Herencia y políticas en materia laboral

Columna en el Zoom del Mercado Laboral N°7, de CIPPEC. octubre 2015

 

1. ¿Qué mercado laboral «hereda» el próximo gobierno nacional?

La primera cuestión que involucra al mercado laboral, aunque lo excede, es que no tenemos muchas certezas sobre la cuantificación y cualificación de las condiciones actuales de la participación económica de la población en la generación y apropiación de la riqueza. Estamos próximos a cumplir ocho años de la desafortunada decisión de intervenir arbitrariamente en el organismo que tiene asignada la orientación y supervisión del Sistema Estadístico Nacional: el INDEC.
En los últimos tiempos, precisamente, ha habido modificaciones metodológicas y operacionales en la Encuesta Permanente de Hogares como consecuencia, aparentemente, de los resultados del Censo de Población de 2010. Habida cuentas éstas se ha obstaculizado la percepción acerca de una realidad preocupante: no sólo hace varios años (toda la segunda gestión presidencial de Cristina F. de Kirchner) no se crea empleo privado sino que entre 2013 y 2014 se destruyeron varios cientos de miles de puestos de trabajo.
Esa destrucción, para tener idea de su importancia, equivale a haber perdido uno de cada diez puestos de trabajo creados durante el período de mayor dinamismo económico por el que atravesó la Argentina en varias décadas. Como consecuencia de las modificaciones mencionadas en la EPH, además, ya no puede disponerse de una serie que cubra el lapso posterior a 2013, sea en el agregado como en lo relativo a las categorías ocupacionales o a las ramas de actividad. Esta opacidad informativa no puede menos que ponerse en un lugar central en materia de herencia sobre el tema que nos ocupa.
Con tales limitaciones puede decirse que luego de la crisis de comienzos del siglo XXI el mercado laboral recuperó un fuerte dinamismo que permitió la creación, en una década, de algo más de cuatro millones de puestos de trabajo. La creación de empleo en los primeros años poscrisis explican gran parte de las mejoras socioeconómicas de la Argentina. El punto en la coyuntura actual es que aquella demanda primero se estancó a partir de 2007 y, desde fines de 2011 dejó de crearse empleo privado protegido. A ello se adiciona los negativos efectos de un proceso inflacionario que ha venido afectando la capacidad de compra de los ingresos laborales.
De tal manera, las mejoras en la legislación específica en materia laboral encuentran en el desempeño económico un obstáculo mayor que el beneficio potencial de la normativa implementada. Por ejemplo la legislación en favor del “blanqueo” del empleo ha llegado en momentos en que ya casi no se crean nuevos puestos y cuesta transformar los empleos precarios existentes en puestos de calidad.

2. ¿Cuáles son las políticas públicas que recomendaría usted a la futura gestión de gobierno nacional?

Es indudable que no puede pensarse que políticas sectoriales aisladas puedan lograr revertir esta situación que, no teniendo la gravedad de otros momentos –al menos en cuanto al desempleo- resulta preocupante porque el estancamiento económico y ocupacional no se revierte con medidas circunscriptas al mercado laboral.
Argentina debe recuperar su dinámica en materia de inversión que fue importante en los primeros años de salida de la crisis pero que ha declinado significativamente en el último período. No hay dudas que no puede volver a dinamizarse el mercado laboral si no se recupera la inversión, en particular la de carácter estrictamente productiva.
Pero este cometido requiere la iniciativa estatal no sólo o no tanto en lo que el sector público participe (inversión pública) sino de manera central en la definición de un plan económico del que carecemos que apunte al largo plazo y que ponga las decisiones coyunturales en ese derrotero.
Para ello es necesario abandonar la negativa a mirar la realidad, no sólo admitiendo la dinámica inflacionaria que debemos enfrentar sino reconstruyendo la credibilidad en varios planos, en primer lugar la relativa a la mensura de la realidad económica, social, etc. con el actual o con un nuevo INDEC, que destierre las malas prácticas que se impusieron en la mayor parte de la gestión estatal.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.