Los detractores de los datos de la UCA ahora son sus defensores

MANIPULACION ESTADÍSTICA

“Aquellos que destruyeron al Indec son ahora los mayores defensores de los datos de la UCA”

Javier Lindenboim insistió en que la manipulación estadística del gobierno anterior impide tener una idea objetiva sobre qué está pasando con la evolución reciente del empleo, la pobreza y el salario.

Mónica Arancibia

@monidi12

Martes 13 de septiembre | Edición del día

La entrevista se realizó el miércoles 24 de agosto, un día después que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) diera a conocer los indicadores del mercado de trabajo de la Encuesta Permanente de Hogares registrando una tasa de desocupación de 9,3 %. Las nuevas cifras desataron un debate sobre la responsabilidad del actual y del anterior gobierno en la situación social.

El especialista Javier Lindenboim explicó a La Izquierda Diario de manera sintética algunos de los principales problemas metodológicos surgidos a partir de la intervención del organismo y la manipulación de las estadísticas públicas. Sin dejar de comprender que hay una grave situación socio económica, Lindenboim insistió que tales problemas impiden conocer a ciencia cierta la evolución de los principales indicadores.

LID: En principio se levantó la manipulación estadística…

Es lo que supongo. Hoy me llamó (se refiere al miércoles 24 de agosto, NdE) un periodista y me dijo: “Mirá estuve viendo, en realidad los datos del 2006 también los hizo Cynthia Pok.”. Entonces se supone que eso sí se puede comparar. Y fíjate que es llamativo que da la misma tasa de actividad, la misma tasa de empleo y un punto más de desempleo. Era una cosa que yo no había mirado para atrás como yo sabía que era incomparable con lo precedente. Ahora estaba mirando en el anexo metodológico donde aparte de toda la discusión que se ha armado desde ayer a la noche si hay 400 mil más desocupados (y hay muchos zánganos que han salido a colgarse de los 400 mil), en realidad tienen una parte importante explicada porque han puesto 800 mil personas más en el Gran Buenos Aires. Dicen que estaba mal la población de referencia. Que ya era un problema de fin de 2013 hasta 2015. Era un desastre. Eso ya no se podía comparar con lo anterior. Suponiendo que estaba bien, no se podía comparar. Pero ahora que yo creía que estaba sobreestimada la población del GBA, el informe de ayer dice que le tuvieron que agregar más porque estaba mal.

LID: ¿Están incluidos los planes sociales entre las personas ocupadas?

No dice nada hasta donde yo vi. Entiendo que eso no es motivo de modificación porque es un viejo criterio. Que se haya aplicado bien o mal es otra discusión. Es cierto que después de 2010 se dejaron de publicar las versiones “A” y “B”, pero eso era presuntamente porque ya no había planes sociales como tales, del tipo Plan Jefas y Jefes, cosa que lo sabe solamente el que hace la encuesta. Pero desde el punto de vista de la conceptualización del operativo no tendría que haber habido modificación, hasta donde yo conozco. De todas maneras, hay todavía muchas preguntas. Se sabe, aunque no siempre nos acordamos, que la encuesta de hogares sirve para ver las estructuras y no los valores absolutos. Pero como no hay otros datos, todos usamos los valores absolutos. Lo mismo que se dice con la valorización de la canasta del índice de precios. Dada esa realidad, inadecuada para los especialistas que diseñan la encuesta, los cambios que ha habido en la población referenciada son extremadamente relevantes porque uno termina mirando la evolución absoluta producida por la encuesta. Más allá que cuando uno tiene las bases usuarias las procesa y saca conclusiones supuestamente respetando el significado de cada variable. Pero en las publicaciones hay valores absolutos.

LID: Son una muestra de los principales aglomerados y después eso se proyecta al total del país…

El problema es antes que eso. El problema es la muestra: es un número de algunas decenas de miles de hogares y eso lo hace equivaler a los 20 millones de personas que viven en esos aglomerados. La clave es con qué factor de expansión se hace y con qué cuantificación acertada se hace para cada aglomerado. Eso es lo que cambió sensiblemente desde fines del 2013 hasta mediados de 2014, produciendo lo que yo llamé una inflación poblacional. La población de referencia de la encuesta venía cambiando año a año a un ritmo aproximado del 1 por ciento anual. En ese cambio, cuando uno tomaba por ejemplo el segundo trimestre de 2014 contra el segundo trimestre de 2013, la población de referencia de los aglomerados EPH no había crecido 1 por ciento. Había crecido 4 por ciento. Habían inflado 3 por ciento adicionales. Supuestamente porque el dato que se venía manejando como población de referencia no contemplaba a toda la verdadera población de esos aglomerados. Lo cual equivalía a decir que un pedacito todos los años a lo largo de una década se habían acumulado 3 puntos extras. Es cierto que cuando hay que hacer esos ajustes deben ser hechos y el momento en que ocurre produce un zafarrancho. Pero a partir de ese momento no se puede comparar con la serie para atrás. Y entonces ¿cuál fue el primer resultado? Las tasas de actividad y empleo en esos momentos bajaban, pero el volumen de empleo seguía aumentando. ¿Por qué? Porque eran tasas más bajas sobre poblaciones más grandes. Entonces, nada era inocente.

