¿Cómo captar la realidad sociolaboral actual?

Entrevista de Juan Strasnoy Peyre para su nota en El Economista. La inquietud de partida fue el contraste entre ciertas informaciones sobre un volumen aparentemente importante de despidos a comienzos de 2017 y las afirmaciones oficiales sobre la presunta etapa actual de creación de nuevos puestos. La conversación continuó sobre la situación presente y de los últimos años así como acerca de las perspectivas agregadas y sectoriales en materia de empleo. En la última parte hablamos sobre productividad y sobre cómo evitar que negociar sobre ella lleve a mayor flexibilidad perniciosa para el trabajador

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DESGRABACION

JSP– … del diario El Economista, Juan Strasnoy Peyre.

JL– Sí, cómo le va.

JSP– ¿Cómo le va? Bien, muy bien por suerte. ¿Tiene un momento para charlar ahora, no?

JL– Sí, sí.

JSP– Perfecto, excelente, excelente. Como le comentaba, estábamos trabajando en una nota al respecto de algunos datos de la primera parte del año que se conocieron acerca de despidos y la situación del mercado laboral y contrastarla con, un poco lo que vienen diciendo desde áreas del gobierno respecto de que se está avanzando en la creación de empleo y disponer de un termómetro con datos respecto a cuál es la situación y cómo se puede avanzar en ese sentido. ¿Usted conoció los datos que se difundió por ejemplo CEPA respecto de veintidós mil despidos y suspensiones en el primer semestre?

JL– No, la verdad que no los he visto pero sí sé que el año pasado CEPA publicó datos que luego no fueron posibles de corroborar de ninguna manera, por lo tanto, no lo considero una fuente significativamente útil, ¿no? porque ahora tenemos dos vías, una que existía y no se usaba y otra que había sido destruida. La primera es la de los datos del sistema de seguridad social, que ahora se publican mensualmente y la EPH que ha vuelto a funcionar con mayor credibilidad y me parece que sería bueno tener esa información que tiende a ser la más abarcadora, ¿no?

JSP-Claro, por supuesto. En paralelo a eso también se publicó en los últimos días un informe que preparó el INDEC para la Federación de empresas de trabajo temporario, en particular de la situación del sector en el primer trimestre y habló de que cayó un 16,6% el empleo temporario en el primer trimestre, que llevó al nivel más bajo de este tipo de empleo en particular en tres años…

JL– Sí, no tengo acá la información… ¿llegando a qué nivel absoluto de empleo en ese componente, lo tiene usted ahí?

JSP– No tengo acá a mano, lo tendría que buscar…

JL– No, porque lo que yo vi es que era un volumen cuantitativo ínfimo, creo que eran quince mil personas o algo por el estilo. Quiero decir que, con respecto a los dieciocho millones de integrantes de la fuerza laboral, me da la impresión que es de escasa utilidad, pero por otro lado a la inversa de que uno puede mirarlo con ojos preocupantes, se podría imaginarse si se hiciera abstracción de lo que conoce alrededor de uno, que esa información puede ser algo bueno porque si cayese el empleo temporario y aumentase el empleo corriente, no sería la primera una mala noticia, no sé si se entiende lo que estoy diciendo. Por lo tanto, digo, me parece interesante tratar de juntar pistas distintas efectivamente para configurar un panorama más abarcador…

JSP– Más totalizador.

JL– Más totalizador, pero me da la impresión que los datos del CEPA que a su vez se basaban en Tendencias económicas que a su vez se basaban en un asistemático modo de leer las noticias periodísticas, creo que uno podría entender aunque no estuviera de acuerdo ni confiara en esa fuente que en los primeros meses del año pasado, que no teníamos otra cosa, se tendiera a mirar esa información. A esta altura del partido me parece que si uno quiere asumir un rol de observador atento, crítico – como se lo llame – tendría que poner algunos paréntesis o comillas a la información que es por definición asistemática y por lo tanto tampoco hay, de esa información, una serie adecuada. Si usted mira la información, tanto aún la de la propia encuesta permanente de hogares de estos últimos años y recopila la información retrospectiva del empleo asalariado privado o de todo el sector registrado, en el primer caso desde 2009, en el segundo caso desde el 2012 va a encontrar que las oscilaciones en el mercado de trabajo, negativas como las del año 2016, no fueron las únicas en todos estos años ni necesariamente las más intensas, por lo tanto me parece que si se trata de nutrir de información cuantitativa un análisis que uno procura realizar, debe dar cuenta de esta realidad porque si no sólo pareciera que uno tiene la convicción de que pasan determinadas cosas y apela a cierta información que le corrobora esa presunción.

