¿Dónde estamos parados en materia de empleo?

Entrevista de Marcelo Falak en Pablo y a la bolsa por la FM Millenium 106.7

http://

DESGRABACION

– Vamos a seguir con este tema y con el tema, por supuesto del empleo y con el próximo entrevistado que es Javier Lindenboim, investigador del CONICET y director del Centro de Estudios de Empleo, Población y Desarrollo de la UBA. ¿Qué tal Javier? Daniel Nasewski, Marcelo Falak lo saludamos.

JL – ¿Qué tal, cómo están ustedes? Buen día.

– Muy bien, muchas gracias por atendernos. No sé si estaba escuchando un poco la referencia que hacíamos respecto de la medición de la pobreza en la Argentina.

JL – Sí, agarré la última frase así que no…

– El disparador fue este cruce entre Nicolás Dujovne y el INDEC respecto de las cifras de Córdoba, y simplemente hacíamos la salvedad de que por lo menos hasta donde yo tengo entendido, el INDEC ha optado por, además de transparentar las estadísticas, ha optado por una canasta de pobreza más exigente que lo que la Argentina venia acostumbrada y que la región, ¿esto es correcto?

JL – Hay algo de eso pero hasta donde yo no soy especialista en el indicador específico de la pobreza, tengo conocimiento de que efectivamente el tema de la mayor o menos exigencia en este caso particular es que la definición, la cuantificación monetaria de la canasta es un poco mayor que la que se venía utilizando, y efectivamente como uno de ustedes escuché que decía, es natural y razonable que cada cierto tiempo haya algún ajuste. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a un periodo de mover arbitrariamente las estimaciones para que nos de como nos gusta, que estamos con los pelos parados ante algún cambio que además no se ha explicado con todo detalle, pero me parece que la modificación de todas maneras, voy a decir un número arbitrario, si antes se medían dos mil calorías, ahora se miden dos mil cien calorías, esa es toda la diferencia, pero de todas maneras no tome esto como una palabra autorizada porque para eso no es la mía…

– Era solamente un disparador para la charla que queríamos tener con usted, a ver si nos ayuda un poquitito a desentrañar qué es lo que está pasando con el empleo en la Argentina, porque Javier, uno se encuentra… a ver, postales y dichos discordantes. Por un lado, bueno, lo que fue me parece que la puesta en escena, en la calle del problema del empleo juvenil con la expo empleo joven que se realizó en los últimos dos días, a la que acudieron ciento setenta mil jóvenes argentinos, justamente, uno entiende que no solamente del área metropolitana, en busca de once mil empleos q doscientas empresas ponían en juego. Después, bueno, acá comienza el debate ¿no? según el gobierno, el 70% de esos jóvenes tienen actualmente un puesto de trabajo pero quieren mejorarlo, otros dicen que lo quieren mejorar porque los sueldos son muy bajitos y por otro lado, otra postal disonante o discordante con lo que se vio ayer en el predio de La Rural, fue lo que dijo Marcos Peña respecto de los índices de empleo de marzo cuando se registró el primer aumento interanual en once meses y llegó a decir, anticipó que abril tiene los datos de empleo más altos de la historia. Concretamente, ¿dónde estamos parados?

JL – Probablemente haya que matizar una y otra alternativa…

– Por favor…

JL – Una y otra perspectiva. A ver, juntando con cómo se mencionó a la referencia periodística, por lo menos la que yo vi que mencionaba displicentemente que hubo un aumento del empleo asalariado privado pero que en el total hubo un movimiento distinto. Volvemos al tema de la información. Los cambios que hubo en la encuesta permanente de hogares impiden, todavía, hacer comparaciones hacia atrás. Uno puede poner los números uno al lado del otro pero hay trimestres respectos de los cuales el hueco es lo dominante. El primer trimestre del año 2016 no se relevó, por lo tanto ahora cuando en poquito tiempo vamos a tener los datos del primer trimestres del 2017, no vamos a tener con qué comparar.

– Anualmente no va a haber comparación posible.

