusión; es demasiado complicado como para que yo me anime a dar una respuesta única en el sentido de si hay inversión y crecimiento económico y que con eso va a aumentar la tasa de actividad. Yo sólo me animo a decir que si se dan esas cosas va a haber aumento de empleo, con qué intensidad… hay tantas cosas en juego que es difícil preverlo de antemano ¿no?

 

FM– Claro, bien. Bien, buenísimo, eso es todo. Te agradezco por tu tiempo y después si querés cuando yo tenga la nota, te la puedo mandar por mail.

 

JL –Me encantaría, me encantaría.

 

FM– Es al mail que me mandaste después…

 

JL – Sí, sí, sí, sí, si me mandás el link para que yo lo vea en el diario, como te parezca.

 

FM– Eso voy a hacer.

 

JL –Bueno…

 

FM– Un gusto.

 

JL – Igualmente.

 

FM– Gracias.

 

JL –Hasta siempre.

 

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.