La situación del empleo y la falta de estadísticas

Reportaje de Damián Glanz sobre la situación del empleo en estos primeros meses de 2016, Cosas que pasan, Radio Ciudad, AM 1110

 

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DESGRABACION

DG–… el empleo en los últimos días, hubo varios sindicatos que denunciaron que en total se han perdido cien mil puestos de trabajo en Argentina. Vamos a hablar de esto con el profesor Javier Lindenboim que es investigador del CONICET y director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo. Javier, cómo te va, Damián Glanz te saluda, ¿cómo te va?

 

JL –Hola, qué tal Damián, ¿cómo están ustedes?

 

DG– Gracias por atendernos. ¿Qué tan preocupante es hoy la situación del empleo?

 

JL –Creo que con la escasa información que contamos podemos decir que sin duda es preocupante, lo cual no significa que necesariamente en lo personal yo suscriba la cuantificación que uno ha visto en estos últimos días en los medios. Son dos cosas que se parecen pero que no son idénticas. Creo que el proceso en el que estamos metidos, que algunos lo critican por su lentitud y otros lo critican por su carácter drástico, es sin duda un proceso más allá del nombre, de reacomodamiento económico y por lo tanto también social -y por ende político- complicado que tiene habitualmente en estas circunstancias según mi punto de vista costos que pagamos predominantemente, la historia indica eso, de quienes vivimos de un sueldo de ingresos fijos o algo por el estilo. Ese es el contexto, la especificidad es distinta. Por ejemplo en la actividad de la construcción que hace varios años viene fuertemente golpeada por decisiones de política económica como por ejemplo las dificultades de esa actividad derivadas de las restricciones cambiarias, venía sufriendo estos efectos fuertemente, a lo que se agregó a finales del 2015 la puesta en evidencia de la postergación de pagos que venían dándose en los últimos meses del año pasado por la administración nacional y por las administraciones provinciales en distintos puntos del país y termina haciendo eclosión más allá de que algunas de estas o muchas de estas empresas estén personas conocidas como Lázaro Báez. Digamos, la naturaleza de todo esto es un componente específico que se agrega a las enormes dificultades económicas que se expresan en falta de demanda ocupacional. No sé si se entiende el enfoque que le quiero dar ¿no?

 

DG– Sí, sí. Ahora, hemos hablado muchas veces de la situación del empleo en los últimos años donde también era muy difícil exactamente saber cuál era el estado porque hay mucho ocultamiento de dato.

 

JL –Sí. El problema es que hay dos cuestiones. Una de carácter más general que de la destrucción del instituto de estadísticas es difícil imaginarse que uno pueda salir con velocidad. Segundo, yo no puedo asegurar que el tránsito que se está efectuando en estos meses por parte de la nueva administración sea el camino más eficaz para llegar a ver en el horizonte una nueva producción de estadísticas públicas rápidamente hecho y con eficacia, etc. me parece que ha habido episodios en las últimas semanas que ponen en duda que estemos acercándonos eficazmente a esa meta.

 

DG– Ahora profesor, una cosa era el índice de precios pero también vinculado al empleo puede llegar a haber algún tipo de duda sobre lo que pueda producir el INDEC de aquí en más…

 

JL –Yo no lo puedo contestar esto con información porque no la tengo pero sé desde antes que las personas que estaban a cargo hasta 2007 de la encuesta de hogares y fueron desplazadas siguieron trabajando con la información de la encuesta permanente de hogares del resto de los aglomerados excepto el principal de ellos que es el Gran Buenos Aires, por lo tanto presumo que lo que debe estarse es reconstruyendo el conjunto de encuestadores del área metropolitana y revisando o proporcionando las instrucciones necesarias para que los encuestadores trabajan homogéneamente con el resto de los aglomerados en donde se hace la encuesta. Esta última parte es una presunción, no es información. Yo estuve por tener un encuentro con la nuevamente directora de la EPH, Cynthia Pok pero no se pudo concretar hasta este momento, por lo tanto no puedo dar información que yo tenga de manera directa. Lo que sí puedo sostener es que en distintas oportunidades hemos puesto, algunos por lo menos, en cuestión parte de las informaciones proporcionadas por la encuesta de hogares. Yo no sé si las nuevas autoridades del área en INDEC están o no tomando en consideración algunas de esas observaciones como las que hicimos oportunamente en virtud de la aparente aplicación de los resultados del censo de población del 2010 a partir de fines del 2013 en el nuevo diseño muestral y en la nueva población de referencia.

 

DG– Recuerdo que entre otras cosas vos habías denunciado que la población económicamente activa se había achicado.

 

JL –Sí, que la tasa de actividad se había achicado pero uno eso no lo veía en…

 

DG–… que al haber menos gente que busca empleo, hay menos desempleados.

