Desempleo, falta de estadísticas y proyecto de ley contra despidos

Sobre la incertidumbre estadística se asienta una realidad preocupante en materia de empleo. Es el camino reflotar la doble indemnización?

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DESGRABACION

LR –… comunicación telefónica en vivo y en directo a Javier Lindenboim. Javier es licenciado en economía política de la Universidad de Buenos Aires, es profesor titular y consulto en la Universidad de Buenos Aires. En la actualidad desde 1993 es director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo, llamado CEPED. Javier Lindenboim, hola, Guillermo Yanco, Guillermo Ariza y Luis Rapoport aquí en Viejos Vinagres.

JL – Qué tal, cómo les va, ¿qué dicen?

GY –Bien, gracias por atendernos.

JL – No, por favor.

GY –Bueno, le voy a ceder la palabra a alguno de los jóvenes que están aquí en la mesa porque sabemos que el tema que nos interesa conversar contigo es el del mercado laboral a nivel de empleo, así que aquí está levantando la mano Guillermo Ariza.

GA – Qué tal Javier.

JL – Hola, qué tal Guillermo.

GA –Claro, esta semana estaba ardiendo la cosa con el tema de esta ley para impedir los despidos o para complicarlos, y la reacción empresarial era que eso los condenaba a muerte, la vuelta de tuerca con que esto condenaba a muerte a las pymes, ¿cuál es tu reflexión respecto del problema del empleo en general – muy breve – y de esta propuesta, esta iniciativa de limitar los despidos?

JL – En ese orden entonces desde el punto de vista general hemos tenido alguna oportunidad de conversar sobre cómo venía desarrollándose el tema laboral en la Argentina en los últimos años y el balance sintético que uno puede hacer es que hace ya un buen tiempo que las dificultades para generar empleo genuino en Argentina están visibles, eso me parece que es importante aún cuando no tengamos adecuada información estadística que permita sostener la afirmación, después vamos a tener lamentablemente que volver a este tema en un momento más… Entonces en ese contexto y reconociendo que la demanda laboral es una demanda que deriva de la dinámica económica, no de una voluntad abstracta, uno puede decir que a menos que efectivamente los anuncios y promesas oficiales de generar un contexto de reactivación económica se concreten, vamos a mantener o profundizar las dificultades que venimos arrastrando. En esa perspectiva efectivamente es razonable pensar que haya distinto tipo de propuestas para encarar ante situaciones, llamémosle genéricamente de emergencia que pueden haber sido las de dificultar las rupturas de los contratos laborales como se hizo con la ley de emergencia económica en el 2002 o con lo que en esa misma norma se aplicó y luego se retomó en el 2008-2009, los programas que se conocieron por su sigla REPRO, que consistían en apoyo estatal a las empresas para evitar o minimizar los despidos. Creo que ese es el contexto y uno debiera decir razonablemente que con la incertidumbre derivada de la falta de estadística, la percepción que se puede tener a mi gusto es ambigua; por un lado no tenemos esos elementos pero por otro lado pareciera que desde el punto de vista social hay un clima de preocupación muy grande y llama la atención la entidad de esta preocupación comparada con lo que pasó en Argentina hace nada más que dos años cuando según una de las informaciones estadísticas proporcionadas por el INDEC, la encuesta anual de hogares urbanos, registró una caída de cuatrocientos mil puestos de trabajo. Entonces digo, este es el panorama en el que estamos, más enredados difícil imaginárselo. Me parece que la reacción negativa del sector empresario que en algún punto una editorial de La Nación de esta semana creo que lo condensó esa preocupación,  refleja la tesitura empresaria habitual en las buenas y en las malas. Es decir; no me toquen, yo voy a seguir manejando mis actividades a mi leal saber y entender, cualquier cosa que se hiciera en defensa del sector del trabajo va a ir en desmedro de una dinámica de creación.

GA -¿Es como un chantaje?

JL –No… a ver, es como un chantaje. Creo que es una entendible aunque desde mi mirada repudiable, actitud del sector empresario genéricamente hablando. Ustedes en el planteo del tema me parece que hicieron una distinción que es relevante y es; no todos los sectores empresarios funcionan de la misma manera ni tienen las mismas dificultades ni las mismas posibilidades y no es casual que hayan aparecido voces que expresan la preocupación de la así llamada pequeña y mediana empresa, que por un lado repetimos habitualmente que es la principal creadora de empleo en términos generales y es la que puede tener mayores agobios con una situación de agudización del parate económico que los obligue a prescindir de alguno de su personal. Yo no diría que es chantaje aunque se le parece bastante, no olvidemos que en política económica es bastante identificable la propuesta de que lo que hay que hacer es favorecer en todo lo posible las ventajas que tiendan a acrecentar, preservar primero y acrecentar después la ganancia empresaria con el loable propósito de que esto se derive en inversión que se trasunte en mayor demanda ocupacional. En Argentina desafortunadamente, quizás como consecuencia del tipo de empresariado que nos ha caracterizado no podemos decir que eso se ha verificado en la práctica, durante bastante extensión temporal han habido períodos de mayores ganancias relativas en la distribución de la renta nacional que no se trasuntaron en incrementos de la tasa de inversión. Por lo tanto…

GA –Luis Rapoport te saluda…

JL – Hola Luis, cómo estás.

LR- Siempre leyéndote, leo tus artículos regularmente

JL –Muchas gracias por la generosidad.

LR- Vos hiciste recién una referencia de encuesta de hogares que pareciera estar mostrando una caída de cuatrocientos mil puestos de trabajo. En el 2014 la encuesta anual de hogares urbanos que es prima hermana de la EPH.  Ahora, estamos en el 2016 y en particular hay un debate de devaluación, aumento de tarifas de servicios públicos, etc., y como están impactando en el bolsillo y en el consumo general, ¿hay alguna estimación de la situación de los puestos de trabajo mas reciente y en particular cuánto es la pérdida de puestos de trabajo del sector público y del sector privado?

