La distribución del ingreso según la EPH

Entrevista de Fabricio Pippi, Malos días, FM UTN 97.5, Mendoza, 30-6-2017 sobre los datos de distribución del ingreso provistos por la Encuesta Permanente de Hogares sobre la base del primer trimestre de 2017

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DESGRABACION

– … cuál es la mejor dimensión de estos datos con el titular del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Javier Lindenboim. Lindenboim, cómo le va, buen día.

JL – Buen día, cómo está usted…

– Bien, muy bien, tratando de entender o dónde ubicar, dónde dimensionar estos datos según los cuales la mitad de los trabajadores perciben ingresos a los diez mil pesos.

JL – Sí, yo le decía a la producción en el llamado previo que yo no había tenido tiempo de ver en detalle el informe este que salió en el día de ayer, pero de todas maneras mi primera reacción es que obviamente el contraste entre la estimación de una cuantía de la canasta y estos niveles que usted estaba haciendo mención, hay un hiato difícil de interpretar con tranquilidad, pero me parece que a continuación, lo que uno debiera es relacionar esta información reciente con la previa, la previa del año pasado y la de los años últimos porque tengo la impresión que desde ese punto de vista en términos de la – con comillas o sin comillas – cobertura o no de la estimación sobre la canasta familiar que el ingreso medio individual o familiar, etc., se tenga, es lo que nos puede dar una aproximación a la pregunta que usted formulaba respecto de la medición exacta o más o menos certera de dónde estamos y por lo tanto cómo mirar hacia adelante. Le digo por qué esto de la comparación; ayer para otra cosa estuve mirando otro número difícil por las dificultades que hemos atravesado en materia de información, que es un esfuerzo de articulación para tener un hipotético índice de precios al consumidor para período diciembre 2015-diciembre 2016 o abril 2016-abril 2017, y la relación que da esa variación respecto de la variación de los ingresos medios salariales protegidos, no da diferencias extremadamente significativas. Para decirlo rápido; en el primer caso, entre los diciembres hay una pérdida de dos puntos porcentuales y entre los meses de abril hay una ganancia de cuatro puntos porcentuales, lo cual ratifica que en el año 16, el ingreso salarial perdió capacidad de compra pero que a medida que va transcurriendo el tiempo, los ajustes salariales junto con tasas de inflación menores, dan una situación de recuperación. Por lo tanto, volviendo al origen, creo que es en contextos de ese tipo que uno debiera mirar teniendo en cuenta que este nuevo informe corresponde al trimestre del verano y no tenemos del verano anterior datos porque el primer informe del INDEC actual corresponde al segundo trimestre del año 2016. Toda esta vuelta es para decirle que no tengo una información suficiente como para hacer un comentario informado pero me parece que tenemos algunas puntas para utilizar, no para dejar de preocuparnos pero sí para tener alguna luz de mirada diferente.

– Lo que da la sensación, Lindenboim, en virtud de estos datos más allá de que usted no los tiene presentes, es que según el observatorio de la Universidad Católica Argentina pasamos de fines del 2015 con un 29% de pobres a un 32 y un poco más en los últimos meses, tomando en cuenta estos datos da la sensación que una mínima variación inflacionaria respecto al poder adquisitivo puede hacer que muchas personas estén muy cerca de caer bajo la línea de pobreza.

JL – Bueno, ese peligro ha estado latente en Argentina desde hace mucho tiempo. Quiero decir, en el entorno del así llamado nivel crítico para la estimación del índice de pobreza, habitualmente ha habido un volumen poblacional suficiente para que variaciones no muy grandes en los niveles de ingresos o en los niveles de precios o ambos produjera cambios relativamente importantes, lo cual es una manera de corroborar lo que entiendo usted me señala pero no para deducir de ello que esto sea una peculiaridad presente, por otro lado déjeme decirle que en esa comparación del observatorio de la UCA hay un par de cosas que, con todo el respeto que el esfuerzo que ha hecho esa institución para el período en el que carecíamos de información permanente por la manipulación de los datos estadísticos del INDEC, tienen un inconveniente, en primer lugar el dato del año pasado no corresponde al mismo momento del año con que lo venía haciendo desde hacía un quinquenio porque siempre era que para la época del cuarto trimestre y en este caso correspondió al tercer trimestre. No nos olvidemos que el segundo y/o el tercer trimestre del año 2016 fueron los momentos más desfavorables para el sector de los ingresos laborales, y por lo tanto es probable que se contraste al empeoramiento de tal magnitud, sea un poquito exagerado debido a este cambio de criterio metodológico. Por otro lado, los datos que yo estoy mencionando del INDEC en la actual etapa tienen también un inconveniente en el sentido de que han cambiado algunos aspectos metodológicos respecto de lo que se venía haciendo antes, antes no sólo metían mano en la información sino que los criterios de si dar o no imputación a las personas cuyos ingresos se desconocían, etc., han sido modificados. Por lo tanto estamos todavía desafortunadamente en una instancia en la que tenemos que tener extremado cuidado para visualizar con seguridad los cambios que creemos que se están percibiendo en nuestro alrededor. Es poco apropiado desde el punto de vista periodístico lo que yo les estoy diciendo porque yo entiendo que hay una demanda del periodismo y del público de conocer más pero nos enfrentamos con estas dificultades y quienes no queremos imaginar las respuestas sino darlas en función de elementos que a nuestro juicio, sean lo más sólido posible y nos encontramos con este inconveniente. Le pido mil disculpas por eso, ¿no?

