Ley de doble indemnización y el mercado de trabajo

Reportaje de Pablo Amadei, Informadísimos, FM Ibiza 89.5, Cañada de Gómez; 27-4-2016

 

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DESGRABACION

G – Comentábamos algunos detalles de la llamada ley anti-despidos que hoy se estará votando en el senado y de la oposición que hay de ciertos sectores políticos y también económicos como es el caso de la CAME porque entre otras cosas hablan de una experiencia anterior, similar, 2002, probablemente otra época en la Argentina en cuanto a las condiciones pero con leyes que prohibían despidos y que de acuerdo a lo que dijo el Presidente de la Nación en su momento, no sólo no trajo más trabajo sino que además una ley similar destruyó trabajo. Yo no sé si una ley es capaz por sí sola de hacer eso, pero vamos a consultar a los que saben realmente. En este caso estamos en comunicación con alguien que alguna vez también lo hemos consultado por otras cuestiones relacionadas al empleo que es Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo. Javier, cómo anda. Muy buenos días. Gracias por atendernos.

JL – Buen día, qué tal, cómo están ustedes.

G – Muy bien. A ver, ¿una ley por sí sola puede -por ejemplo como esta ley anti-despidos- generar más o menos trabajo?

JL –En principio mi respuesta no es positiva, me estoy acordando de cierta frase famosa que fue similar No, porque yo creo que hay dos cuestiones que quizás vale la pena aclarar. Primero que efectivamente una norma legal puede ser potencialmente favorable o potencialmente obstruir un proceso de generación de empleo pero creo que nadie considera que una norma efectivamente puede per se cumplir ese cometido. En segundo lugar creo que esta ley que se está discutiendo no es una ley de creación de empleo, ni siquiera los que lo formulan dicen que es así, por lo tanto vale la pena – creo – diferenciar esta cuestión en el sentido de que si cumple algún propósito es el de evitar una disminución de la fuerza laboral, no de incrementarla. Por lo tanto ya ese mismo reacomodamiento de planteo pone las cosas en un lugar diferente. No sé si me explico en el argumento.

G – Sí, sí, está claro. Lo que pasa es que los detractores también hablan de que la experiencia dice que este tipo de leyes al empleador frente a la potencialidad de contratar a alguien, es como que lo obliga a pensarlo dos veces por la posibilidad concreta de que después tenga que pagar más por despedirlo.

JL –Sí, ese es un argumento que yo lo pondría en términos de la manera de encarar las cosas por parte del sector empresario en épocas buenas o en épocas no tan buenas. Lo digo de otra manera: el capitalista por definición lo que quiere es tener el campo orégano y no tener ninguna cortapisa y el trabajador lo que desea es tener las mayores protecciones posibles, de hecho no estamos hablando de ningún mundo idílico en ninguna de las tesituras que se plantean, entonces desde este punto de vista es cierto que se ve en la propuesta, por lo menos la que yo he conocido, es un planteo retroactivo al primero de marzo porque una parte de la argumentación es que mientras se está discutiendo puede haber picaros empresarios que se deshagan de su personal sin el encarecimiento que plantea la ley. Pero el nudo del problema para mí es que las dificultades económicas que estamos atravesando llevan aparentemente a un conjunto no pequeño de empresarios a desprenderse de su personal como parte del achique en el que estamos metidos. Creo que el nudo de la cuestión es eso y si le encontrásemos la vuelta para revertir ese contexto macroeconómico, el sentido de esta discusión cambiaría radicalmente. Hoy estaba leyendo que hace un par de años atrás la misma consultora económica, “tendencias económicas” que es la que se menea tanto respecto de la existencia de un centenar de miles de puestos de trabajo que se habrían destruido en los meses recientes, es la misma consultora que hace dos años atrás decía en agosto del 2014 que en ese año, 2014, se habían incrementado las huelgas por reclamos laborales, en algo así como en un 47% respecto de un año atrás, respecto del 2013. Ese año 2014 según la Encuesta Anual de Hogares Urbanos -que es prima hermana pero no es idéntica que la Encuesta Permanente de Hogares- había identificado una disminución de cerca de cuatrocientos mil puestos de trabajo, entonces yo tengo la impresión que en este contexto de indudable dificultad económica, me parece que hay una parte sostenida en esa realidad y otra parte alimentada con intenciones adicionales y me parece que por ese camino la sociedad argentina le va a costar muchísimo salir de los líos a los que arribamos después de un largo período en el que no sólo no hemos tenido ( nota al pie, todavía no tenemos) estadísticas para saber dónde estamos parados sino que se contribuyó bastante con la acción o con la omisión oficial a la crisis económica en la que estamos hoy. Me parece que sería mi manera de enfrentar el escenario del momento.

G –O sea Javier, lo que usted está diciendo para aquellos que creen que la crisis de empleo en Argentina arrancó el 10 de diciembre, es que hace ya varios años que no sólo no se viene creando empleo privado sino que además se está destruyendo parte del empleo privado argentino….

