¿Qué nos dicen los últimos datos de la EPH?

Entrevista de Oscar Martínez en su programa Economía de Bolsillo, Eco Medios, AM 1220

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DESGRABACION

 

– … una especie de magazine de todo lo bueno y lo malo que nos rodea y lo que nos da este país, hablábamos al comienzo de este programa de los datos de la realidad soio económica; aumentó el desempleo (9.2%) en el primer trimestre del año, bajó el consumo 3,4% en mayo. Al mismo tiempo en los 16 meses que tiene de mandato el presidente Macri, los salarios perdieron 7 puntos de su valor de compra. Seguramente una cosa tiene que ver con la otra, para que nos explique mucho más claramente porque sabe mucho más que nosotros de todo esto, estamos en comunicación con Javier Lindenboim que es director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo, es economista de la UBA. Buenos días Javier, Oscar Martínez, Daniel Rosas de Economía de Bolsillo lo saluda, ¿cómo le va?

JL – Hola, buen día, ¿qué tal?

Muy bien. ¿Estamos tan mal como dicen las cifras o vamos, nos queda alguna esperanza Lindenboim?-

JL -Es interesante plantearlo así porque efectivamente no es sencillo tomar determinadas informaciones que uno considera que son indicadores de esa realidad que cuesta tanto aprehender y asociar esas percepciones, a poner una etiqueta respecto de si estamos bien, mal, igual, etc., o peor que tal otro momento. Creo que esta reunión de datos iniciales que hacía Oscar recién incluye no las respuestas pero más preguntas todavía. Ejemplo; no tenemos información unificada y convincente respecto de cuál ha sido la evolución de la capacidad de compra del salario. Esta afirmación muy difundida de que se han perdido entre 5 y 7 puntos la capacidad de compra del salario no resulta sencillo como en otras materias socio-laborales porque no tenemos una serie única que permita hacer las cuentas. La EPH está suspendida, la información de la EPH estuvo suspendida durante tres trimestres, es decir nueves meses y por lo tanto las comparaciones aún no pueden ser hechas. Lo mismo que pasa con el tema del empleo y el desempleo. Tenemos, recién ahora, a fines del primer semestre del año, los primeros datos del primer trimestre del año y como en el año 2016 la EPH no se levantó porque era el proceso de reconstrucción de los equipos que tienen a cargo el tema en el INDEC, esos datos no existen. Y cuando uno hace lo que estuve intentando hacer ayer, una mirada retrospectiva ve algunas cosas llamativas que no explican la situación en la que estamos ni nos ubican en un escenario claro pero hay dos datos interesantes; sistemáticamente la tasa de desempleo de los primeros trimestres de cada año es mayor que las del cuarto trimestre anterior, es decir que cuando se habla de estacionalidad, no se está macaneando. Eso es lo que cuentan las estadísticas de la propia encuesta permanente de hogares que teníamos hasta el año pasado.

– O sea que los primeros tres meses del año siempre hay más desempleo que en los últimos tres meses o en el resto del año…

JL – Sí, yo miré de los últimos doce ciclos que pueden compararse con la nueva encuesta de hogares iniciada en 2003, pasa eso, en diez de los doce, y algo parecido ocurre respecto de la relación entre el primero y el segundo trimestre, habitualmente el segundo trimestre de cada año da un nivel de ocupación levemente mejor que el del primer trimestre. ¿Por qué doy toda esta vuelta? Porque la parte que se argumenta de que estos datos son resultados de estacionalidad y no necesariamente de agravamiento de la situación ocupacional, nos indicarían que es posible – yo no lo estoy augurando – digo que es razonablemente posible si este proceso que quiero transmitir se repitiera ahora, que el segundo trimestre tendríamos menos desempleo y más empleo que en el primero, y si eso fuese así el dato comparable, segundo trimestre de este año contra el segundo trimestre del año pasado, daría una situación de mejora y no de empeoramiento. Ahora, hago un punto y digo; si esto que yo estoy presumiendo se va a dar o no, no lo tengo asegurado, lo único que yo sé es que un pedazo del mercado de trabajo, que es el que registra el ministerio de trabajo sobre el empleo protegido, que es un pedazo cualitativamente y cuantitativamente importante pero no agota el total, muestra que los primeros meses del 2017 se ha seguido creando empleo neto, en algún caso como en el empleo asalariado privado protegido esa creación todavía no había terminado de suturar las heridas producidas en la primera parte del año pasado. Conclusión; yo tengo suficientes elementos de juicio que me hacen pensar. Uno, que este dato de nueve y monedas de desempleo en el primer trimestre no necesariamente me está diciendo que estamos – con comillas o sin comillas – mejor que el año pasado por estas razones estacionales que digo y por otro lado, si continuara no tenemos todavía, la otra semana vamos a tener datos del empleo protegido mas reciente, el ultimo dato que hay es de marzo, veremos si la tendencia a la recuperación de ese tipo de empleo asalariado y no asalariado pero registrado, sigue mejorando. Todo esto es para hacer alguna reflexión no lineal, yo me propongo hacer una cosa no lineal sobre el dato que apareció, claro que a todos nos hubiera gustado que el dato que apareció hubiera hablado de mas empleo, hubiera hablado de menos desocupación y hubiera hablado de una tasa de actividad en continuo incremento pero eso está – a mi juicio – interferir a la interpretación por estas cuestiones estacionales en un contexto en que aun no nos repusimos del lio estadístico que venimos arrastrando desde hace una década. No sé si di una vuelta demasiado larga pero es mi mirada.