– Está bien Lindenboim, saliendo del dato duro, yo planteaba más temprano que para los neoclásicos, cuando hay desempleo es porque hay una sobreoferta de trabajo y tiende al equilibrio el sistema cuando baja el precio de la fuerza de trabajo, es decir baja el poder adquisitivo del salario. En este contexto parece no haber margen para que baje el precio de la fuerza de trabajo, para que baje el poder adquisitivo del salario, aun con desempleo, ¿cómo se sale de esta situación?

JL – Sí, bueno, sobre lo primero, obviamente el punto de referencia teórico que usted menciona es ese pero entre los economistas se suele hacer un comentario entre irónico y penoso de qué cosa le respondía otro economista, lo que cuando retrucando aquella afirmación decía; sí, sí, ese juego de equilibrio se encuentra en el largo plazo pero en el largo plazo todos vamos a estar muertos

– Tal cual.

JL – El punto me parece que se conecta con algo de lo que mencionábamos en la primera parte porque es cierto que ha habido una pérdida de la capacidad de compra del salario y yo lo que mencioné es sólo a la porción, importante, pero porción al fin del universo del sector que está vinculado al mercado de trabajo que son los asalariados, registrados del sector privado. De todo lo que está registrado, es la mitad más o menos, seis millones y pico de doce millones, y a eso falta agregarle una cuantía que corresponde a los asalariados y no asalariados que no están registrados en ningún lado. De esa mitad, yo hacía la mención que hay evidencia de que con la variación de precios entre mismo mes de años consecutivos en el lapso reciente, ha habido esta situación de deterioro indudable a lo largo de 2016 ha habido esta situación de deterioro indudable a lo largo de 2016 y de muy lenta recuperación posterior en momentos en que todavía hoy, de lo que no hay aún información se están cerrando paritarias. Yo creo que una pista para ver si tenemos o no tenemos horizonte tiene que ver con que si hay o no éxito de la sociedad argentina y del gobierno en dominar efectivamente a la inflación y la otra cuestión es quién le pone el cascabel al gato en el siguiente sentido; la puja entre capital y trabajo, que como hemos hablado en otras ocasiones ha sido virtuosa en décadas bastante pasadas y defectuosa al menos como tendencia desde principios de los 70 para acá en el caso de Argentina y, nota al pie, no sólo en el caso de Argentina, sino que es una tendencia que se extiende internacionalmente, esa cuestión desfavorable ofrece variaciones de empeoramiento o de recuperación según distintos momentos y esos momentos tienen que ver con la dinámica de la economía en su conjunto. Yo creo que este gobierno ha imaginado que resueltos los importantes puntos que abordó al inicio de su gestión, mágicamente iba a producirse un flujo de inversiones internas y externas que ocurrieron en magnitudes homeopáticas.

