Difícil coyuntura ocupacional

Entrevista de Martín Bidegaray y Cristian Mira en Cosecha de negocios, Canal Metro, 27-3-17

 

DESGRABACION

– Buenas noches, bienvenidos a Cosechas y Negocios, ¿cómo estás Martin?

– Hola Cristian, cómo estás vos…

– Bien, muy bien. Vamos a hablar hoy de la economía, del empleo, qué está pasando, qué dicen las mediciones del INDEC

– Distribución del ingreso…

– Pobreza también ¿no?

– Es largo el temario…

– Sí, sí, vamos al fondo… Bueno, y hoy estamos con Javier Lindenboim. Javier, buenas noches, gracias por estar.-

JL – Al contrario, gracias por la invitación.

– Javier es director del CEPED de la UBA, Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo, es consultado recurrentemente por los medios y por los especialistas cuando se habla de empleo, de distribución del ingreso. Particularmente yo le comentaba que leo regularmente artículos de opinión de él en Clarín pero me imagino que debe haber artículos de opinión suya en distintos medios… Y un poco por la sucesión de artículos, el panorama que plantea es un panorama, cómo podemos llamarlo, no muy alentador…

JL – Es fácil empezar diciendo que es complejo ¿no?

– Se resume todo…

– Encontraste una mejor palabra…

JL – Sí, soy de los que cree que el abordaje del tema ocupacional nos lleva inmediatamente a mirar cuál es la dinámica económica, en tanto es el crecimiento económico el factor que da cuenta de la existencia o no de demanda de fuerza laboral y en ese sentido lo que tenemos es que hace… para redondear, un quinquenio en que el crecimiento económico que lo creímos importante y lo vivimos importante en la salida de la crisis 2001-2002, se atemperó notablemente y tuvo en el último período subidas y bajadas entre años pares e impares, sucesivamente, los años impares parecía que se recuperaba, algunos lo asociaron con las circunstancias electorales pero los años pares, el 12 y el 14…

– Y el 16…

JL – Y el 16, claro, quería pintar el panorama antes de llegar al 16 que fue como consecuencia de la repitencia de aquello, pobre o malo, pero además en un contexto de cambio de orientación económica, que para algunos, explica completamente la situación difícil del sector del trabajo, yo creo que hay que tener la honestidad intelectual para reconocer que los candidatos con más chances, incluso los tres candidatos con más chances, sus asesores económicos planteaban antes de las elecciones un grupo muy reducido de cosas a abordar, a encarar, a resolver dentro de las cuales no había demasiadas discrepancias. Es más, si uno recuerda apellidos, Miguel Bein o Blejer, asesores connotados del candidato Scioli, se han cansado de repetir a lo largo de estos quince meses que a su juicio el rumbo económico adoptado era el correcto y ellos podían tener criterios distintos respecto a la dinámica, el ritmo, de los anuncios, etc., una cantidad de cuestiones pero no del fondo del problema, por lo tanto es, a mi juicio, equívoco imputarle a las decisiones del gobierno actual, los problemas de empleo que estamos percibiendo…

– Digo, porque siguen arrastrando la misma inercia que se está viviendo desde el 2010.

JL – Sí, y porque tampoco se cambió demasiado ninguna de las cosas, las dos cuestiones. Digamos, una cosa es que se hayan despejado aspectos importantes como el del endeudamiento externo que era

no reconocido como tal y se tenía una verborragia, a mi gusto, perniciosa para la Argentina de desconocimiento de las decisiones de un juzgado al cual Argentina había recurrido como parte en la disputa con los acreedores externos, mientras que el nuevo gobierno tenía planteado desde antes y apenas asumió concretarlo, tratar de encontrar un modo de resolverlo, que no podía ser gratuito, que tenía que ser oneroso, y lo que se puede discutir es si era un poco más costoso, un poco menos costoso pero las críticas que se han hecho, a mi juicio erradas, es que era totalmente innecesario los acuerdos por el tema de la deuda, pero eso generó una situación de potencialidad a la que el gobierno, a mi juicio, le apostó demasiadas fichas creyendo que con eso se arreglaba todo el tema…

– En el sentido de la salida de ese conflicto, el acuerdo con los acreedores externos iba a volver a abrir la ventanilla del financiamiento para Argentina y que ese mismo segmento podía llevar a las empresas a encarar ciertos procesos de expansión con la consecuente contratación de personal, en ese sentido…