JSP-Correcto.

JL– Yo diría que si uno a la inversa y dice; a ver cuáles son las cosas disponibles para mirar no hoy a la mañana o ayer a la tarde sino en una perspectiva de un aliento un poco mayor, no sé, un quinquenio, un decenio…

JSP-… dar una constante para el análisis.

JL– Claro, una referencia de un lapso suficiente como para quedar a cubierto de errores circunstanciales en la medición o de cualquier otra cosa. Lo mismo pasa, si usted mira con la propia encuesta de hogares en materia de los ingresos ocupacionales o la totalidad de ingresos individuales o los per cápita familiares, va a ver cosas que uno en principio o sabe o presume, esto es que desde el 2003 o 2004 hubo un crecimiento significativo de los ingresos y esto es con independencia de que uno pueda imaginarse de que algún toqueteo haya habido en esa información, es indudable que el mejoramiento en los ingresos laborales o totales o de las familias fue significativo en el período. Más importante en los primeros años y más complejo en los más recientes, pero en los más recientes los picos tienden a estar en 2011 o 2012, 2013 según la variable que uno mira y del 2013 para acá lo que ve es una declinación que la información y la percepción, yo diría periodística o social o de interpretación política, no van de la mano porque estas declinaciones… es más, si usted mira esas cosas, va a ver que el 2014 ha sido más desfavorable para los ingresos laborales que el 2016 en términos de caída, en términos de nivel de descenso de un año con respecto al otro, pero sin embargo todos estamos convencidos que no hay nada peor que nos haya ocurrido en los años recientes que lo que pasó el año pasado que fue muy grave.

JSP– Usted dice que la caída en el nivel de ingresos en el general o se trata de alguno en particular, fue más abrupta en……….

JL– Está bien, está bien. Lo que me parece que estábamos hablando antes de la interrupción de la comunicación es sobre los ingresos; las variables habituales que trata la EPH son o el ingreso de la ocupación principal o el ingreso individual. El ingreso de la ocupación principal es por definición eso, puede ser un trabajador asalariado o no y puede tener varias ocupaciones y sólo se computa ahí el ingreso de la más importante. Los ingresos individuales computan todo lo que tiene cualquier persona, cualquiera sea el origen y también se registran los llamados ingresos familiares o lo más interesante, los per capita familiares. En cualquiera de esos, lo que se ve es un dibujo que como yo le decía, en las curvas que muestran una joroba en los años, alrededor del 2012 digamos, como el tope, y eso se reproduce inclusive para los distintos estratos de ingresos, los deciles famosos de la EPH, de hecho la última entrada que usted puede ver en mi blog está ilustrada con un grafiquito de este tipo. Si le interesa alguna información con más detalle, se la puedo facilitar. Pero para lo único que venía a cuento en el marco de lo que veníamos charlando, es sobre la dificultad que a veces – me parece a mí – que tenemos entre las percepciones que circulan como tales, y las informaciones que las sostienen. Yo no descarto que a veces las informaciones que uno pretende utilizar para ilustrar un análisis puedan tener defectos, puedan tener ineptitudes, puedan tener incapacidades pero en este caso, si yo estoy utilizando información que era la que se venía utilizando hasta ahora, y la describo hacia atrás y muestro que hacia atrás, en momentos en que no nos planteábamos una descripción tan mala de la situación social y económica y resulta que los datos dicen que en el pasado, en el año pasado y en el año 14, las cosas no eran extremadamente distintas, entonces digo que a lo mejor somos nosotros los interpretadores, los que tenemos algún inconveniente, ¿si?, ¿se entiende lo que digo?

JSP– (…)

JL– Entonces eso es lo que yo puedo decir con los elementos a los que habitualmente tiendo a acudir, en un país tan complicado como Argentina que ha destruido sus estadísticas y uno todo esto lo dice caminando con pie de plomo porque no tenemos certeza, es la tercera vez en pocos años que tenemos cálculos diferentes de cuál es el volumen de la riqueza que la Argentina genera, por ejemplo, entonces en ese contexto es muy difícil estar seguros de lo que está aconteciendo, pero bueno, con esas relativizaciones, los elementos que yo tengo son estos.