A mí modo de ver, todo estaba bien si se corroboraba que había que incrementar la magnitud de la población, que podía referirse a mayor crecimiento poblacional que el que se computaba o aumento del área en la que vivía gente en cada aglomerado. Si es lo segundo, no hay ninguna duda. Es muy raro que se tenga ese impacto poblacional. A menos por lo que los demógrafos o los economistas territoriales hablan de coalescencia, cuando una localidad se va extendiendo, llega al borde de otra y la absorbe. Entonces, no es que creció la población originaria, sino que para comparar hay que sumar el valor anterior de lo que estaba acá y de lo que no estaba para compararlo con lo de ahora que tiene todo junto. Esa es una cosa. La otra cosa es que estaba mal calculado y resulta que dicen que estaba mal calculado, pero la proyección previa para toda la Argentina era de una magnitud 36,7 si no me equivoco y lo que encontraron era eso, no menos. Es más, encontraron un poco más. Por lo tanto, no había a mí juicio ninguna razón para incrementar esa cuantía poblacional. El tema es que una vez que se incrementó la población de referencia, todos los factores de expansión de cada individuo entrevistado valían por más y entonces daba más ocupados. Esto es toda una historia que es difícil de dilucidar, pero en la oscuridad con que se desenvolvía el Indec y espero que vuelva a ser diáfano, es una esperanza todavía, no había manera de dilucidar.

Nosotros hicimos algunos ejercicios para ver si estaban bien los nuevos datos poblacionales, qué es lo que lo explicaban. Y sí, lo explicaba la mayor población. El nudo no resuelto no era si la cuentita estaba bien hecha. Es como en el índice de precios, el problema no es la metodología, el problema es el dato que le ponían. Esa es la razón por la cual me llama muchísimo la atención que ahora adicionalmente si uno compara la población imputada a los partidos del Gran Buenos Aires en el segundo trimestre del año pasado y el segundo de ahora hay más de 800 mil de incremento, que sobre los 12 millones es un porcentaje importante, casi el 10 por ciento.

La tasa de actividad es unos décimos más alta, supongamos que es la misma. La misma tasa para una población de 800 mil más me da más empleados, más desempleados, me da más de todo. Yo no digo que esté mal. Digo que es anómalo. No estoy comparando peras con peras.

LID: Salió el dato de 9,3 % de desocupación, más la subocupación, más el empleo en negro, son unas 6 millones de personas con problemas de empleo. Y están los datos de la UCA sobre la pobreza que hablan 400 mil personas nuevas en la indigencia y 1,4 millones nuevas en la pobreza y unos 20 millones de personas con carencia en 2015 ¿Cuál es su impresión sobre la situación social?

Por lo que dijimos antes, uno quiere evitar la discusión metodológica, pero no se puede. Es imposible lograr hacerse entender. Hace años que vengo encontrando la misma dificultad en las entrevistas. A uno le hacen una pregunta, uno contesta estas reservas metodológicas. Uno terminó de hacer toda esa explicación, que a veces es de un minuto, a veces de diez minutos, según el tiempo que a uno le dan, y cuando termina de decir todo eso, le dicen “bueno, y entonces ¿qué pasó?”. Lo que estoy diciendo es que sabemos poco y mal.

Por lo tanto, si uno fuera un cínico, diría no puedo decir si estamos mejor o estamos peor. Pero yo no soy un cínico, digo me imagino que estamos peor, pero me imagino que estamos peor menos por lo que se ha dicho en estos meses, yo creo que con escasos fundamentos, en materia de volumen de empleo y mucho más de lo que se ha mencionado en materia de suspensiones y en cuantificación de pérdida efectiva de la capacidad de compra de los ingresos. Que no es lo mismo. Son primos hermanos, pero no es lo mismo. Salió una ley para proteger a al empleo y esa energía se hubiera puesto mejor en defender la capacidad de compra del salario, no sé si hubieran tenido éxito, pero en lugar de hacer un desgaste improductivo podía haber sido más efectivo para defender a la gente.

Entonces como la realidad social, política y económica se fue enredando tanto en estos meses, ahora pareciera que no tenía sentido haber puesto reservas. Pero, me parece que es tan equivoco como dimensionar la gravedad de la situación socio laboral actual, que es muy grave, e interpretarla como que esto es la consecuencia de seis meses de macrismo. Cuánto la gestión oficial contribuyó a empeorarla yo no tengo forma de medirla, pero el problema principal es cuál era el punto al cual nos había conducido la política económica anterior. Y lo más doloroso para alguien que quiere acercarse a la verdad científica es que aquellos que destruyeron al Indec, que aquellos que decían que no había que medir la pobreza porque se estigmatizaba a la gente, son ahora los mayores defensores de los datos de la UCA.

Yo he repetido varias veces que los asesores más connotados y reconocidos de Scioli se han cansado de repetir que el sendero económico que se ha adoptado es el correcto, que lo habrían hecho con matices distintos, pero no habrían hecho otra cosa. ¿Y esto qué quiere decir? Que el drama al que habíamos llegado requería situaciones que no nos gustan a quienes miramos con el ojo puesto, creemos, en defensa de la gente que trabaja. Pero también es cierto que no conozco que en situaciones de crisis en cualquier país capitalista se dé eso que es usado como consigna que la crisis la pagan los ricos y que eso no se cumpla porque las crisis las terminan pagando no los ricos.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.