JL – Sé que andan dando vueltas algunas estimaciones, en estos días vi algo basado, aparentemente basado en la información de ANSES sobre los registros de aportes mensuales que hablaban de una pérdida insuficientemente compensada con ingresos de trabajadores autónomos y cosas por el estilo, de algunas decenas de miles de puestos y después hay… hemos leído informaciones de consultoras privadas que hace dos-tres semanas atrás hablaban de que en el primer bimestre se habrían caído cien mil puestos de trabajo, la mitad de los cuales en el ámbito estatal y la otra mitad del sector privado, predominantemente derivadas en la construcción. Creo que hay reunidas una cantidad de piezas sueltas que, sin evaluar la intencionalidad con que ese armado se haya hecho, tiene algunos huecos evidentes. Se hablaba, en esa información que fue la primera más o menos de gran divulgación pública, de cien mil puestos menos en dos meses, que no es poco, donde insisto; la mitad se adjudicaba al sector estatal al mismo tiempo que el secretario general de ATE decía que estaban extremadamente preocupados porque había a nivel del agregado nacional total una pérdida de puestos de veinte mil puestos de trabajo. A mí me produce mucho desagrado discutir de números porque estamos hablando de situaciones de personas y familias pero no tengo más remedio que hablar de los números y digo; si el dirigente más activo en materia de defensa del sector estatal del trabajo insistía con dificultades de sostener su propio número en veinte mil y esta consultora hablaba de cincuenta mil, yo la verdad que no entiendo de dónde salen. No estoy diciendo que no haya problema en el mercado de trabajo ni que no haya habido despidos en el sector estatal y no me quiero meter en la discusión de qué es lo que originó esta ruptura de contratos o no renovación de contratos en el sector estatal, etc., pero cuando al principio yo mencionaba las carencias informativas, es en momentos como este donde se hacen por demás visibles y se las extraña… Ustedes saben, los oyentes deben saber, en el primer trimestre del 2016 no se hizo la encuesta de hogares y también debemos recordar que los dos trimestres últimos del año pasado, todo el último semestre la información que recopiló el INDEC no se publicó y hasta donde yo conozco no se va a publicar. Es decir, estamos después de nueve años de destrozo de las estadísticas, con un agujero que se sigue agrandando y ese no es el mejor contexto para poder evaluar con sensatez lo que estamos teniendo o para discutir estrategias de intervención, creo que ambas cosas están seriamente afectadas por esta realidad que no es fácil resolver de un día para otro pero que cada día que pasa se hace más perceptible su imperiosa necesidad de actuar.

GY  –Sí. Javier Lindenboim, mis compañeros aquí me insisten para que haga el cierre de nota contigo a partir de dos preguntas que yo quiero hacer.

JL –A ver.

GY  –Una de ellas es que si mal no interpreté las cuentas de hace dos años, año 2014, hubo una caída de cuatrocientos mil puestos de trabajo y que en este tiempo había ciento cuarenta mil. En aquel momento no parecía que hubiera un sonajero que diera ruido a esos cuatrocientos mil puestos de caída de cuatrocientos mil puestos de trabajo y ahora pareciera que hay un sonajero muy fuerte. La pregunta es si entendés que esto es así y cuál es el motivo. Y el segundo tema; vos hablaste de que nosotros tenemos un tipo de empresariado que nos ha tocado, me gustaría que nos definas qué es para vos este tipo de empresariado.

JL-Una más sencilla que la otra! Yo creo que el contraste con el 2014 efectivamente lo hice porque, sustancia, yo tengo la misma intriga que originó la formulación tuya de recién, efectivamente uno tiende a pensar que la situación actual es dura pero por decirlo de la manera más suave posible, me parece que está expresada a través de la gestión política o sindical de una manera más intensa que lo que uno imagina que corresponde. Es difícil para mí poner en palabras esto pero es esencialmente mi idea. Me llama poderosamente la atención que en aquel momento hayan o no sido los cuatrocientos mil o hayan sido sólo los doscientos cincuenta mil que surgen de la EPH, los puestos que se perdieron que en la sociedad argentina en ese momento no hayamos tenido una percepción de agobio como parece dominarnos en la actualidad. Yo tengo la impresión que hay una mezcla no santa de una situación extremadamente delicada en materia económica y social con un funcionamiento de otros ordenes tan pertinentes como cualquier otro, que enturbian el análisis, todo esto se hace extremadamente más enredado por esta carencia informativa de la que acabamos de hablar porque de otra manera si tuviésemos la información muchas de estas discusiones estarían siendo hechas en vano.

GY  –Contame de los empresarios.

JL-Sobre los empresarios, es una cosa que no es un descubrimiento personal sino reproduzco lo que en muchas ocasiones se ha insistido. Como nota característica a los economistas nos enseñaron las conceptualizaciones originadas en un autor llamado Schumpeter que calificaba a su juicio el típico empresario capitalista como emprendedor, innovador, que se arriesga, etc., características que no parecen ser las predominantes en el empresariado argentino que principalmente estuvo enfilada su acción a ver qué prebenda del estado podría obtener con mayor facilidad y con menor riesgo. Ese es el contraste para simplificarlo al máximo, que se me ocurre ¿no?

GY –Javier Lindenboim, aquí te saludamos, Rapoport, Ariza y yo. Te agradecemos enormemente que hayas estado con nosotros en esta tarde sábado.

JL-Al contrario, fue un gusto, un abrazo para los tres.

GY –Abrazo, abrazo.

LR-Un abrazo Javier

JL- –Adiós.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.