JSP– Para ponerlo en palabras a lo mejor más allá de este análisis o más aprensibles teniendo en cuenta el contexto de recuperación que empieza a verse en los últimos meses de la situación económica, sobre todo con foco en la construcción, en algún sector del agro, en algún sector financiero pero todavía con la industria complicada, aparecieron algunos primeros datos un poquito más alentadores en algunos sectores en mayo. ¿Cómo ve en ese panorama la situación del empleo en el país que usted describe recién como no tan distinta a la de los últimos años del gobierno anterior pero cómo la podríamos definir y cómo vemos que puede empezar a evolucionar a partir de estos últimos indicadores?

JL– A ver, la demanda laboral sabemos que es una variable que depende de la dinámica del ciclo económico. Si es cierto que se ha concluido la etapa pero de descenso del ciclo, y fuera verdad que la recuperación aunque lenta, se va a mantener en el horizonte próximo, va a haber una tendencia favorable pero leve a la demanda laboral. Eso como titulo. Como cosa más práctica, efectivamente usted mencionaba lo de la construcción y lo de la construcción es una de las cosas que más contribuyó desfavorablemente a la visualización de una situación crítica especialmente en los primeros seis-ocho meses del año último. Eso no empezó ni en enero del 2016, ni siquiera en diciembre del 2015 ya al tope del empleo en la construcción se había arribado en agosto del año 2015 y ya en septiembre había empezado a declinar. Corroborando esta cuestión de que aquellos vientos trajeron estas tempestades, pero la otra cuestión es que la industria efectivamente no arranca y lo que me parece que en líneas generales uno debiera recordar, es que la actividad de la industria en Argentina hace mucho tiempo que está anémica y que si en los 90 y en los 2000 tuvo la industria un cierto ritmo en ambas épocas, más o menos significativo, estuvo asociado a la actividad que gira respecto del sector automotriz y esta actividad tuvo en general una alta correlación con la dinámica del Mercosur y en particular con la demanda brasileña. La demanda brasileña es la que nos está perturbando muy fuertemente, además de los problemas propios que tenemos en la economía y en la sociedad argentina. Nadie puede asegurar cuál es el horizonte que tenemos delante en Brasil porque las únicas noticias que tenemos son cada vez más inquietantes de nuestro país vecino, pero si fuesen a creerse algunas de las afirmaciones que dicen que ya en Brasil también pasó lo peor y que estarían iniciando un proceso de recuperación económica, es altamente probable que vaya más temprano que tarde a afectar positivamente a la industria en la Argentina. Eso es lo que uno puede decir con los datos que tenemos, con la bola de cristal uno puede decir cualquier cosa pero como yo no me dedico a eso, no me animo a hacer otra afirmación.

JSP– Ahora, con la industria en ese grado de dependencia, podríamos decir tal vez de otras variables que no están tan al alcance como para mover los hilos en términos gubernamentales, ¿de qué puede depender o de qué sectores puede depender el avance en la creación de puestos?

