Presentación en las Jornadas de AEPA – Salta – setiembre 2015

A continuación la transcripción de la exposición y más abajo las diapositivas utilizadas

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Þ   Audio: 2015 09 17 Panel s_estadísticas públicas AEPA

Þ   Duración Audio: 23 minutos

 

 

JL – Buenas tardes, muchas gracias por la invitación. Es un gusto verdaderamente para mí estar en este panel, las reglas del buen gusto dirían que en este momento yo debo decir en este distinguido panel, pero como son dos amigos no se los digo. La presentación de Hernán Otero me va a ser útil en un sentido y es de pasar rápido las primeras láminas, con lo cual espero llegar a tiempo. En estas primeras cuatro láminas lo que yo quería era simplemente hacer un repaso de cómo yo creo que es concebida la utilidad social, académica, política, económica de la realización de algunas de las estadísticas a cargo del sector público, particular los censos de población que han sufrido – como describió Hernán hace un rato – diversos tipos de avatares en el mundo, no sólo en Argentina, pero rescatando especialmente un aspecto y es el rol articulador, necesariamente alumbrador, de una serie de otras actividades a cargo también –debería ser – del estado nacional, como son las encuestas y en particular las encuestas a hogares, que no son un instrumento suelto, apartado e independiente y que si se produce cierto tipo de conflicto con el elemento más del que, a mi juicio, es a estos efectos, los censos de población nos traen problemas. Y para ilustrar esto, lo que quiero es mencionar algunas cuestiones que hacen, según mi mirada, a las dificultades en las que nos encontramos para analizar el funcionamiento del mercado de trabajo en Argentina a partir de la encuesta permanente de hogares como consecuencia sea de algunos episodios que verdadera o supuestamente derivan de los hallazgos del censo de 2010. Ese es el cuadro de situación, dentro del que trataré en el tiempo que tenemos, de hacer alguna reflexión de utilidad en el sentido de lo que se decía en la mesa de ayer, en el aula de al lado, de que todas nuestras actividades creemos que tienen el sentido más enfático cuando están puestos al servicio de la gestión y de la innovación de la gestión estatal, con una aclaración que me parece necesaria hacer en esta jornada de AEPA. AEPA mismo ha hecho intentos explícitos de ser un factor de colaboración a la gestión estatal, por ejemplo cuando alertó los problemas previos a la realización del censo del 2010 y hasta donde yo tengo conocimiento, todavía estamos esperando respuestas. Digo esto porque si no puede parecer que la cosa tiene una sola vía y creo que en esto – como en el tango – hacen falta dos.

Esta lámina (N°5) decía que el siglo XXI en materia de estadística empezó como el país, no sé si se alcanza a ver ahí… En el sentido de que los inconvenientes – para decirlo suavemente – de carácter estadístico no fueron ajenos a distintas cosas que nos pasaron. Mencionó Hernán antes al censo del 91, en el censo que debió ser en el 2000 y fue en el 2001, sabemos todas las dificultades que atravesamos y las distancias que se generaron en esa oportunidad respecto de fuentes estadísticas alternativas producidas por el propio INDEC como la encuesta de hogares, ayer en una de las conversaciones de pasillo recordábamos con algunos miembros de entonces del INDEC, los debates que teníamos – funcionarios del INDEC y no funcionarios del INDEC – respecto de los posibles aprovechamientos o no aprovechamientos de los resultados de ese censo. Pero claro, no hay ninguna duda – según mi punto de vista – que del hito de la intervención del INDEC es eso, es un hito y no algo que pueda todavía hoy seguir siendo mencionado como un detalle marginal que no debe ensombrecer muchos otros logros de este período. Me pone a mí en la situación de tener necesariamente, por lo menos un gran signo de interrogación, en la medida en que, como también se dijo en la primera presentación, no fue sólo la lechuga y los viajes al exterior, que fueron los dos ítems que se tocaron en enero del 2007 para evitar que el índice dé 2% se “redujese” a 1.1%… ¿Cómo voy, ya me comí la mitad? Bien, gracias.

