Salida del cepo y otras medidas iniciales del nuevo gobierno

Reportaje de Hernán Ferraro  para Inforegión, periódico de la Universidad de Lomas de Zamora, 5-1-2016

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DESGRABACION

JL – ¿Cómo le va?

H– ¿Qué tal, cómo está?

JL –Inforegion, ¿habíamos hablado ya en otra ocasión?

H–No, no tuvimos la oportunidad, lo había llamado pero justo no recuerdo si estaba de viaje o no estaba disponible y bueno, no habíamos podido hablar.

JL –Y recuérdeme…. Inforegion qué es, un periódico.

H– Sí, es un diario de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

JL –Correcto, correcto.

H–Tengo entendido que una compañera mía que se llama Cynthia (…) lo había llamado hace unos años y por eso teníamos su teléfono.

JL –El nombre y el apellido me suenan…

H– Sí, sí, ella lo había llamado, no recuerdo para qué porque fue hace un tiempo y bueno, cuando surgió la idea de poder llamar a un economista me recomendó que lo llame a usted.

JL –Bueno, y su nombre recuérdeme.

H–Hernán.

JL –Hernán.

H– Así es, sí.

JL –Bueno, dígame entonces.

H–Bueno, nuestra idea era conocer su opinión con respecto a las medidas que se están llevando adelante, las medidas económicas, simplemente para conocer su visión, qué es lo que le parece, si cree que son correctas o debería haber tenido otro giro. Puntualmente la idea sería indagar un poco con la idea del fin del cepo ¿no? si cree que era necesario hacerlo, si cree que fue correcto o qué se debería haber hecho o de otra forma, cómo es el panorama según su visión.

JL –Sí. Bueno, sobre ese punto me parece que es uno de los pocos en los que los candidatos diciéndolo de un modo más claro o más enredado, tenían mayor coincidencia. En cuanto a… no tanto que sea deseable sino que era imposible evitarlo.

H– Claro.

JL –Que se le parece pero no es lo mismo. Efectivamente la decisión de hace cuatro años atrás de empezar a poner trabas al sector externo de la economía era inevitable que terminara produciendo lo que generó que es un estancamiento y un retroceso de la actividad económica dado que la economía argentina no puede funcionar sin la adquisición en el exterior de distintas cosas. Más allá de lo que hace falta o se compra al resto del mundo directamente para consumo pero hay insumos para aspectos de la producción y elementos que tienen que ver con el propio aumento de la capacidad instalada, es decir la inversión que requieren divisas y estas divisas era lo que escaseaba y en lugar de discutir la política económica cómo hacer para que el flujo de ingresos de divisas sea mayor, se optó por cerrar la canilla, lo cual como el flujo de entrada cada vez era más pequeño, por otras cuestiones que si usted quiere podemos charlar, entonces era inevitable que llegara un momento que no hubiera fondos para nada y la apariencia de su solución con estos acuerdos con el swap de China lo único que hacían era tapar el sol con las manos. Por lo tanto yo no creo que nadie dijera que fuera estrictamente deseable pero era imprescindible. La discusión era si se hacía más rápido, si se hacía más tarde…

H–Claro.

JL –Si cuáles eran los costos, etc., y lo que me parece que la decisión oficial mostró para sorpresa de muchos, es que se podía hacer relativamente pronto en condiciones para nada propicias porque yo creo que todavía hoy mismo no saben exactamente un montón de cosas de cuál es el estado de la economía en la Argentina pero sin embargo se largaron con, hasta ahora, aparente éxito, lo que no está muy claro es cuál va a ser el efecto que una eliminación del cepo que trae aparejado una modificación en lo que antes era el tipo de cambio oficial y ahora es el mercado único, de un aumento de los pesos necesarios por cada dólar que uno quiere adquirir…

H– Claro.

JL –Digamos del orden del 30, 35% que si se trasladara literalmente al nivel medio de los precios sería un desastre en un doble sentido; por un lado porque el incremento del costo de la cotidianeidad sería insoportable pero por otro lado porque nada habría cambiado si el nivel medio de precios registra un incremento similar a la variación del tipo de cambio porque lo que se necesitaba con este ajuste era facilitar el ingreso de fondos y de hecho, siempre ocurre así, poner una dificultad práctica a la importación indiscriminada de productos del exterior.

H–Claro.

JL –Ese es el punto más globalmente visto, no sé si a ustedes les interesa algún costado específico de la cuestión ¿no?

