Aumentó el indicador de desempleo

Entrevista de Viejos Vinagres (Guillermo Ariza, Eduardo Lazzari y Gabriel Panaro) Radio Ciudad, AM 1110, el 17-6-17

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DESGRABACION

 

– … Sobre un tema importante porque esta semana se dieron a conocer algunas cifras del INDEC, qué interesante cómo el INDEC ha vuelto a tener el eje de las cifras (…) parece una obviedad pero veníamos de tiempos en que no era así. Estamos en comunicación con Javier Lindenboim, economista, docente e investigador para charlar sobre este tema, ¿qué tal Javier?, ¿cómo le va?

JL – Hola, qué tal, cómo andan ustedes.

– Muy bien, muy bien, un gusto tenerlo aquí en Viejos Vinagres.

JL – El gusto es mío.

– Bueno, cuando apareció la cifra de desempleo que fue de 9,2% a nivel nacional…-

JL – Sí.

– Bien, hubo como dos variables que se manejaron, uno se esperaba una cifra de desempleo menor y a su vez se esperaba una cifra de empleo mayor, esto que pareciera ser contradictorio, nos gustaría que nos aclare por qué puede por un lado bajar el empleo y bajar el desempleo o viceversa, que no son dos variables que no son de suma cero.

JL – Bien. La respuesta más simple – creo yo – es que los referentes de cada una de las variables que usted mencionó, son distintos. En el caso de la tasa de desempleo es la proporción de desocupados sobre el total de los activos, mientras que cuando mira la tasa de actividad o más específicamente la tasa de empleo, el denominador es la población total, por lo tanto puede pasar que en un momento dado haya razones por las cuales la población se lanza más intensamente que en otro período a la búsqueda laboral, una parte de esa población puede lograr insertarse en el mercado de trabajo y aumentar la tasa de empleo, y una parte de esa población puede quedar insatisfecha y por lo tanto aumentar la tasa de desempleo. Digamos, no sé si alcanza para ilustrar la no necesaria simetría entre una variable y otra

– Perfecto, perfecto. La verdad que esto tiene un pequeño problema, no me acuerdo pero me parece que hace un tiempo tenemos menos desempleo que Alemania y de golpe y porrazo con esto del INDEC parece que tenemos…

JL – No, la referencia a Alemania era sobre la pobreza…

– Pero por eso, me imagino que si teníamos menos pobres era porque teníamos mucha más gente que trabajaba y menos desempleados… pero lo que quería decir, lo que quería preguntarle es; el INDEC mide – me parece, corríjame si estoy equivocado – como desempleado a las personas que buscan trabajo, tengo entendido o creo que es así, que a los seis meses de buscar trabajo uno ya no es desempleado, ¿sigue siendo así?

JL – A ver… la medición refiere siempre a un período acotado, o la última semana o como se introdujo al cambiar el INDEC de lo que se llamaba la encuesta puntual, a la encuesta continua, a principios del año 2003 se introdujo este cambio, se pasó a las ultimas cuatro semanas pero la referencia siempre es a lo que ha pasado en ese período predeterminado, por lo tanto esta otra referencia puede tener que ver a estudios especiales que se hacen sobre la duración del desempleo pero que no hacen a la calificación, el sello que nos ponen en la frente de si pertenecemos a un grupo u otro no tiene que ver con esa duración. Ahora,

