Empleo y salario real

Columna aparecida en El Cronista el 31-5-17

Entre la maraña informativa de este avanzado otoño se destaca la necesidad de cuantificación de la situación sociolaboral. Diversos son los indicadores susceptibles de ser utilizados. Sin dudas los que llaman más la atención son los que dan cuenta de la ocupación y los que aluden a los ingresos monetarios.

Si en el país no hubiésemos sufrido el terremoto que afectó al sistema estadístico podríamos echar un vistazo retrospectivo y apreciar cual es la situación actual en relación con los años precedentes. Para hacerlo es necesario resolver una serie de inconvenientes cuya complejidad excede el tratamiento posible en una columna.

En su lugar podemos tomar una parte de la información de los registros administrativos del sistema de seguridad social que compila y publica mensualmente el Ministerio de Trabajo.

Hasta febrero último, la ocupación registrada fue afectada de manera significativa en la primera parte de 2016 cambiando la tendencia a partir del invierno último. Hasta julio se habían perdido 110.000 empleos asalariados registrados y desde entonces se crearon 90.000. El saldo es sin duda negativo. Pero si consideramos todos los empleos asalariados (público y doméstico) y también los no asalariados (autónomos y monotributistas) la situación es algo distinta.

En los primeros meses hubo una pérdida neta de 60.000 pero luego se crearon más de 150.000. Así en febrero de 2017 había 87.000 puestos de trabajo más que en diciembre de 2015. Esta última cifra es menor -sin embargo- que la necesaria para cubrir los requerimientos derivados del aumento de la población.

En el sector privado, el saldo neto es negativo: se perdieron alrededor de 20.000 o más de 35.000 si se toma la serie sin estacionalidad. ¿Y sus ingresos nominales?

Combinando el índice de precios de un grupo de provincias y el nuevo índice oficial a partir de abril de 2016 se pueden establecer las variaciones en todo el año 2016 (33%) o en el período noviembre de 2015 a febrero de 2017 (47%) o entre febrero de 2016 y febrero de 2017 (29%). En relación con la remuneración promedio de los asalariados registrados en el sector privado estos (casi) no perdieron capacidad de compra ya que subieron 35% en 2016 -2pp más- o 46% entre noviembre de 2015 y febrero de 2017 (1pp menos). Comparando los meses de febrero hay una leve mejoría de tres puntos porcentuales.

Es muy probable que los asalariados públicos y los no protegidos hayan tenido un desempeño más desfavorable y que tal situación pueda reproducirse en parte de las ocupaciones por cuenta propia. La información disponible da cuenta de una preocupante situación ocupacional en el sector asalariado privado sólo parcialmente compensada con una módica mejoría en la demanda de otros componentes del empleo protegido. Y, al menos para el 60% del empleo total registrado, parece haberse recuperado el nivel adquisitivo de los ingresos. Claro que el punto de referencia (fines de 2015) no expresa un punto óptimo de comparación. La tarea por delante en relación con la fuerza laboral es todavía muy importante.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.