JL – Ese era el esquema implícito o explícito de las autoridades oficiales que se cumplió en partes porque efectivamente se consiguió el endeudamiento para hacer los pagos iniciales de estos acuerdos y para agregar fondos para hacer frente a los compromisos del año pasado y a los que tenemos por delante en el 2017, respecto de lo cual, la crítica – a mi juicio, no muy bien intencionada-, que el gobierno vino a endeudarnos. Yo no digo que no ni que sí a cuál es la mirada política de Macri o de sus ministros, lo que digo es que dado el no crecimiento económico, dado la no aparición de las inversiones, dada la falta de dinamismo autónomo etc., y dada la evidencia de que no eran ciertos los tenores que había respecto de medidas arbitrarias en contra de las erogaciones fiscales a favor del sector menos pudiente, o sea los trabajadores, o sea no trabajadores beneficiarios de subsidios o jubilados, o lo que fuere… todas las medidas que se vivieron el año pasado implicaron mayores erogaciones y no menores como eran las posturas de los propios funcionarios actuales antes de asumir en el gobierno, que había que achicar el gasto y no se achicó por un elemento de la realidad. No se hubiera notado la incidencia si hubiéramos tenido una recuperación económica más rápida, como eso no se dio, la proporción respecto al producto de esa cuantía sigue siendo importante.

– Javier, el ministro de hacienda, Dujovne, dijo que técnicamente el país salió de la recesión ¿no? al haber registrado, si mal no recuerdo, dos trimestres con crecimiento. ¿Esto implica que se va a crear más empleo en el sector privado o todavía hay que esperar más tiempo para que la economía se recupere?

JL – Primero, de lo que estamos seguros es que el cuarto trimestre del año pasado, dio un pequeño crecimiento, a diferencia de los trimestres anteriores que eran todos negativos y se presume que el primer trimestre de este año, que lo estamos terminando y tenemos indicios pero no datos, también va a dar un resultado positivo, no sabemos la cuantía, esa es la base de la afirmación ministerial pero la clave es de qué carácter es el crecimiento económico; en las cuentas públicas uno puede tener los así llamados, sectores productores de bienes o sectores productores de servicio, habitualmente los sectores productores de servicios son más manos de obras intensivos que los de bienes, los de bienes la dinámica mas grande que hemos tenido en el año 16, vino por el sector agropecuario asociado con algo que no mencionamos antes y que fue un factor muy importante que es el cambio de expectativas en el sector agropecuario como consecuencia de la supresión de las retenciones para la mayoría de los productos que los tenían y una baja de cinco puntos en la de la soja, que creó un nuevo estado de situación, eliminación de las restricciones a las exportaciones, cosa inimaginable para la historia de la producción primaria en Argentina. Todo eso mejoró y en términos de empleo correspondiente al sector estrictamente primario fue de menos de diez mil nuevos puestos de trabajo en un contexto donde el sector asalariado privado en el total del año perdió como cuarenta mil…

– …aunque hay sectores vinculados al agro como la industria metal-mecánica, que sí crecieron…

JL – Sí, lo que pasa es que la industria está muy golpeada, entre otras cosas como consecuencia de la situación desafortunada que está pasando Brasil y que parece que va a seguir pasando y que a Argentina le perturba sobre manera. Yo no soy especialista en el tema industrial pero el líneas generales uno puede recordar que el desempeño de la actividad industrial tanto en los 90 como en el 2000 estuvo fuertemente asociado a lo que le pasó al sector automotriz, en ambos casos vinculado al Mercosur y en ambos casos con mecánicas iguales, ¿si? de protección, de acuerdos, etc., que en contextos de política económica bien distintos, dieron…

– Fueron iguales…

JL – Fueron iguales, positivamente, pero para que no parezca que le estoy esquivando el cuerpo a la jeringa; hace falta que la dinámica de crecimiento económico se vaya expandiendo para que la multiplicidad de las demandas asociadas, el encadenamiento, lo que en la facultad hablamos cuando hablamos de la matriz de insumo-producto, tratando de medir las relaciones entre todos los sectores terminen afectando especialmente a los sectores más mano de obra intensivos, que cuando empieza a ver qué ocurre en materia ocupacional. La relación no es directa, aunque hay números, se dice que en países como Argentina dada su estructura de producción, por cada punto que crece el producto, se crea un cuarto de puestos de trabajo, un cuarto de punto de puestos de trabajo, aproximadamente el 25,30,35 %

– Sí.