Sino que hay muchas otras de las actividades del propio Instituto de Estadística y Censo, de los cuales acá (Diapositiva N° 6) son sólo una enumeración que en parte coincide con la que hizo Hernán y en parte no, que alude a la desafortunadamente previsible expansión de la mancha de aceite. Entonces no sólo llegamos a situaciones tan dolorosamente ilustrativas como que nuestro ministro de economía hable de la estigmatización de la pobreza para justificar lo injustificable, sino muchas otras cosas que hacen que hoy… yo estuve en una mesa sobre seguridad social donde explicaban que la información que proporcionaba uno de los panelistas estaba basada en la serie de datos económicos denominada en la jerga, base 2004, algunos de ustedes o muchos de ustedes probablemente recuerden que hace un par de años se anunció que se cambiaba la base de cálculo de los datos económicos agregados, la rigurosidad de esta nueva serie, que como muchos de ustedes recordarán, en realidad se hizo a un sólo efecto y es al de lograr una justificación para evitar el pago del cupón atado a PBI derivado del endeudamiento firmado en 2005, con lo cual en lugar de 6% en el año que se corrigió se bajó la estimación al 3%, por lo tanto al estar por debajo del 3.2% no había obligación al año siguiente de hacer ese pago. Esa era la explicación y en tres días se inventó una nueva serie de datos económicos con base en 2004, que misteriosamente esa torta de la producción de 2004 es entre un 20 y un 25% más grande de lo que se creía sin ninguna justificación solvente. Esas son las cosas que ha venido produciendo el INDEC, es en este contexto y otras. Bueno, la semana pasada salió el penoso informe de empleo y desempleo, donde –disculpen los compañeros chaqueños – es vergonzoso, ojala fuese cierto, que Resistencia arroje un 0% de desempleo. Ese es el dato que acaba de informar el INDEC, no podemos mirar para otro lado. En eso estamos basando las reflexiones, las interpretaciones, y lo que es peor; la gestión. Entonces uno se pregunta de qué gestión estamos, en manos de qué gestión estamos. Bueno, me apuro. Bueno, acá había una mención a la extensión en otros ámbitos, del cual Hernán también dio cuenta, yo agregaría sólo uno (en la lámina 7) y es los datos de seguridad social, que ya antes de la estatización de los fondos de las AFJP, pero especialmente después desaparecieron una cantidad de informaciones que se publicaban en el boletín de la seguridad social, que no sabemos si se siguen recopilando pero que no se publican. Entonces sobre el núcleo de la propuesta que les hacía, en primer lugar quiero exponer mi perplejidad; yo creo que no, al menos dentro de mi ignorancia, no hay hasta ahora estudios que metan el diente en los resultados del censo del 2010 al menos suficientemente (ver lámina 8). Yo me quiero referir a dos aspectos, hay una sesión de la comisión de producción de datos, así se llama ¿no?, en la mañana de mañana donde se van a discutir algunas de estas cosas, entre las cuales está el trabajo de Agustin Arakaki y Laura Pacífico, que es quien está ahí en la sala y que lo va a presentar en esa sesión; en ese trabajo se resumen algunos ejercicios de análisis y de interpretación respecto del impacto del censo sobre la encuesta permanente de hogares, pero yo quiero resumir un par de cuestiones de este aspecto y es; el núcleo de lo que algunos ponemos en cuestión pasa por la estimación de los valores absolutos supuestamente derivados de los hallazgos del censo del 2010, después se va a entender por qué digo supuestamente. Junto con esto que acabo de mencionar, una simultánea modificación en el diseño y en el marco muestral tanto de la encuesta permanente de hogares como la encuesta anual de hogares urbanos que tiene poca prensa esta última pero que es una producción de hace un quinquenio que viene desarrollando el INDEC centrado en el tercer trimestre de cada año y que produce información a veces contradictoria con la encuesta de hogares. El punto central desde el punto de vista de la estimación de los absolutos es que habría habido una reversión de la tendencia de crecimiento poblacional. Bueno, esto es el error que uno siempre comete, que pone muchos números que después no se ven, pero quizás, con el puntero puedo seguir la lámina (N° 9). Bueno, para los decenios del 60, 70, etc., los datos que disponíamos era que la población argentina venía (con un pico en la década del 70) declinando, hasta la década del 90 inclusive que había llegado entorno al 1% anual. En el decenio inicial del siglo XXI los datos del censo indican que habríamos revertido esa situación que creo que merece una reflexión; cuáles son las razones por las cuales veníamos declinando en el ritmo de aumento poblacional que ahora se han modificado en este sentido, entendiendo que los datos son correctos o tenemos que hacer como nos sugería Norma Meichtry ayer en una de las sesiones cuando decía; no podemos abandonar una vieja práctica que hemos acopiado a lo largo de mucho tiempo, cuál es la de cuidar la calidad del dato. En este caso discutamos, analicemos, hurguemos respecto de si estos números están razonablemente reflejando lo que está pasando para buscar la interpretación o lo que tenemos que hacer es revisar el número, o las dos cosas. ¿Ese tiempo me queda? Bueno, me subo a la moto y corro. Entonces estos tres puntos que están mencionados en esta lámina (N° 10) reflejan tres cuestiones importantes. Por primera vez se carece de los datos de población urbana/ no urbana pero en particular de los aglomerados y sobre sus componentes, cosa que era característica en las publicaciones de los datos por aglomeración en Argentina desde hace décadas. No sólo no está esto, no están las notas que acompañaban a esas publicaciones donde se hacían todo tipo de menciones útiles para los funcionarios, para los analistas, para quien utilice esa información respecto de la coherencia o no que a lo largo del tiempo los datos cuantitativos asignados a una unidad territorial eran comparables o no lo eran. Y por primera vez tampoco se proporcionan los datos retrospectivos, ustedes recordarán que los listados de población de cada censo de cada aglomerado, por aglomerado quiero decir, tenía la información correspondiente al censo que se estaba informando y la que el INDEC indicaba que le correspondía en el censo precedente que podía no ser igual a la que se publicó en el censo precedentes, precisamente como consecuencia de las tareas de homogeneización interna que se intentaba realizar. Todo esto pone en cuestión qué pasa con el componente urbano de los datos del censo con una aclaración (a partir de la lámina 11 hasta la 13): estas son las regiones habitualmente, grisadas, y estos son los aportes al crecimiento urbano intercensal de Patagonia, Cuyo, Comahue, Noreste, Nordeste, Centro, Pampeana y GBA. GBA aportaba según teníamos información en los decenios anteriores, cada vez menos. En este último censo del 2010 estábamos aportando en el GBA cerca del 40% que a lo mejor es cierto pero déjenme expresar mis serias dudas de que lo sea, al menos de que estemos comparando peras y manzanas. No hay que se sepa, razones suficientes que puedan indicar una modificación de tamaña entidad. El problema es que esto se refleja en la restimación de la población de referencia de la encuesta permanente de hogares y por lo tanto en la estimación del volumen absoluto de la ocupación, etc., etc., en el conjunto urbano de la Argentina, y por extrapolación en el total nacional, por lo tanto podemos estar en presencia de datos que no nos sirvan para nada. Como yo no menciono los nombres puedo decir que en algún ministerio importante con esta información producida a partir del cuarto trimestre del 2013 por el INDEC en sus informes de prensa, dijeron en ese ministerio; ya no podemos usar más la EPH, vamos a tener que reflotar la idea de inventar otro modo de saber qué pasa en el mercado de trabajo. Esto no es un invento de un analista o de un periodista sino de un funcionario. ¿Ya está? ¿Me tengo que ir?