JL –No va a haber posible comparación, entonces qué es lo que venimos haciendo los que nos dedicamos a mirar estas cuestiones, usamos la información que valorizó, por decirlo de alguna manera, el ministerio de trabajo de la gestión anterior cuando decidió prácticamente abandonar el uso de la encuesta permanente de hogares por una serie de cuestiones, que si quieren en otro momento las charlamos pero no es el motivo de esta conversación, la EPH dejó de tener utilidad para cuantificar el volumen de la fuerza laboral a partir del fines del 2013, entonces el ministerio hizo uso de una información que sí disponía que era la información de empleo registrado. El empleo registrado tiene en cifras redondas en la actualidad, una cuantificación total de unos diez millones de personas, de los cuales – siempre redondeando ¿no? – perdón, doce millones de personas, de las cuales seis millones son asalariados privados, poco más de tres millones asalariados públicos, unos cuatrocientos, quinientos mil del servicio doméstico, y aproximadamente dos millones de los autónomos y monotributistas registrados ¿si? De todo este paquete, en realidad ya hace meses que el valor total mirado con respecto a un año atrás, porque para esto hay datos mes a mes, venía mejorando el número. De lo que no venía mejorando el número era del empleo asalariado registrado que había tenido una muy fuerte caída hasta julio del año pasado y de ahí, entonces, muy despacito se fue recuperando pero la recuperación hasta febrero incluido había sido menor que lo que había perdido en la primera parte. Lo que pasa en la actualidad con los números de marzo, que yo no los vi en detalle pero vi los títulos… una nota al pie simplemente para entretenernos entre tantos números aburridos, el ministerio y el INDEC anuncian que van a publicar los datos en cierto día pero el día anterior los hacen llegar a los medios periodísticos, entonces ayer ustedes tuvieron la información que yo, como no soy periodista, no la tengo y la tengo hoy a la tarde seguramente que voy a poder acceder, pero por lo que sé en el mes de marzo hubo un significativo aumento del empleo asalariado privado, aparentemente a favor de la rama de la construcción, específicamente que había sido una de las más castigadas junto con la industria y según la nota de un periodista que vi ayer a la medianoche por internet, había habido en las categorías autónomas, un comportamiento negativo, entonces el balance general yo presumo que no ha seguido aumentando el empleo total registrado pero sí, y esto es bueno, habría aumentado el empleo registrado que recordemos, viene casi sin cambios desde hace más o menos un quinquenio…

– Muchísimo tiempo. Entiendo que para que más o menos la economía vaya acompañando la incorporación de trabajadores al sistema se deberían crear mínimamente como piso doscientos mil empleos por año.

JL – Esa es una estimación y como toda estimación es cautelosa pero que tiene que ver con la dinámica de la población, si la población crece más o menos a un ritmo de un 1% anual, el equivalente de la fuerza laboral que se agrandaría anualmente es de esa magnitud y estamos lejos de eso todavía, entre otras cosas porque…

– … un estancamiento y no es correcto leer entonces la situación en términos de que hay recuperación en sectores muy puntuales, básicamente en la construcción, que esto da cuenta entonces de una mejora en términos generales de lo que se considera empleo privado formal, en blanco, y que hay todo un universo que estas estadísticas no consideran porque no es su naturaleza digamos, que tiene que ver con el trabajo en negro, el cuentapropismo, la changa. Digo porque si no, no entendemos fenómenos de sufrimiento social que uno constata todos los días hablando con la gente.

JL – Sí, que es más o menos la parte que no conocemos, que no tenemos medición precisa y para lo cual vamos a tener que esperar a tener más datos de la encuesta de hogares, que es la herramienta que históricamente nos ha servido para cuantificar ese volumen de empleo que nosotros llamamos no registrado o desprotegido, pero que socialmente se lo conoce más como empleo informal, que es una denominación que para mi gusto personal abarca más cosas porque puede haber changuistas que sean monotributistas, que no pagan el aporte todos los meses y son changuistas y están registrados… es decir, la mezcla es más grande…

– Lindenboim, buenos días, Daniel Nasewski…

JL – ¿Qué tal Daniel?

– Nos conocemos…

JL – Nos conocemos, nos conocemos, sí…

– … por la Universidad de Buenos Aires más de una vez. La pregunta es la siguiente; usted decía que el nivel de economía negra, en el mundo laboral viene muy mal hace cinco años, ¿en los años previos hubo algún repunte o alguna mejora?