JL – Dicho de otra manera; que necesitamos por lo menos crecer tres puntos para que crezca un punto… un punto es el crecimiento de la población, por lo tanto necesitamos tres puntos de crecimiento del producto para que más o menos mantengamos la proporción de personas partícipes del mercado de trabajo, dado el crecimiento poblacional que es de más o menos un punto, para tener una idea aunque no tengamos los números en la mano.

– Tenemos que ir a una pausa y ahora cuando volvemos de la pausa…

JL – Yo me embalo y no paro

– No hay problema, cuando volvemos de la pausa redondeás bien ese concepto. Vamos a una pausa y ya volvemos…

 

– Continuamos con Javier Lindenboim, Javier es economista, investigador del CONICET, director del Centro de Estudios sobre Empleo, Población y Desarrollo de la Universidad de Buenos Aires, estamos hablando un poco de la dinámica de empleo. A veces cuando vienen distintos economistas a observar el país, notan que el país tiene problemas de empleo muy serios en estos términos; la industria que como usted decía es… creadora de  mano de obra intensiva más que los servicios, si no contara con un marco de protección bastante significativo, algo que sí tiene una serie de industrias, estaría en problemas, como que pareciera que a Argentina le están faltando motores genuinos de creación de empleo, digo los únicos generadores de empleo a escala que podrían ser ramas de la industria que tienen una protección inusual…

JL – Sí, creo que da para más que el tiempo que nos queda pero pienso en lo siguiente; yo no voy a ser quien niegue la relevancia de la actividad industrial dentro del conjunto de la actividad económica general y de la Argentina en particular y sobre todo del empleo, sin embargo recuerdo que hace más o menos veinte años la participación tanto de producto industrial como del empleo industrial no llega al 20% ni ha cambiado…

– No…

JL – En el momento de la salida de la crisis 2002-2003 estábamos en 17-18% y eso no cambió, ¿qué quiere decir? que no creció la industria, sí creció la industria a un ritmo parecido o un poco menos que lo que creció el conjunto de la economía. Esto por el lado de que uno tiene, por buenas razones, la idea que las virtudes vienen sólo de mano de la dinámica industrial.

– Claro.

JL – Que es cierto pero limitadamente. El producto y el empleo generado por los sectores terciarios son hace rato más de la mitad, están en el orden de las dos terceras partes…

– ¿Pero están en condiciones de constituirse como motor?

JL – Bueno, lo han sido hasta ahora, digamos que haya sido bueno o malo así nos pasó. La pregunta que yo me haría es cuáles serían los motores para garantizar una intensa y constante dinámica de crecimiento económico, entonces ahí me preguntaría cuáles son los sectores industriales, primarios, incluso los extractivos sobre los cuales hay bastante disputa ¿no? porque cuando yo era chico nos enseñaban de que Argentina era un país que tenía montones de recursos naturales sin explotar y se hablaba de la riqueza minera en la cordillera pero en la actualidad se escucha en los debates, muchas veces parecen bien fundamentados de que el modo en que se harían algunas de esas retractaciones, pondrían en peligro las condiciones de vida, ecológica, etc., es decir que es un tema no para abandonarlo – me parece a mí -sino para pensar cómo se hace para conseguir lo bueno sin tener los perjuicios de los que se alertan. Pero además si es cierto que en la Argentina la calidad media de la mano de obra es relativamente mejor que la calidad media de la mano de obra en los países hermanos del entorno latinoamericano, probablemente sean ciertos los argumentos que sostienen, que haya actividades individualmente de menor volumen como todos los vinculados con los diseños tecnológicos ¿si? la creación y colocación de programas, etc., que en cuantía individual uno dice; pero esto no puede resolver nada. Sin embargo la suma de varias de esas cuantías cobrarían cuerpo… exactamente.