– Ahora Lindenboim, cuándo cree que se va a poder resolver esta cuestión estadística porque lo que usted dice es cierto; si no hay una EPH es muy difícil calcular algunos indicadores sociales y las EPH anteriores no son demasiado confiables que digamos. ¿Este apagón estadístico, cómo se puede resolver y cuándo sobre todo?

JL – Bueno, el cómo es continuando con el trabajo que están haciendo los equipos técnicos que en el próximo informe, lo que pasa es que tienen un rezago de tres meses aproximadamente, vamos a tener por primera vez información de dos trimestres comparables, que va a ser el segundo trimestre del año pasado contra los datos del segundo trimestre de este año, con lo cual es una enormidad de tiempo lo que estoy diciendo que tenemos que esperar porque hace falta tres meses mas para que tengamos el dato del trimestre, que desde el punto de vista del calendario estamos concluyendo ahora. Esa es una parte de la respuesta, pero me parece que hay otra parte de respuesta que tiene que ver con esta permanente manera de tirar hacia adelante la zanahoria para ver, el mes que viene, el trimestre que viene, el semestre que viene se recupera la economía argentina y creo que de eso hay tenues indicios de que esa recuperación en el año 2017 habría empezado pero de ninguna manera han sido y a mi juicio, apuesto imaginar, no van a ser recuperaciones a las que hemos estado acostumbrados en tiempos de fuertes dinamismo como la salida de la crisis del 2002, en donde nos montamos en un pingo muy..

– Eso fue el éxito perfecto ¿no? como la tormenta perfecta en ese momento que fue, era imposible no crecer digamos…

JL – Algo así…

– Tenían todas las condiciones para poder crecer sin poner plata, con capacidad ociosa record, niveles de ingresos salariales bajísimos, tipo de cambio favorable. Digo que estábamos tan mal que solamente podíamos terminar bien ¿no?

JL – Bueno, y a mí me parece que el gobierno actual creyó que acomodando las piezas que acomodaron en el verano inicial de su gestión, todo iba a ocurrir mas o menos al ritmo y con la dinámica de ese periodo que usted acaba de recordar, y la cosa no es así, me parece que por múltiples razones, en primerísimo lugar porque las condiciones favorables de tipo internacional ya no existen en ese tono, con esa potencia y las condiciones nacionales tampoco porque también hay ahora capacidad ociosa en el ámbito productivo pero a mí me da la impresión que las decisiones del sector empresario en Argentina, que nunca se caracterizaron por un espíritu schumpeteriano, es decir poner capital en riesgo, innovar, etc., siempre han ido mas vale a la retranca y mas vale en la búsqueda o en la pesca o en la presión para conseguir beneficios especiales para su empresa, para su sector, para su rama, etc., y da la impresión que estos enojos que aparecen de vez en cuando entre algunos representantes empresarios y algunos funcionarios, incluso el presidente, entre un sector y otro, esa bronca proviene de esa tensión no resuelta. Creo que el empresario que tiene distinto comportamiento, el que es más grande del que es más chico, el más chiquito se cuelga de los intereses de los más grandes cuando aparecen tesituras contrarias al mantenimiento de los derechos de los trabajadores porque, dicen los más chicos, efectivamente ellos son parte de las víctimas principales con relación al tema de las relaciones laborales, los juicios, etc. Es decir que está todavía el escenario demasiado enredado y en un contexto político del cual yo no voy a hablar porque no soy conocedor ni especialista pero que suena claramente muy enredado.

– No, Lindenboim, esto nos llevaría a todo no un programa, un año de programa ¿no? Discutir el carácter prebendario de los capitalistas argentinos, de los empresarios, la falta de innovación, la falta de comunicación, el espíritu schumpeteriano que me parece que está en la raíz de una gran cantidad de problemas económicos de este país ¿no? la falta de una – como se llamaba antiguamente – una burguesía nacional que apalanque una política de crecimiento ha sido el drama de la Argentina básicamente porque los empresarios se dedicaron a vivir de prebendas y de amistades con el gobierno y no invirtieron y acá se ajusta por precio y no por cantidad..

JL – Exactamente y cuando por ejemplo la ex presidenta les echaba en cara a los sectores empresarios que la ganaban, que se la llevaban con pala, en realidad no estaba haciendo un análisis retrospectivo de historias pasadas sino presentes. Es decir, en los doce años de gobierno del kirchnerismo era el periodo en el cual se decía que los empresarios la habían ganado en pala y efectivamente más allá de distintas verborragias escuchadas, la práctica no revirtió ese tipo de funcionamiento empresarial, y hoy tenemos la convicción de que efectivamente si en ese punto no alcanzamos a empujar en una dirección más acertada, los problemas no solo no van a ser resueltos sino que vamos hacia efectivamente un camino que los puede empeorar. Y esa es la clave, que es lo que pasa con el funcionamiento económico para poder sentarse con serenidad a avizorar el horizonte para el mercado de trabajo, porque el mercado de trabajo no surge de otro lado que la demanda del sector productivo ¿no?

– Exactamente. Lindenboim, muchísimas gracias por esta comunicación con Economía de Bolsillo.

JL – No, gracias a ustedes, un gusto, hasta siempre.

– Se fue Javier Lindenboim, economista, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas, con un tema central porque él decía medio en serio, medio en chiste que siempre nos corren el arco. Bueno, vamos a tener que esperar tres meses en definitiva para ver si realmente estamos tan mal como pintan algunas cifras o en realidad estamos mucho mejor de los que piensan otros.

 

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.