– Por ejemplo acordar con los fondos buitre y salir del cepo, el llamado cepo…

JL – Esas como medidas iniciales y claro, la salida del cepo que permitió restablecer un mercado cambiario – con comillas o sin ellas – de funcionamiento normal. Pero el tema es que esos eran los obstáculos pero no era la solución en sí misma del problema y de eso estamos careciendo aun hoy, a un año y medio de la gestión, más allá de que ha habido anuncios por momentos significativos y algunos anuncios acompañados de novedades como acuerdos, por ejemplo en torno a Vaca Muerta que involucraba a las autoridades gubernamentales, las empresas potencialmente interesadas en la inversión de vaca muerta, y las organizaciones sindicales respectivas. Yo creo que eso también se anunció como vía interesante, si efectivamente se concretan esas inversiones y de esas sabemos que los resultados los vamos a ver, si los vemos, a mediano y largo plazo, no a corto y las ansiedades lógicas de los trabajadores y de las familias en general, son de corto plazo. Ese conflicto entre la mirada de largo y las necesidades inmediatas son los que habitualmente en la política argentina han agudizado las tensiones. Yo no estoy negando que eso nos pase, lo que creo es que si seguimos apostando a imaginar una solución mágica de corto plazo, sólo nos va a ir relativamente de modo satisfactorio cuando tengamos algún factor externo, como nos pasó en la primera década del siglo XXI, que tuvimos la ventaja extraordinaria de condiciones de comercio internacional dentro de los cuales Argentina tenía posibilidades de colocar cosas importantes y en cuantías importantes, estoy hablando del yuyito. Pero eso no lo tenemos más, por lo menos seguro que no lo tenemos con la intensidad de precios que supimos tener hasta hace pocos años atrás, por lo tanto las disputas internas en la sociedad argentina están a flor de piel y efectivamente yo no le veo una solución fácil ni rápida, pero imagino por ejemplo que la posibilidad de ir estableciendo mecanismos que comprometan a las partes, a las partes quiere decir a los empleadores, a los trabajadores y a los organismos gubernamentales a un plan de recuperación de la capacidad de compra perdida, no desafortunadamente en lo inmediato sino en un horizonte plurianual, puede ser una vía por la cual empecemos a cerrar esas dos miradas, la de corto y la de mediano y largo plazo, de otra manera yo no le veo solución en las condiciones de inserción de Argentina en la economía mundial y del tipo de economía que la Argentina tiene, esa es mi mirada por lo menos.

– Claro, en definitiva activar un poco el consumo interno, el problema es que se encienden algunas alarmas respecto al carácter inflacionario que podría traer aparejado…-

JL –Claro, pero a veces uno usa la palabra consumo interno para un barrido y para un fregado. El consumo interno es una proporción muy alta del producto total y lo viene siendo desde hace tiempo, no es que en los años pasados tenía un tamaño como el obelisco de Buenos Aires y ahora lo tiene como el edificio de la esquina de mi casa. Sigue siendo alrededor del 80% como en las últimas décadas, podemos decir con muy pequeñas variaciones en momentos críticos, pero el punto es si nosotros mantenemos una importancia relativa del consumo pero no logramos recuperar niveles significativos de inversión, estamos embromados y eso es lo que nos pasó en los últimos años. La inversión fue declinando fuertemente pero eso no es lo que vemos en la cotidianeidad de nuestro funcionamiento familiar, y entonces tendemos a despreciar ese componente del funcionamiento de la economía, que por momentos tiende a generar algún cuello de botella y eso es indudablemente un factor de crecimiento indebido de los precios, por lo tanto la discusión no es en abstracto entre consumo y otros componentes de la demanda agregada en la economía sino en un crecimiento más o menos articulado, más o menos equilibrado de esos distintos componentes pensando aquí también no sólo en el ejercicio actual sino en los ejercicios que vienen, me refiero a que en ese tipo de mirada indudablemente la discusión entorno a la cuantía de la inversión y el tipo de inversión es crucial según mi punto de vista. Y fíjese que acaba de pasar una sesión más del consejo nacional del así llamado Consejo Nacional del Salario, la Productividad y el Empleo, y otra vez más la productividad estuvo ausente porque dentro de las cuestiones que Argentina tiene que resolver por delante es mejorar su productividad pero al mismo tiempo que mejora su productividad, discutir expresamente de qué manera una parte de esa productividad va destinada al mejoramiento de la capacidad real de compra de los ingresos salariales. De otro modo no hacerlo es conformarse con el abordaje coyuntural que siempre nos deja, creemos que bien en el momento pero cuando lo miramos en perspectiva, nos ponen escalones más desfavorables.

– Claro, y no parecía haber un ámbito para la discusión porque rápidamente laudó el gobierno a favor de un número determinado para el salario mínimo…

JL – Sí, pero es lo mismo que pasó en los últimos trece años, nunca se discutió el tema de la productividad, eso es el comentario que hago. No me estaba refiriendo a solamente que no se hizo ahora y es así como usted lo describe, por lo menos a mí me llamó la atención la velocidad con que se decidió el laudo, digamos asumir el papel del laudante pero desde el punto de vista del contenido que yo estoy mencionando, no es absolutamente distinto a lo que pasó en todos los años previos desde que en el 2004 se reinstaló la discusión anual del consejo del salario, que sólo se dedicó en todo este tiempo a fijar un nuevo piso salarial, cosa que es importante pero a mi juicio no debiera ser el único cometido, de hecho no lo es porque su nombre indica que su cometido es variado y no lo ha cumplido nunca.

– Tal cual, Javier Lindenboim, le agradezco esta comunicación con nosotros.

JL – Al contrario, fue un placer Fabricio, hasta siempre.

– Buen día, gracias. Javier Lindenboim, del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.