JL –Exactamente. Sí, sí. Yo creo que este es el nudo del problema porque efectivamente si uno creyese lo primero, es decir que todos los males empezaron el 10 de diciembre, realmente esto viene en correlato de otra creencia errónea pero también difundida y es que todos los bienes empezaron en mayo del 2003 y ninguna de las dos cosas son ciertas. Una sociedad es un devenir que tiene una historia, que tiene un presente que puede ser más o menos virtuoso o más o menos preocupante y deseablemente tiene un futuro y las fuerzas económicas, sociales y políticas actúan habitualmente no desde un hito para adelante solamente sino en términos de procesos y creo que en lo que estamos es en un proceso en el que procuraríamos – ojala sea así – encontrar un mecanismo en el que las fuerzas contradictorias como por ejemplo el trabajo y el capital, el trabajo y la empresa puedan dirimir sus confrontaciones en términos mas o menos racionales y en beneficio del conjunto de la sociedad. Eso es lo que un país común y corriente debería tener como propósito, si en cambio lo que considerásemos es que el que mira las cosas de manera distinta a mí es no sólo mi enemigo sino que merece no estar con vida, entonces estamos embromados y no creo que tengamos horizonte, ¿no?

G –La anterior ley de despidos, la del año 2002 que en principio era por ciento ochenta días y como todo en la Argentina se va prorrogando hasta que finalmente alguien la sacó creo que fue Néstor Kirchner allá por el 2007 si no me falla la memoria….

JL –Sí, sí, en realidad se había ido modificando en materia de la intensidad del castigo, el castigo originalmente era duplicar la cuantía del despido, luego se lo bajó al 50% de recargo y luego quedó en las condiciones habituales que es un mes por año de antigüedad, y eso terminó ocurriendo en el 2007 cuando la tasa de desempleo registrada por el INDEC bajó de los dos dígitos. Pero efectivamente, la norma se instauró durante el año 2002 con el gobierno de Duhalde, efectivamente.

G –Bien, ¿pero eso evitó los despidos? Ya sabemos que la ley anti-despidos no genera más trabajo, pero por lo menos evitó los despidos o no estadísticamente hablando.

JL –A ver… Estadísticamente hablando no lo podemos saber, yo creo que no lo puede sostener ni el que dice que los evitó ni el que dice lo contrario por una sencilla razón; porque la posibilidad de hacerlo es un contrafáctico, usted tiene que comparar la realidad que ocurrió con lo que cree que podría haber ocurrido si no hubiésemos tenido esa norma, lo cual sin duda uno puede hacer inferencias pero en rigor de verdad no tenemos forma de medir eso. Uno puede medir si hay desempleo o no hay desempleo en un momento dado, hace una encuesta, le pregunta a la gente si tiene trabajo, si no tiene trabajo; si no tiene trabajo y lo está buscando, hacen las cuentas y saca una tasa de desocupación, es inobjetable si está bien hecho el relevamiento, pero eso otro no, por la naturaleza del problema que queremos observar no es posible de ser medido. Lo que uno puede es hipotetizar es qué hubiera pasado si no hubiéramos tenido esa protección y la verdad que la mitad dice que hubiésemos estado peor y la otra mitad dice que no hubiéramos estado peor sino mejor. Con lo cual yo creo que nadie puede sostener, a mí me sorprendió el argumento del presidente Macri o del ex ministro Lavagna, que salieron ambos a hablar negativamente de la ley. Yo soy de los que creen que proteger al trabajador está bien, lo que sigo creyendo y le repito lo que dije hace un rato; que no me parece que estemos en este particular momento en condiciones similares a la del 2002 para que tengamos que reproducir una normativa de este carácter y segundo, que el núcleo de las energías debiéramos tenerlo puesto en si logramos o no logramos reactivar la economía. Para eso el gobierno tiene un argumento, dice; necesitamos arreglar con nuestros acreedores externos y ahora nos vamos a ocupar y acá internamente los que no sostienen esta mirada benévola dicen: bueno, pero mientras tanto estamos en dificultades y necesitamos mejorar la capacidad de compra de los que tienen trabajo y evitar que los que lo tienen, lo pierden. Es una discusión que yo creo honestamente no se dirime con la sanción de esta ley, por más de que quienes la sostengan tengan las mejores de las intensiones. En cambio lo que en aquella misma ley de emergencia económica del 2002 se planteó y fue usado por el gobierno Kirchnerista en el 2008-2009, que fue el programa de recuperación económica que se conoció como Repro, eso puede ser una medida útil para evitar el desempleo como lo fue en aquel momento, que se minimizó porque se daban fondos a las empresas con el propósito de que no se despida personal. Pero bueno, yo de todas maneras me dedico a hacer estos estudios pero no estoy en la gestión, ni estuve, en la gestión ni del ministerio de trabajo ni de ningún órgano similar como para poder esgrimir experiencia efectiva en la materia, simplemente en este aspecto es una opinión.

G –Javier Lindenboim, ha sido muy didáctico, muchísimas gracias por su tiempo y su amabilidad.

JL –Adiós

G –Diez horas con tres minutos…

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.