JL– Si no cambia nada en Argentina es básicamente la metal-mecánica asociada con la producción automotriz que en los últimos años en Argentina, insisto, como en los 90 fueron el eje constitutivo básico de la demanda ocupacional, es decir el dinamismo de la demanda ocupacional. Ahora, hay una discusión pendiente en Argentina y es si estamos o no estamos en condiciones de impulsar un crecimiento importante, no vegetativo… a ver, nosotros tenemos 17% de participación de la industria en el producto o del empleo industrial en el total desde hace mucho tiempo. Cayó entre principios de los 90 y mediados de los 90 tres o cuatro puntos, que era eso lo que teníamos. A principio de los 90 teníamos alrededor del 20 y ahora tenemos alrededor del 17 o 16 y eso se mantiene. Quiere decir que cuando estuvimos mejor creció como el resto de las actividades, cuando estuvimos peor, decreció más o menos como el resto de las actividades, por lo tanto parece ser que si uno quisiera hacer una estrategia basada en la industria, debería pensar en cosas distintas a las que se hicieron en los últimos treinta años en Argentina. Esa es una cosa que está pendiente, no es una cuestión coyuntural, es algo con demasiada importancia como para que alguna vez los sectores políticos, sociales, económicos decidan discutir si quieren o no quieren tener una industria floreciente y cuáles son las bases. Esas bases seguramente van a tener que girar entorno a las cuestiones de lo bueno y lo malo que es la concentración económica en la actividad productiva y lo bueno o lo malo que tiene, porque tienen las dos cosas, la pequeña y mediana empresa que es la que más demanda empleo pero es la que peores relaciones establece con el sector del trabajo porque es objetivamente, más allá de la voluntad, el ámbito en el cual hay más empleo precario, etc., por lo tanto hay demasiadas cosas – a mi juicio – que tienen que ser puestas sobre la mesa para encontrarle caminos en donde a cada uno le va a apretar el zapato en algún lugar distinto, pero si se confluyese en la voluntad de poner las energías en construir una industria con perspectiva de largo plazo, va a haber que hacer esos esfuerzos y ajustarse cada uno algún lugar del calzado, pero es la imagen que yo puedo tener viendo que Argentina mejora su productividad media o la productividad del trabajo pero cada vez su productividad media como país se aleja de la productividad media del contexto internacional con el cual intercambia, sea el latinoamericano o sea el de los países más importantes. Es decir, quiero sintetizar con esto; las cuestiones que a mí me parecen relevantes y que a la larga darían cuenta de una demanda ocupacional importante tiene que ver con estas cosas, habida cuenta de que además todas estas cosas significan mejoramiento tecnológico y que por definición son ahorradoras de mano de obra, ¿si? pero…

JSP– (…)

JL– lo que obliga a repensar cuál es el tipo de sector económico pero también la definición de si uno apuesta a un crecimiento aún mayor del nivel de actividad económica tal que compense la disminución relativa de la demanda laboral. Parece un juego de palabras pero me parece que creo que es claro el mensaje. Si yo aumento la productividad del trabajo pero aumento el nivel de la producción puede no afectar a la demanda laboral, todo lo contrario, incluso puedo probablemente aún incrementarla. Bueno, estas son las cosas que me parece que alguna vez deberíamos empezar a discutir un poquitito más seriamente pero yo suelo comentar; hace trece años que se recuperó el Consejo Nacional del Salario, la Productividad y el Empleo, la parte de productividad más allá que de vez en cuando, cuando se hace la reunión anual hay una comisión que se supone que se dedica a este tema, nunca se ha discutido nada práctico-concreto que tuviera ingerencia en cómo se reparte lo que se produce en la actividad económica entre trabajadores y empresarios en virtud de los cambios en la productividad, es decir que además de expresar buenos deseos, tendríamos que comenzar a discutir las cosas sustantivas, me parece que todavía no llegamos a eso y por eso mi mirada es un poco escéptica.

JSP– ¿de qué manera cree que habría que abordar la cuestión de la productividad en el mundo del trabajo?

JL– No sólo en el mundo del trabajo. Digamos, la dificultad de medir la noción de productividad en la actividad económica es conocida que es muy grande, se puede ver razonablemente bien en la actividad industrial y se ve cada vez más difícil la posibilidad de mensurarlo cuando nos adentramos al (…) territorio de los servicios que son más de la mitad de los empleos, pero aún conscientes de esa dificultad hay posibilidades de empezar a poner sobre la mesa el tema en cuestión de cómo hacer esta medición. Sabemos, eso pasó en los años 90,en los años 90 el gobierno de Menem puso sobre la mesa la condición de que tenía que hacer acuerdos de productividad para que el ministerio de trabajo homologara los convenios colectivos de trabajo pero ahí no había ninguna duda que el objetivo no era el mejoramiento de la productividad sino que era ofrecerle al sector empresario un mecanismo aventajado para apretar las clavijas al sector laboral. Ese era el cometido y entonces se produjo un chicaneo entendible, justificable, lo que sea pero así ocurrió, por el cual los dirigentes sindicales empezaron a decir; bueno, vamos a discutir pero queremos ver la contabilidad, entonces empezaron a decir; no, la contabilidad no se las vamos a mostrar… estoy haciendo una parodia de lo que se diálogo entonces. Conclusión; se hizo en todos esos años, se hizo como que se discutía la productividad, no se discutía un comino y se disimulaba para que el ministerio de trabajo terminara homologando los convenios colectivo, es decir que la discusión no estuvo. Cuando se produce la crisis ya no era un momento en que nadie estuviera dispuesto a discutir nada de esto y lo que a mí me pareció penoso es que con la recuperación de la economía a partir del 2002-2003 y con el restablecimiento de las convenciones colectivas, este tema no se haya vuelto a poner sobre la mesa habiendo un ámbito completo para hacerlo. Parece ser que a los empresarios no les importa porque discutir qué se hace con la mejora de la productividad que no sea que vaya a sus propias alforjas es entendible que no lo quieran hacer. Ya es menos entendible que las autoridades entonces y ahora del ministerio de trabajo, aunque sea tímidamente no pongan la cuestión en debate y lo que decididamente no se termina de comprender es por qué el sector sindical no pone ese tema de verdad sobre la mesa, pareciera como que todos juegan un juego en que hacemos que… Por lo tanto me parece que hay al menos un problema que existe y que es difícil de encarar y de resolver en los términos que estamos hablando de cómo se mejora la productividad y cómo se reparte mejor esa mejoría, pero creo que hay cuestiones políticas, ideológicas y de funcionamiento en la sociedad argentina que nos ponen en una situación para los trabajadores de desventaja indudable aunque parezca lo contrario…