Por otro lado yo sería insistente en algo; nos reconocemos a nosotros mismos con dos cosas al mismo tiempo, nos decimos; no me parece bien que haya subido tanto el empleo público y por otro lado decimos; no me parece bien que los servicios que presta el sector estatal a nivel nacional, provincial o municipal tiendan a ser tan malos, y de las dos cosas creemos que son verdades las afirmaciones, yo creo que en líneas generales es ciertos, entonces digo; necesitamos mejorar prestaciones públicas, la discusión sobre la educación es una larga discusión que incluye muchas cosas pero que seguro incluye no necesariamente a priori el aumento del número de personas que sí se ha dado en los últimos veinte años, más allá del aumento medio del empleo, pero sí, apuntando a mejorar la prestación de servicios educativos, ¿adónde apunto? A que las prestaciones estatales requieren personas y eso significa demanda, sobre lo cual yo no haría la base del crecimiento del empleo porque como sabemos, eso requiere que haya algún sector que genere la riqueza para distribuirla a través de salarios en el sector estatal, pero tiene que ser parte…

Pero hay cosas que tienen que ser producidas por los efectores no estatales pero que también están en el sector de los servicios, buena parte de la educación misma lo es o la salud, para bien o para mal, lo es, con lo cual lo que estoy diciendo es que me parece que la dificultad que nos aqueja es más no poder encontrar aún la forma de pensar lo que uno llama fácilmente una estrategia que incluya no un salvador de la patria sino un conjunto de acciones que involucre a los inversionistas que son los capitalistas o la acción estatal que debe orientar esa inversión o en parte a hacerla, por ejemplo en materia de infraestructura que incluye a los trabajadores que tienen que estar en las decisiones de incrementos de la producción y de la productividad a largo plazo, con etapas… de no ser así vamos a seguir, creo yo, viendo cómo resolvemos la emergencia que es grande en el momento y el horizonte se nos torna más lejano.

– Javier, hoy hay empresarios que dicen que uno de los obstáculos para crear empleo es el costo, no tanto por el salario sino toda la carga impositiva, hasta riesgo judicial, en las economías regionales que dicen por ejemplo que falta mano de obra para el momento de la cosecha. El estado, el gobierno está diciendo que está empezando a hacer algo con este programa de crear empresas en un día… ¿se puede medir esta cuestión burocrática, es cierto, es real, se puede hacer algo para que se pueda terminar y crear mas empleo?

JL -Yo creo que se puede hacer, yo no soy especialista en innovación, etc. y en facilitar la gestión para que los empresarios, especialmente los de menor monto, puedan decidirse a concretar sus planes. Pero trato de ser lo más conciso posible; hace unos años yo estaba hablando de la protección del ciudadano y en particular del trabajador y la relación con la negrura del mercado de trabajo, y entonces expresaba que eso desafortunadamente está más asociado con la pequeña y mediana empresa que con la grande, no porque la grande no haga macanas pero las hace de otra manera, elude más que evade ¿no? Entonces al término… era un evento en la Cancillería, se acerca un señor, se presenta, no recuerdo su nombre, se presenta como dirigente de un agrupamiento empresario y me dice; todo lo que usted dice es muy lindo pero nosotros, involucrándose él como pequeño empresario, no podemos cumplir toda la normativa porque nos fundimos. Entonces creo que esa anécdota me sirve sólo para decir que por ese camino no vamos a tener una salida porque estamos convencidos de que está bien evadir las obligaciones fiscales como si en las obligaciones fiscales que nos benefician también a nosotros, es algo que se lo encajamos a otros y nosotros no somos parte. Creo que lo que nosotros tenemos que discutir más expresamente cuáles son, una palabra que no es mala palabra aunque se haya usado muy mal, cuáles son los subsidios que hacen falta, para qué sectores y por qué razón. Porque lo otro; bajar las cargas patronales, etc., ya lo hicimos hace veinte años y no nos fue bien

– Claro, termina perjudicando al estado…

JL -Sí, porque gran parte de la deuda fiscal con la que terminó el siglo XX estuvo asociada con la baja, con la privatización de las jubilaciones que sacaron una parte de ingresos y con la baja de los aportes. Entonces me parece que habría que pensar en otras cosas, en un contexto – y es lo último – por lo menos… en un contexto en el que Argentina está en desventaja importante respecto del mercado mundial en materia de productividad y eso lo tenemos que recuperar y también hay que discutir. Nosotros tenemos un consejo nacional de la productividad, el salario y el empleo, pero de la productividad no se discute nunca.

– Javier, muchas gracias por charlar con nosotros esta noche. Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios de Población, Empleo y Desarrollo de la UBA. Economista e investigador del CONICET. Muchas gracias por estar acá.

JL -Al contrario, fue un gusto, se pasó realmente muy rápido, eso quiere decir que lo pasé muy bien.-

Gracias. Cristian, ¿nos vemos la semana que viene?

 

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.