hay un par de cosas que si me permiten, a mí me gustaría reflexionar y es la siguiente; en primer lugar ciertamente el número del primer trimestre de este año fue sensiblemente mayor que el número del cuarto trimestre del año pasado, hablando de desocupación, y yo he escuchado o leído comentarios despectivos de aquellos que han propuesto que para analizar este cambio numérico se utilice un aspecto llamado estacionalidad y yo creo que es bueno hacerla a la referencia y para sostener mi argumento de que suele ser común que al principio del año hay nuevos contingentes de personas que se ofrecen en el mercado y pueden tener dificultad para insertarse respecto de lo ocurre en las últimas partes del año donde la gente que no consiguió se retira de la oferta, lo que mide es los últimos doce datos que podemos observar con las publicaciones de INDEC desde el primer trimestre del 2004 hasta el primer trimestre del 2015, haciendo la comparación con el trimestre inmediato anterior. En diez de los doce casos el número del primer trimestre era superior al número del cuarto trimestre, con lo cual lo que estoy diciendo no es que yo pueda afirmar que la situación laboral no se haya empeorado en el primer trimestre, pero digo; hay una parte de este cambio que seguramente tiene que ver con la cuestión estacional y por lo tanto sería correcto no hacer la comparación sino con el mismo período del año anterior, lo que pasa es que en el primer trimestre del año pasado no hubo encuesta de hogares porque era el momento en que se estaban reacomodando los melones en el camión pero un elemento, entonces, para tener en cuenta es si quiero comprar igual porque soy cabeza dura para el cuarto trimestre, no tengo que olvidarme qué es lo que pasó en los últimos doce años, en diez de esos doce la tasa de desempleo subió pero eso no alcanza porque también vale la pena pensar, qué es lo que nos dicen los datos históricos de los últimos doce-trece años respecto de la variación en la tasa de desempleo entre el primero y el segundo trimestre. ¿Por qué digo esto? Porque en el próximo trimestre, este

que estamos, desde el punto de vista de nuestro calendario está terminando pero desde el punto de vista del INDEC vamos a tener datos recién dentro de tres meses, nos va a poder decir si en la situación del segundo trimestre, es decir lo que nos pasa hoy, es mejor, igual o peor que la del primero, entonces si uno mira también para ver la estacionalidad, va a encontrarse una cosa interesante, que en once de las trece observaciones últimas, la tasa ya no de desempleo, la tasa de empleo que es lo que usted mencionaba al principio, mejora, por lo tanto si se diese en el 2017 lo que pasó mayoritariamente en los últimos trece años, es altamente probable que la tasa de empleo de este segundo trimestre sea mejor que la del segundo trimestre del año pasado.

– Lindenboim, Ariza, cómo le va.

JL – Qué dice, cómo le va.

– Un gusto tenerlo de nuevo.

JL – Gracias a usted.

– Interrumpía justamente porque se viene diciendo que se han recuperado los empleos que se perdieron en la primera parte de 2016 y esas cifras tendrían asidero en lo que usted estaba justamente diciendo…

JL – Tiene conexión, lo que pasa es que estamos hablando de universos no homogéneos. Los empleos que sabemos que se han recuperado son los llamados empleos registrados, que incluye asalariados privados, asalariados públicos, servicio doméstico y un conjunto de autónomos, las categorías son independientes, monotributistas, etc. Eso, cuyo dato último también es el del primer trimestre de este año, al último mes de marzo, muestran que para todas las categorías, para el conjunto hubo una recuperación; sí, se crearon más en el último año, puestos de trabajo que los que había, con un dinamismo peculiar. Hubo una pronunciada disminución en la primera parte del año pasado y una recuperación que se inició en julio último y siguió hasta marzo y los indicios que hay es que continuó hasta abril, dato que vamos a tener la otra semana, entonces ese es un dato efectivamente que induce a pensar que tienen conexión ambas cifras, pero las cifras de EPH incluyen una parte no menor del empleo precario, es decir los que no están registrados en el sistema de seguridad social…

– Yo le iba a preguntar específicamente si teníamos registros en forma directa o indirecta, saber qué pasa con el empleo no formal…

JL – Es indirecto y es el único mecanismo importante y sistemático, que es el de la encuesta de hogares…

– Indirecto pero confiable…

JL – Claro, indirecto en el sentido que no hay ningún registro porque por definición no hay registros de los no registrados…

– No están anotados como trabajadores.