JSP– (…) simplemente para avanzar un poquito más en ese sentido y a lo mejor que se entienda con un poquitito más de claridad el punto ese, implicaría sentarse a discutir la productividad entre ambos lados del sector empresario, del sector laboral y bueno, por supuesto del estado, discutir la productividad sin pensarlo en términos de precarización o de mayor capitalización por parte del sector empresario.

JL– Seguramente que es muy distinto en distintos lugares, pero fíjese una cosa. En diversos ámbitos, privados o estatales hay consciencia que suele ocurrir que empiezan a aparecer capas sucesivas de personas haciéndose cargo de cosas que finalmente no se hacen cargo y se van superponiendo unas a otras haciendo  cada vez más ineficiente el funcionamiento del conjunto, ¿cierto? De eso somos conscientes mucha gente que tenemos los ojos un poco abiertos. Bueno, esas cosas que son dolorosas, son difíciles porque muchas veces tienden a querer ser utilizados con pésimos propósitos pero existen, si no empezamos a discutirlas, nunca las vamos a modificar, por lo tanto cuando yo digo que a cada uno de los partícipes algo, alguna piedrita o algún cayito le va a molestar, le va a molestar pero tenemos que crecer, ser maduros y poner todas estas cosas en discusión, discusiones que no van a ser sencillas pero que son imprescindibles alguna vez encararlas, esto no quiere decir según mi mirada, que hay que empezar como uno sabe que hay ciertas miradas ideológicas en la economía y en la política que sólo están preocupados por cómo desfavorecer al sector del trabajo, no es eso lo que yo creo que nos va a ayudar y por supuesto yo no comparto esa tesitura. Pero digo; hay que abordar la discusión con la mente abierta dispuesta a reconocer que hay cosas inapropiadas en muy diversos ámbitos que tienen que ser encaradas con la mayor claridad posible, a sabiendas que en una sociedad capitalista como la nuestra, siempre la manija como decía María Elena Walsh, la sartén por el mango y el mango también, eso está claro, uno no es inocente y no se chupa el dedo pero eso no obsta para que haya cuestiones como las que mencionábamos recién que existen, que tiran para abajo la eficiencia colectiva o la eficiencia productiva o cosas de este tipo y que eso sabemos que cuesta encaminarla, cuesta discutirla pero creo que el asunto va a ser iniciar el sendero. Una vez que se inicie, algunos estaremos más apurados para que llegue más pronto y otros tendrán más paciencia, pero el tema es iniciar. Creo yo que en Argentina estamos mas habituados los empresarios a vivir de las prebendas estatales y otros sectores de la población en la convicción que tienen que esforzarse mucho por lograr derechos que no deben ser puestos en cuestión bajo ningún punto de vista y en el medio a lo mejor hay territorios que hay que recorrer juntos con disposiciones que yo creo que todavía no las he percibido.