JL – A ver, no sé si yo no entendí bien. Yo lo que dije es que el empleo asalariado del sector privado registrado es el que vino estancado en los últimos cinco años… no, como se hizo mención a la economía negra, ya estábamos mezclando un poco los tantos. Sí, sí, es que ese es el punto, la dinámica del ciclo económico es la que tiene la capacidad de poner en cuestión la mayor o menor demanda de empleo asalariado en el sector privado y eso es lo que ha estado en deuda y por momentos disimulado con estimaciones de crecimiento del producto que según las últimas autoridades incorporadas al INDEC han hecho ajustes hacia abajo de las mediciones preexistentes. A mí me produce mucho escozor tener que empezar a hablar de estas cosas pero es así, cuando no estamos con la certidumbre de la información oficialmente producida que sea cabal reflejo de la realidad económica y social, uno no puede evitar hacer estos comentarios previamente. Pero la base de la cuestión es que por simplificar el periodo del segundo mandato presidencial de la doctora Kirchner, fue un periodo de escasísimo crecimiento económico y muy en forma de serrucho, un año se crecía, otro año o no se crecía o se decrecía, por ejemplo el año 2014 y el año 2014 y el año 2016 si uno mira la información, ve que hay caída en la absorción de empleo con números no idénticos pero con tendencias similares a la parte negativa en materia de creación de empleo y también caída en ambos años, en valores parecidos en la capacidad de compra del salario de ambos años. Sin embargo la sociedad parece que ha sentido este proceso con más intensidad, por lo menos se han manifestado más intensamente en el año 16 que en el año 14.

– ¿A qué lo atribuye?

JL – Mi respuesta no es políticamente muy correcta. Yo creo que en ambos años hay una situación de requerimiento social de intensidad parecida pero hay actuaciones de naturaleza política diferentes, que en el primer caso tendían a minimizar la crudeza de la situación social en cuanto a su manifestación pública…

– ¿Minimizar o esconder?

JL – Minimizar o esconder, sí, sí, minimizar en el sentido de que las organizaciones sociales que se suponen representan a los sectores más desfavorecidos, en el año 2014 no tomaron la delantera como sí intentaron hacerlo en el 2016, para lo cual el que estaba desconociendo o desprevenido en la mirada de la situación, tuvo la convicción de que en el 2016 nos caímos a un abismo insondable y yo creo que nos caímos a un abismo no insondable pero parecido al abismo por el que nos habíamos despeñado unos años atrás, sin embargo la reacción – por decirlo mal y pronto – callejera fue de carácter, intensidad y persistencia diferente. Yo creo que tiene menos comparabilidad, que las diferencias en los indicadores que uno puede mirar no son tan grandes pero sí las diferencias son de naturaleza política y de intervención política y que esa es más una explicación de la diferencia de por qué no estaba en la tapa de los diarios y sí lo estuvo, en el 14, y sí lo estuvo en el 16 pero probablemente yo pueda estar equivocado…

– A mí parece, para ir cerrando, que hubo un impacto muy fuerte el año pasado en términos de precios, sobre todo en alimentos Javier, me da la impresión que esto fue más… un factor diferencial y muy concentrado en la primera mitad del año…

JL – De eso yo no tengo dudas y encima con algo que nos habíamos mal acostumbrados, a que no nos costaban nada los servicios estatales pero todo eso se puede traducir finalmente en una estimación cuantitativa y la estimación cuantitativa con los niveles de precios que se pueden, técnicamente, reconstruir dado que no tenemos para toda esta etapa un indicador único y confiable, hay que armar un rompecabezas, uno llega a la conclusión… en una nota que yo publiqué ayer, decía; es llamativo si uno agarra de enero a diciembre de 2016 la variación entre puntas de los precios medibles, así, con este instrumental articulado, da un porcentaje de variación muy parecido a la variación que registra esta información que yo acabo de mencionar, que publica todos los meses el ministerio de trabajo que habla de una variación del ingreso medio del orden del 33%, y entonces 33-35%, con lo cual la expresión que uno le viene a la mente sabiendo cómo aumentaron los precios de los alimentos, sabiendo lo que pasó con las tarifas, etc., de todas maneras no se corrobora con los indicadores que uno tiene en la mano y es por eso que hice la mención que yo mismo le puse el título de no políticamente correcto…

– No hay problema, le agradecemos mucho el contacto.

JL – Al contrario, fue un placer.

– Era Javier Lindenboim, economista, investigador, miembro del CONICET, director del Centro de Estudios de Población, Empleo y Desarrollo de la UBA.

Share

Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.