Estos números que están ahí para qué los puse; para indicar que se ha dicho que la modificación que se hizo en las nuevas estimaciones y proyecciones de población por parte de INDEC que dieron lugar a la modificación de la población de referencia para las encuestas de hogares, se debían a que las estimaciones precedentes disponibles subestimaban a la población que luego el censo encontró, sin embargo esos cuatro números que están puestos ahí (láminas 14 y 15) muestran que las proyecciones tanto para el total como para el urbano, en realidad fueron las encontradas por el censo, fueron razonablemente cercanas y si se equivocaron, se equivocaron en el sentido contrario de lo que la crítica a esta relación estableció y por lo tanto no parece haber razones suficientes para hacer una agregación de población que influye de esta manera en las estimaciones de variables claves como la del empleo. Hay un punto que ya obviamente, no tengo más tiempo… Todo esto tiene además un componente extraordinariamente importante y aún no analizado. Las nuevas estimaciones que alumbran las proyecciones nuevas (láminas 16 y 17) incluyen cambios en la composición etaria de la población que implican, por ejemplo, que las estimaciones de cobertura previsional en la Argentina que llegan al orden del 90 y más por ciento, estaríamos casi en la posibilidad de tener el 100% de cobertura. Este chiste viene a cuenta de lo siguiente; ustedes saben que la cobertura es el número de beneficiarios del sistema previsional dividido el número de personas que hay en el tramo de edad susceptible de ser beneficiado por la jubilación. Como estos cambios en las estimaciones de población indicarían que éramos menos viejos de lo que creíamos que éramos y más jóvenes que lo que pensamos que había, entonces esto modifica también las perspectivas en materia de proyección de muchas otras cosas, por lo tanto no es banal que lleguemos a determinar – según mi punto de vista – en qué mundo realmente estamos viviendo. Bueno, y creo que AEPA tiene algo que decir en todo esto y perdón por la extensión.

 

(Aplausos)

 

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.