Paritarias con vistas a la inflación esperada

El Gobierno está conforme con el cierre de las principales paritarias, que promedian el 21%

Algunas incluyen cláusula gatillo; en el oficialismo creen que “es muy importante que se haya mirado la inflación futura y no la pasada”; faltan cerrar sectores clave, como Camioneros; en marzo se habrían creado 22.000 puestos de trabajo en el sector privado

MIÉRCOLES 31 DE MAYO DE 2017 • 12:51
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El Gobierno está conforme con el cierre que tuvieron hasta ahora las paritarias de los principales gremios. Así lo indicaron a LA NACION fuentes muy cercanas al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que expresaron su tranquilidad porque “las paritarias se están cerrando en base a las expectativas futuras de inflación y no mirando hacia atrás, por primera vez en muchos años”.

“El gran quiebre fue el cierre de las paritarias bonaerenses. Y luego siguieron la mayoría de las más grandes del sector privado y los estatales, en torno del 20 por ciento”, explicó un funcionario. “Hay mucha responsabilidad por parte de los empresarios y de los gremios”, agregó.

Además, destacaron, esta tendencia se dio junto a “un crecimiento ininterrumpido del empleo desde julio pasado”, luego de la destrucción de fuentes de trabajo en el primer semestre de 2016. Hoy, el Ministerio de Trabajo difundirá por la tarde la cifra de creación de puestos de trabajo de marzo último, que habría exhibido una suba de unos 22.000 empleos en el sector privado.

Foto: Archivo

En la cartera que conduce Jorge Triaca también hay satisfacción porque “el promedio de las paritarias cerradas hasta ahora fue del 20,9% y mirando hacia adelante, lo cual es una clave determinante para combatir a la inflación”.

En cuanto a los salarios, “a partir de noviembre empezaron a recuperarse; y en dólares también”, agregó la fuente. Dado que el Gobierno cree que el salario real se recuperará cerca de tres puntos porcentuales este año, como informó LA NACION, por ahora los aumentos salariales se ubican en este nivel. Además, este porcentaje del 21% posiblemente será el que el Gobierno lleve como propuesta al Consejo del Salario para aumentar el salario mínimo, vital y móvil.

En cuanto a qué pasó en cada sector, los bancarios cerraron en 19,5%; comercio, en 20%; indumentaria, 25%; construcción, en 22%; estaciones de servicio, 22%; plásticos, en 21%; gráficos, en 22,7%; pasteleros, 25%; aceiteros, en 21%; y gastronómicos, en 24 por ciento. Salvo el último caso, el resto incluyó una cláusula gatillo, según Trabajo. En tanto, los estatales reunidos en UPCN negociaron un aumento del 20%, más la mencionada cláusula gatillo.

De los gremios más grandes que restan cerrar, el más significativo -y difícil- es el de camioneros, una parte de los ferroviarios y los metalúrgicos, que se ubicaron entre los más golpeados por la caída en la industria del año pasado.

El especialista de la UBA, Javier Lindenboim, dijo a LA NACION que “da la impresión que efectivamente los salarios se están ajustando con las expectativas de inflación y no con la inflación pasada”. Respecto de la evolución del salario real, señaló que “la caída del salario en 2014 y 2016 fue casi similar: 4 puntos en 2014 y 4,7 en 2016”.

Según el instituto de estadísticas de la ciudad de Buenos Aires, la inflación rondó el 41% en 2016, mientras que los analistas creen que este año se ubicará en torno del 21 por ciento, frente a la meta oficial del 17 por ciento.

Jorge Sola de la CGT dijo que “hay bastantes cosas ocultas, como UPCN que cerró un acuerdo por presentismo por 4% más y otros que firmaron cláusulas gatillo. Varios firmaron para la foto pero el cierre real fue del 23 al 25 por ciento y el 20% es una verdad a medias”.

“De todos modos, hay una pérdida del poder adquisitivo; en 2016 las paritarias cerraron en 35% y la inflación fue del 41%, así que en promedio la caída fue del 6 por ciento en las actividades formales. Este año es cierto que bajó la inflación, pero la canasta de alimentos subió por encima del promedio”, explicó.

Por su parte, el vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja expresó su conformidad con el cierre de las paritarias hasta ahora. “Hay tres tipos: los que cerraron en el marco de lo previsible en función de tener una inflación inferior al 20% y una cláusula gatillo; después los que sumaron un colchón más, pero sin cláusula gatillo, y, en tercer lugar están los que no quieren firmar porque quieren pulsear contra la inflación, pero que tienen bajo nivel de actividad”, detalló.

“La conflictividad es mala para ambas partes, porque el conflicto termina disimulado por el nivel de actividad. Para que traccione el consumo, hace falta que no haya más desvíos de costos. El tema electoral no juega: en algunos puede jugar, pero es marginal. Y el salario real debe mejorar, pero en términos modestos, porque no puede generarse algo que nos descoloque en términos de productividad”, explicó.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.