 

JL –Claro pero eso es una… A ver, esa es una afirmación que surge de la propia información de la EPH y lo que yo estaba mencionando recién no era exactamente eso sino algo que puede estar cerca de una manipulación de la información al trastocar algunos de los elementos utilizados en la construcción de la información publicada tal que pese a que hay menos proporción de personas activas, ¿si? resultaba ser – según estos datos 2013-2014 – que no descendía ni la magnitud de la población activa ni mucho menos la de la ocupación, ¿por qué? porque se aplicaban las tasas a niveles poblacionales llamativamente acrecentados. Entonces una cosa es que la población deba ser redefinida en cada aglomerado porque abarca un territorio un poco más grande pero no parecía ser, eso era lo que yo decía hace un año o un año y pico atrás, no parecía ser suficiente el cambio para que explique tamaña modificación. Estas cosas que son técnicas y que son aburridas y que a la gente o no le interesa o no lo entiende o no lo entiende porque no le interesa o al revés, de todas maneras están en cuestión y lo que dije hace un momento es que yo no puedo saber, yo no puedo saber o mejor dicho, no lo sé si las autoridades están ocupándose de esto o de otras cosas en este momento.

 

DG–… no estás muy convencido del número que se difunde sobre la cantidad de puestos de trabajo que se perdieron en lo que va del año.

 

JL –Y sí, dos cosas; lo del número de personas es una cuestión importantísima que puede incluir algo que vos mencionabas hace un momento, si por algún mecanismo se aminora la cantidad de población activa probablemente como consecuencia del desaliento o de otros elementos, entonces se disimula la desocupación.

 

DG–… gente que decide no salir a buscar más trabajo.

 

JL –Eso es lo que se ha solido a llamar como desalentados pero hay otra cuestión… bueno, entonces eso es lo que explica la baja tasa de desempleo de la cual se hizo alarde en los últimos tiempos. Pero el problema es cuál es el nivel de empleo y aquí también hay una cuestión de si estamos marcando correctamente el número de personas ocupadas, pero hay otra cuestión más difícil de chequear que es cuál es la información que proporciona el INDEC sobre el ingreso medio de los salarios de los trabajadores que están anotados como tales en la encuesta de hogares. Ese es un problema porque vos te acordás que hubo años en los que cuando se miraba el acumulado de un año, resultaba un cambio extraño para un período de cierta criticidad en que los ingresos medios de los trabajadores no protegidos, los que nosotros llamamos precarios, creían más rápidamente que los ingresos medios de los trabajadores protegidos, por lo tanto resultaba un poco raro, nadie puede asegurar de que esté mal, pero resulta un poco raro para interpretar que en un contexto de dificultad del mercado de trabajo el INDEC haya dado en 2013 o 2014 ritmos iguales o mayores de aumento del salario medio de los precarios respecto de los protegidos.

 

DG– Suele ser al revés.

 

JL –Y suele ser al revés o en el mejor de los casos suelen ir parejos.

 

DG– Claro.

 

JL –Pero entonces yo lamento mucho…

 

DG– Ahora profesor, qué difícil que es hablar del empleo que es obviamente lo más importante que tiene un ciudadano y su familia cuando ni siquiera tenemos datos ¿no? estadísticas…

 

JL –Sí, sí. Yo…

 

DG–son años de estar especulando.

 

JL –Exactamente, demasiado tiempo y yo confieso que me siento particularmente incómodo cuando recibo consultas como esta y no puedo contestar otra cosa que no sea, que no es satisfactorio periodísticamente pero que es a todas luces la verdad que yo percibo. No podría decir otra cosa, me puedo plegar a interpretaciones respecto de si hay o no hay disminución de puestos de trabajo en el sector privado, hay algunas informaciones que dan vuelta periodísticamente, no he visto informaciones de cámaras empresarias salvo de una consultora, de Manpower, que por lo menos tal como está inscripta esa información en algunos medios periodísticas que dijeron que ha habido una caída muy grande del orden de cincuenta mil puestos de trabajo en un bimestre, en el primer bimestre de este año fundamentalmente explicado por la rama de la construcción vinculado con lo que decíamos antes.

 

DG– Tiene que ver mucho con la obra pública también.

 

JL –Que tiene mucho que ver con la obra pública, por un lado, pero por otro lado en esa misma información y la repito no porque la suscriba sino simplemente para decir a qué cosa yo podría subirme y no me subo, esa misma información que yo he visto decía que los cien mil eran cincuenta privados y cincuenta estatales pero resulta que cincuenta mil empleos estatales que se habrían caído en el primer bimestre del 2016 es una cifra que ni siquiera el sindicato ATE suscribe.

 

DG–… unos veinte mil como el dato grande.

 

JL –Como el dato grande con falta de precisión en cuanto a dónde están localizados y todo lo demás. Pero entonces yo ya no puedo montarme en interpretaciones de ese tipo porque no le encuentro el asidero, lo cual no quiere decir que no sea mi opinión muy crítica sobre la situación muy difícil económica y social que estamos atravesando pero son dos cosas distintas. Yo puedo suscribir esa preocupación pero no puedo suscribir esa cuantificación.

 

DG– Espero que el próximo diálogo sea con estadísticas frescas y confiables.

 

JL –Ojala, tenemos que apostar a que el gobierno nacional a través del INDEC tome todas las medidas, lo más pronto que sea factible, para que volvamos no a resolver nuestros problemas, por lo menos conocer cuáles son verdaderamente nuestros problemas porque ahora seguimos como hace nueve años en la penumbra.

 

DG– Javier, como siempre gracias.

 

JL –Al contrario, ha sido un gusto Damián, hasta pronto.

 

DG– Era el profesor Javier Lindenboim.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.