H– No, le quería consultar si la liberación del cepo podría generar fuertemente algún tipo de aumento ¿no? en la cuestión cotidiana como usted me mencionaba y si debía haber sido necesario quizás un plan antiinflacionario teniendo en cuenta que la quita del cepo era lo necesario, lo que se tenía que hacer, ¿pero es posible quizás prever un plan antinflacionario como para que la suba no afecte al bolsillo de la gente o cómo puede ser el panorama en ese sentido?

JL –A ver… Yo creo que si las nuevas autoridades no quieren entrar en una abrupta recesión es imprescindible un plan antiinflacionario con una cuidadosa protección de los sectores de ingresos fijos. Si no se encara rápidamente y explícitamente… porque yo no niego la posibilidad de que esté siendo intentado por ahora en los pasillos pero hacen falta algunas de estas cuestiones, hacerlas más expresas para el conjunto de la sociedad. Creo que sí, que efectivamente es así pero sin olvidarnos una cosa me parece a mí; en realidad la necesidad de producir un ajuste al tipo de cambio tiene dos vertientes; por un lado la ausencia de ingresos de divisas que la hacía a esta, la divisa un bien escaso pero por otro lado que han venido aumentado los precios en los últimos años con una rapidez pasmosa, mientras que el tipo de cambio fue reptando en su ajuste yendo siempre muy por detrás, por lo tanto las variaciones de precios han estado originadas en otra cosa, no en la modificación del tipo de cambio. No sé si se entiende lo que digo. Porque uno tiende y hay razones para plantearlo en esta forma, a decir; bueno, si hay una modificación del tipo de cambio, el resto de los precios de la economía deberían empujar también hacia arriba, el problema es que esta modificación viene de atrás y entonces no está necesariamente claro, al menos teóricamente, que deba producir un impacto de una nueva ronda de crecimiento de los precios.

H–Claro.

JL –Esto me parece que se vincula con lo que a veces en política económica se llama política de ingresos, es decir que hay que hacer una discusión verdadera de la cual se ha venido hablando en la última década mucho pero no se ha concretado, entre los sectores más importantes del funcionamiento económico, digo los empresarios y los trabajadores en primer lugar pero también hay componentes adicionales, que establezcan acuerdos y estos acuerdos se corroboren con acuerdos de índole política, digo; tiene que haber participación de las fuerzas políticas en donde se determinen horizontes hacia los cuales se aspira a llegar o metas a las que se procure alcanzar y los mecanismos convenidos para ese logro. De otra manera ya sabemos que los automatismos del mercado nos conducen a inequidades mayores, a desigualdades mayores e incluso a desequilibrios mayores en un componente clave que son las finanzas del sector público. Por lo tanto todo esto tiene que entrar en la balanza y es parte de la información que estamos esperando todos ¿no?

H– Sí., sí, sí, seguro. Javier, le quería consultar siempre agradeciendo su tiempo y por último cuál era su opinión con respecto a la quita de retención, quizás una de las críticas más fuertes en cuanto a que están quitando las retenciones a los sectores altos, quizás con la quita de subsidios a la clase media baja, se tiende a pensar que hay como un cierto nivelamiento para arriba, vos qué pensás, cómo es el panorama acá, las retenciones hay que modificarlas, los subsidios había que tocarlos…

JL –En las dos cosas hay que meterle la mano. A ver, uno puede… son dos cuestiones muy importantes pero diferentes. La cuestión de las retenciones uno se plantea las cosas de distinta manera; o suscribe a pie juntillas la teoría que sostiene que es imprescindible la existencia de retenciones para un país como Argentina porque de otra manera los sectores vinculados con la actividad agraria tienen una renta exageradamente importante que dificulta el funcionamiento económico de la sociedad argentina y es una cuestión que la afirmación hecha así indicaría que la Argentina es un país único en el mundo porque no hay otros países que parecen ser parecidos al nuestro que mantengan retenciones. Por lo tanto es una discusión que uno la puede llevar al plano teórico o la puede llevar a la creencia de que las retenciones son un mecanismo imprescindible para realizar políticas sociales. Esto último también se ha mostrado en Argentina que no es cierto porque las políticas sociales que se condicionaron con las retenciones fueron las primeras retenciones que puso Duhalde en enero del 2002 y fue para crear el plan jefas y jefes, plan que desapareció, pero además las retenciones en ese momento eran al petróleo, a algunos productos agrícolas, etc., y todo eso fue incrementándose. Yo creo que la aparente imprescindibilidad de las retenciones denotan una incapacidad y es la incapacidad fiscal del estado para cobrar impuestos a las ganancias correctamente porque si el impuesto a las ganancias se cobrara correctamente, dado que nosotros tenemos un régimen teóricamente de imposición progresiva, etc., sería cuanto más gana el sector “x”, más impuesto tendría que pagar y con esos fondos se pueden hacer las políticas que el gobierno en el momento determine. Entonces creo que es mucho más complicado el tema de retenciones sí o retenciones no, yo me inclino a pensar que algo no debemos estar carburando bien en Argentina para que tengamos necesidad de un mecanismo tan peculiar y diferenciador en el mundo, a menos que crea, y yo no lo creo, que Argentina sea un país singularmente diferente a los casi doscientos países que hay en el resto del mundo. Por lo tanto no me parece que el mecanismo de las retenciones sea el único medio y tampoco el más idóneo para obtener recursos fiscales para una dada política de gastos que el gobierno determine.

