EL EMPLEO SIGUE EN PROBLEMAS

Columna en EL ECONOMISTA, 26-12-16

 

EL EMPLEO SIGUE EN PROBLEMAS

 

por Javier Lindenboim (*)

 

“Hace cinco años no se crean puestos privados protegidos”; “Sólo este año disminuye el número de asalariados registrados” y “Sólo viene creciendo el empleo público”. Estas afirmaciones, y otras similares, se vienen pronunciando y escuchando casi en simultáneo. Lo interesante es que –en general– todas son ciertas, aunque varias parecen contradecirse.

 

Veamos un poco. Hay varias evidencias que en sí mismas pueden ser corroboradas:

 

1

En 2014 hubo una crítica situación económica y, por tanto, del empleo. Pero la memoria colectiva no registra claramente ni lo uno ni lo otro. Tampoco la información oficial ha ayudado al respecto

 

2

Los avatares del Indec perjudicaron la credibilidad de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en los años recientes, incluyendo la vacancia informativa del último año. Hasta que no haya un lapso de un año de la “nueva” EPH estaremos muy limitados en el uso de esa fuente por la incomparabilidad con la serie existente.

 

3

La información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) es aceptable y útil pero tiene limitaciones: a) no incluye el trabajo desprotegido (en negro); b) las diversas categorías pueden analizarse retrospectivamente sólo hasta enero de 2012; c) la categoría de asalariados protegidos llega –hacia atrás– hasta enero de 2009; d) la categoría de empleo público se ha reconstruido recientemente pero no hay una buena serie que cubra un lapso significativo y completo (además, el MTEySS informó 3,6 millones pero el SIPA muestra sólo 3,1); e) hay razonables dudas sobre algunas categorías como la de asalariados de casas particulares

 

4

No se sabe si se dará continuidad o no a la Encuesta Anual de Hogares Urbanos que podría aportar a la conformación de un marco de referencia más abarcador que la propia EPH.

 

Un análisis

 

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Dentro de esta maraña, algunas reflexiones pueden ser realizadas, tomando los últimos datos disponibles del SIPA. Sólo en 2013 y 2015 hubo incrementos significativos en el número total de asalariados, pero nunca había disminuido su cuantía, lo que sí ocurrió este año. No obstante, los dependientes del ámbito privado cayeron a lo largo de todo el quinquenio con la única excepción de 2015.

 

Por el contrario, el empleo estatal tuvo un importante desempeño. En 2012 su crecimiento compensó la pérdida del empleo privado, pero en 2014 su mejoría no alcanzó por lo que fue necesario adicionar el alza de empleados de casas particulares. En los años impares el gran aumento del empleo estatal explicó en alta proporción el alza del empleo asalariado registrado total. Los empleados de casas particulares no se movieron en 2015. Pero en los demás años agregaron unos 12.000 puestos anuales. Muy llamativo, por cierto, el dato del 2013 pues en ese año el alza fue de más de 40.000 lo que puede asociarse con la campaña por la regularización del empleo del sector.

 

Por lo que se ve, el último quinquenio se caracterizó por fuertes irregularidades en el comportamiento del empleo asalariado registrado que todavía debe ser analizado con mayor detenimiento. Los años impares fueron transitados airosamente gracias a la dinámica del empleo público. La profunda caída de los asalariados en 2016 se explica casi totalmente por la pérdida de 100.000 puestos privados, declinación más intensa aún que la ya importante de 2012 y la de los años siguientes.

 

Las categorías de no asalariados, no ilustradas aquí, crecieron en casi todos los años considerados (no fue así en dos años para los autónomos y en uno para los monotributistas sociales). Estos últimos aportaron la mitad o más de los no asalariados en 2013, 2014 y 2015, pero perdieron 20.000 puestos en 2016. Si consideramos el empleo registrado total, en los nueve meses iniciales de este 2016 la pérdida mayor fue la de los asalariados privados (100.000), seguida de los monotributistas sociales (los mencionados 20.000) y una módica caída del empleo estatal (5.000). Las ganancias estuvieron a cargo de los monotributistas comunes (45.000) y –con 12.000 cada uno– los empleados de casas particulares y los trabajadores autónomos.

 

Sobre los asalariados de casas particulares se cierne un interrogante no menor. En base a los datos proporcionados por la EPH se estima que la dotación de empleados de servicio doméstico (en general mujeres) debe rondar alrededor de un millón de personas de las cuales menos del 10% lo hacían en condiciones regulares (registrados). Esa proporción se habría elevado hasta el 20% –poco más o menos– con el plan de regularización puesto en marcha en 2013. Sin embargo la categoría del SIPA “Asalariados de casas particulares” registraba ya en 2012 una cifra del orden de los 400.000 de modo que es posible que la misma incluía otro de tipo de trabajadores.

 

De manera resumida, entonces, es cierto que los asalariados aumentaron en cuatro de los últimos cinco años y, al mismo tiempo, que los asalariados privados disminuyeron en cuatro de los cinco últimos años. A su vez, pese a conformar apenas un cuarto del empleo, los no asalariados aportaron el 75%, el 60% y el 90% del crecimiento del total del empleo registrado en 2012, 2013 y 2014. No resulta sencillo evaluar si tal desproporción habla de la efectividad de medidas de regularización del empleo no asalariado o de otras cuestiones no tan nítidas.

 

Cuando dispongamos nuevamente de la información sobre empleo desprotegido podremos completar el análisis sobre el empleo actual en Argentina y sus perspectivas. Mientras tanto vale la pena considerar las particularidades de la información hoy disponible, que ubica al empleo en un rango de complejidad similar al del funcionamiento general de la Argentina.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.