JL – Exactamente, exactamente, pero sí en la encuesta de hogares y en este sentido vale mencionar que el último dato del primer trimestre de este año da un 33% que no ha variado en los últimos trimestres del nuevo INDEC del año pasado, y que más o menos se corresponde con el tercio que venía registrando la encuesta permanente de hogares hasta el año 2015, es decir que si el empleo registrado se mantuvo, creció mínimamente, es altamente probable que lo mismo haya ocurrido con el empleo precario, pero la afirmación es osarla hacerla sin mirar exactamente los datos de la EPH, pero lo que publicó el INDEC son las tasas agregadas, lo que se llama la base usuaria, con lo cual los estudiosos podemos zambullirnos ahí adentro y sacar una serie de conclusiones y ver por qué categorías ocupacionales, por qué ramas de actividad o qué tipo de empleo está compuesto el dato que proporciona, eso no lo podemos hacer porque tarda habitualmente no menos de un mes más, después que dan estos datos que dieron el otro día…

– Soy Daniel Panaro… Llegó el otro día un trabajo sobre la industria vitivinícola, hablando justamente de eso, de que la industria vitivinícola está compuesta por una cantidad de trabajos fijos y otra cantidad de puestos estacionales, la cosecha, etc., etc., y el programa que pintó era desolador, era proyectable, esto por afuera de las grandes urbes digo ¿no? ¿habrá trabajos, changas o se habrán caído? Se puede prever algo de eso a partir de estos números…

JL – A ver, a partir de estos números lo que se puede, cuando tengamos la base usuaria, no estos números, estos números son generales – como decía recién – vamos a poder mirar para cada uno de los aglomerados en los que la encuesta se hace y la desagregación de las ramas de actividad, por ejemplo, y de las calidades de los empleos, etc. Lo que se puede aludir, mientras tanto, es que no es lo mismo la precariedad laboral que los empleos temporarios, hay empleos temporarios que tienen calidad de registrados pero de registrados como temporarios. Para la persona que tiene un empleo solo por un tiempo, la complicación vital es similar pero desde el punto de vista estadístico no es lo mismo hablar de empleo no registrado que hablar de empleo temporario.

– Javier, volviendo al empleo no registrado en general, para no perdernos en las particularidades, en la proporción estructural sería ese tercio, este 33% que usted mencionaba que viene de los últimos años…

JL – Que viene de los últimos años, que había subido fuertemente en épocas de la crisis 2001-2002 y se mantuvo hasta 2003, alto…

– Claro, la anomalía, la excepcionalidad…

JL – Era la excepcionalidad, lo que pasa es que… por eso, si uno se remonta a principios de los 90 teníamos alrededor de un 30%, eso fue subiendo paulatinamente, explotó alrededor del momento de la crisis y luego – estoy hablando de 2007 aproximadamente – llegamos, retornamos a los valores de 35, 34, 33% de los que no nos hemos podido mover, lo cual hace pensar que hacen falta discutir cosas más que coyunturales para abordar una solución a la cuestión de este tipo, que seguro que tiene que ver con la estructura productiva en términos de sectores de mayor y menor tamaño y cómo se comporta cada uno, y también qué vocación tenemos o no de apegarnos a las leyes, por ejemplo a las leyes impositivas que hacen que una cantidad de actividades económicas se vayan por el costado y como están desempeñándose de modo ilícito, es coherente que también lo hagan -esa ilicitud- en la relación laboral que establezcan. Esta es una cosa que va mucho más allá de la coyuntura y mucho más allá de la dificultad que en este momento tenemos que se origina en la falta de recuperación del dinamismo económico que viene siendo prometido desde el año pasado y no se materializa.

– Bueno, Javier, le agradecemos mucho que nos haya acompañado y en cualquier momento volveremos a consultarlo.

JL – Será un gusto.

– Gracias. Hemos hablado con Javier Lindenboim.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.