H–Perfecto.

JL –Lo otro, lo de los subsidios, si uno recuerda en el 2008 qué es lo que pasó según el relato del único que cuenta esto, porque los demás actores no lo mencionan, que es Lousteau. Lousteau dice; yo le planteé a la presidenta la necesidad a principios del 2008 de que ante la eventual agudización de las condiciones económicas internacionales era importante proteger a la economía argentina y para eso una de las cosas necesarias, según el en ese momento, era moderar lo que entonces él veía como gran nivel de subsidios que era una miseria con respecto a lo que estamos teniendo en este momento. Eso él planteaba que había que ir bajando los subsidios y en contra de eso el secretario de comercio le planteó a la presidenta que no era ese el camino sino que el camino era elevar drásticamente los ingresos provenientes de las exportaciones agropecuarias. En ese tire y afloje se armó la nalhadada resolución 125, que además técnicamente tenía el inconveniente que dio lugar a la gran reacción del sector agropecuario y luego que se desató el conflicto, el gobierno empezó a plantear que era condición necesaria para las políticas redistributivas.

H– Claro.

JL –Si nos acordamos bien, la secuencia fue esa y no al revés. Por lo tanto creo que sería bueno que desde el punto de vista técnico y desde el punto de vista político podamos encontrar la serenidad necesaria para poner esta discusión en sus cauces más adecuados y en ese contexto buscar la solución tratando de tener como objetivos que efectivamente no haya ningún sector que se apropie indebida, innecesaria o exageradamente de rentas que generan las peculiaridades de las tierras argentinas, tierras argentinas que generaban renta diferencial en el sector pampeano pero la soja hoy se produce en todo el país.

H–Claro.

JL –Por lo tanto parece ser que esa no es la cuestión sino la cuestión es la gran demanda de este particular producto que no es de consumo interno, por lo tanto no tiene que ver con la canasta de consumo de los ingresos de los trabajadores como era el trigo o como era la carne, etc., sino que es producto de una demanda inmensa derivada de la irrupción en el mercado mundial de China y de India. Por lo tanto esos son los términos de la cuestión y el tema de las ganancias extraordinarias o las rentas extraordinarias, lo que también hace falta es una buena discusión de una buena vez por todas sobre la política fiscal que hace rato que nos la debemos para hacer una imposición efectivamente progresiva y no sólo de palabra ¿no? no nos olvidemos que los impuestos directos tributariamente hablando, son reputados como más progresivos que los impuestos indirectos y las retenciones a las exportaciones son tributariamente impuesto indirecto, por lo tanto no es necesariamente el mejor camino. Bueno, pero no sé si me fui por algún costado distinto del que ustedes estaban esperando con las consultas.

H– No, no, perfecto Javier, además muy claro para alguien que no está muy encaminado en el tema económico, muy claro, así que le agradezco muchísimo y saber si quiere agregar algo más.

JL –No, sólo una cuestión formal. ¿Ustedes tienen mi correo electrónico?

H–No, yo lo tengo como contacto en el Facebook pero si le parece le pido el correo electrónico así cuando sale la nota se la mandamos.

JL –Exactamente, eso era lo que le quería pedir. El correo que más uso es lindenboim.uba@gmail.com

H– Ahí está. Seguramente va a salir en estos días, así que ni bien eso ocurra yo le estoy avisando.

JL –Le agradezco mucho Hernán.

H–Muchas gracias Javier y un gusto.

JL –Igualmente para mí, adiós.

H– Abrazo grande.

JL –Adiós.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.