El debate sobre el empleo y la ley antidespidos

A raíz del reportaje aparecido en La Política Online, se concretó la entrevista desde Radio Telam, a cargo de Alejandro Delgado Morales, 16-5-2016

 

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DESGRABACION

AD-… Ley anti despidos. En este caso vamos a prestar atención al aporte que nos va a proporcionar en la mañana de Télam, el economista Javier Lindenboim. Muy buenos días Lindenboim, Delgado Morles lo saluda.

JL-Buen día, qué tal, cómo está.

AD-Muy bien, muy bien. Estamos buscando profundizar este tema y encontramos por allí una mirada suya que dice por caso la doble indemnización es una expresión de deseo sin consecuencias reales. Arranquemos, si le parece, analizando esta idea.

JL-Sí, creo que más allá de la voluntad de quien haya planteado esta propuesta como presunto mecanismo apto para atemperar la complicación que una parte de los trabajadores están teniendo en estos meses, una cosa es plantearse medidas extremas cuando la situación se la define efectivamente en esos términos y otra cosa es hacerlo en un marco en el que por diversas razones, algunas a mi juicio atendibles y otras no necesariamente, pareciera que lo que se está dirimiendo son otras cuestiones, no las necesidades de los trabajadores porque si este fuera el caso, el segundo, habría a la mano sin necesidad de inventar demasiado, experiencias que han sido utilizadas y satisfactoriamente en Argentina en los últimos quince años y entonces yo recupero la idea del programa que se conoció por su sigla Repro, instalado también en el año 2002 y reutilizado en épocas críticas como el 2008-2009 que sirvió para que una cantidad de empresas no despidiesen trabajadores sobre la base de una asistencia del estado a estas empresas pagando parte de la nómina salarial.

AD-Claro.

JL-Otra cuestión es algo que en cambio había sido prácticamente abandonada que es la idea de tener un seguro de desempleo con un nivel suficiente como para que sea un efectivo paliativo para aquel que transitoriamente se queda sin trabajo, estoy hablando del seguro de desempleo que como usted y sus oyentes probablemente recuerden, está en valores congelados de cuatrocientos pesos desde hace muchísimos años. Por lo tanto mejorar eso serviría para que aquellos que perdiesen el empleo pudieran apelar a tener un seguro por un período limitado que les ayudase a paliar la situación. A mi juicio estas son dos medidas que tienen como requisito la presunción de que la situación es seria pero no es necesariamente dramática, ni mucho menos terminal porque habría instrumentos intermedios de utilización posible. Esa es mi mirada, no sé si alcanzo a exponerla con claridad.

AD-Sí, sí, desde ya. Usted sabe que esta semana es presuntamente definitoria, ¿si? el debate está puesto en si va a haber una aprobación de una iniciativa tal cual viene del Senado, a la cual se opone taxativamente el gobierno nacional y la otra que incorpore variantes, que sería la enmienda del massismo.

JL-Claro.

AD-De manera sencilla. En cualquiera de los casos, el gobierno nacional amaga con vetarla ¿no?, ¿qué significa para usted esto?

JL-A ver, nuevamente; creo que estamos en el marco de una confrontación que no le encuentro la profundidad de la defensa de cada postura en términos de la protección de los trabajadores sino de disputas de naturaleza política que serán más o menos atendibles según la perspectiva que tenga cada uno desde su costado pero si la bancada antes oficialista, que era quien propiciaba la discusión sin tocar una coma como había sido la experiencia en el pasado reciente y quería defender efectivamente al sector del trabajo por lo menos uno podría pensar que el camino que eligió no es el más adecuado y les confieso que el planteo desde el vamos del presidente de tomar la actitud de confrontación en bloque a la iniciativa, probablemente las razones que sustentan esa postura puedan ser sostenibles pero a mí me sonó como demasiado dura desde el vamos. Pero insisto, yo creo que ni la insistencia en que se sancione la ley tal como fue sancionada en el senado ni la amenaza del veto son en sí mismos, creo yo, caminos… me parece que si estamos preocupados por atender las necesidades del sector del trabajo sería muy bueno pensar en mecanismos más idóneos que creo que la ley en esos términos así planteados como salió no puedo, yo no soy analista político, me dedico a los temas de empleo y distribución del ingreso desde una mirada económica y a veces se me escapan, creo yo, matices de las discusiones estrictamente políticas. A mi juicio esta discusión es de alcance político, tiene actores que no son los trabajadores y sus empresarios como fuerzas naturalmente en pugna aunque están en ese escenario, pero lo que está discutiéndose es otra cuestión, por lo tanto mi apreciación es esta; creo que sería bueno una discusión de un programa más integral que tienen que incluir cuáles son los mecanismos de recuperación del crecimiento económico. Yo lo he dicho en otras ocasiones; el crecimiento económico puede no ser suficiente para empujar positivamente en materia ocupacional, lo que no tengo dudas es que sin crecimiento económico yo no le encuentro el modo de atender satisfactoriamente la necesidades de trabajo de la población.

AD-En esa línea, ¿usted observa que se viene un segundo semestre con mejores números en términos de inflación, por ejemplo?

JL-A ver, la agudización de la situación como consecuencia de las medidas oficiales, en otro momento podemos conversar si eran imprescindibles o no, yo sólo como nota al pie digo que en realidad eran pocos en la sociedad argentina a fines del año pasado que no imaginaran alguna forma, llamémoslo ajuste, llamémoslo de otra manera que implicase como está implicando, sufrimiento para los sector populares como está implicando, pero ese rash ya aconteció, lo que estamos es en un nivel de precios muy alto, de ese nivel de precios más alto no vamos a bajar en lo inmediato, lo que entiendo yo que dice el gobierno es que el ritmo de variación mensual de los precios necesariamente va a ir declinando, entre otras cosas porque se ha generado una situación de dificultad en el funcionamiento económico sensible y por lo tanto al atemperarse de manera fuerte la demanda, eso tiene en la previsión oficial que concluir en una escalada mucho más lenta de los precios, no es sólo un problema – a mi juicio – de oferta y demanda pura, que nunca existe pura, sino de posturas en este caso desde el lado del gobierno más firmes frente a los arbitrios del sector empresario. Creo que el estado lo que puede efectivamente contribuir, si lo encuentra, es el mecanismo para que con el mejoramiento económico y el mantenimiento en la postura que dice tener de contención de los gastos fiscales pueda contribuir a un escenario en donde las famosas expectativas que en economía nadie cree en ellas pero que están ahí, ayuden a convencer a los empresarios que hace rato, no sólo ahora, no aportan lo suyo. En Argentina el sector empresario ha preferido de manera dominante recostarse en las ventajas que pudo obtener desde las decisiones fiscales que asentar su futuro económico, el de los empresarios, en sus propias decisiones, en la toma de riegos, en la creatividad, en las mejoras tecnológicas, etc., que se supone que es lo que debiera caracterizar al capitalismo empresarial en cualquier lado. Desde todos esos puntos de vista juntos, no por ninguno en particular sino por la imaginación de su conjunción, es que imagino factible que decline el ritmo de aumento de los precios.

AD-Lindenboim, muy amable por el aporte.

JL-Al contrario…

AD-Que tenga muy buen día.

JL-Gracias, adiós.

 

AD-El diálogo con Javier Lindenboim, economista, docente, investigador en la mañana…

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.