JSP– Le hago un par cortitas más (…) En este ciclo ya desde los últimos meses del año pasado quiso recuperarse lentamente en algunos puestos de trabajo, usted ve que ya se está llegando a compensar la pérdida de puestos de la primera parte del año o todavía no…

JL– El último dato que hay es el de abril y para el empleo privado registrado todavía no se recuperó, creo que faltaban veinte mil puestos pero estoy hablando de memoria, no tengo las cifras delante y están tomando abril y hoy es julio, es decir que es altamente probable que si agregamos los datos de mayo y junio, (…) próximos al nivel de flotación, es decir el nivel cero, es decir hipotéticamente estoy diciendo con un poco de expresión de deseo, que se haya terminado de cerrar la brecha de las perdidas pero no tengo la información, viene con dos meses de rezago, a fines de este mes de julio va a estar la información de mayo, pero es bastante probable porque como usted decía recién, hay indicios de mejoramientos diversos en la actividad económica en el mes de mayo que apuntarían a corroborar la hipótesis de que en mayo haya continuado el proceso de recuperación y por lo tanto de que los nuevos empleos creados desde el invierno del año pasado, hayan llegado ya a compensar… estamos hablando sólo en este caso de los empleos asalariados del sector privado, nada más que de eso ¿no? porque todo lo demás sí se compensó y se mejoró, pero los asalariados privados que se perdieron en el primer semestre todavía no se terminaron de recuperar hasta abril último. Probablemente si juntáramos mayo y junio, cuando tengamos esos datos, a lo mejor ya se habrá cerrado esa brecha pero lo que falta es el crecimiento; si uno mira sólo el crecimiento de la población que es más o menos 1% por año, ya ahí tenemos un faltante adicional de creación de puestos pero usted me preguntó si se cerró la brecha del deterioro.

JSP-Bien, bien, bien. Y en términos de condiciones, o sea por un lado condiciones o ingresos u otras variables que no sean la mera existencia de puestos de trabajo…

JL– Y sí, lo más claro que podemos ver es… A ver, como cosa general; cuando hay deterioro de las condiciones de funcionamiento del mercado de trabajo, los trabajadores pierden en ingresos y pierden en calidad de los vínculos laborales, eso está más que corroborado. A la inversa, las instancias de mejoramiento o de recuperación o de aventajamiento en calidad y/o en ingresos eran asociados con las etapas de alza del ciclo, eso es lo que pasó por ejemplo en 2003-2002 y 2007-2008, de ahí en adelante la cosa ha sido mucho más matizada, si fuera cierto que al fondo del pozo llegamos a mitad del año pasado, las chances de recuperación están de hecho, por ejemplo, si usted mira las proyecciones de Miguel Bein y su estudio, ellos siguen hasta ahora proyectando para este año que más allá de todos los ajustes en las previsiones que mes a mes vienen haciendo, siguen apostando a la idea de que el salario real va a ganar un par de puntos o un poco más al crecimiento medio de los precios para este año…

JSP– En promedio…

JL– En promedio, sí, van a haber algunos que van a estar bastante mejor y eventualmente algunos como los empleados del sector estatal que probablemente ni siquiera recuperen lo perdido, pero hablando en el conjunto del sector asalariado. Es decir que es altamente…

JSP– Con lo cual quedarían algunos puntos sin promedio en recuperar todavía…

JL– Claro, pero si tenemos tantos problemas con el termómetro que ni siquiera podemos afirmar con certeza cuál fue el deterioro numéricamente hablando del salario medio en Argentina en el año 2016, ¿si? porque algunos hablan del 2%, otros hablando del 4%, algunos llegaron a hablar del 10% que me parece – como promedio – que es una cosa totalmente fuera de la realidad. Pero lo que pasa es que 2%, 3%, 4% es un montón. No es cierto que para que uno tenga buena impresión de que la pérdida fue grande tiene que poner un número necesariamente voluminoso pero hay gente que cree que es eso, que si no dice un número

impactante, no le creen. Pero esa recuperación probablemente se vaya dando si es que, por ejemplo, se operacionalizan instancias que parecen haber empezado con el acuerdo al sector estatal en la provincia de Buenos Aires.

JSP– Quien cree usted que marque un camino positivo, que lo leí en un artículo suyo…

JL– Lo poco que yo conozco que es más o menos esto; se acordó un nivel y se acordó que en el transcurso de vigencia del convenio hay sistemas de alarma tal que a partir del cumplimiento de que la variación de precios alcance o supere a ese monto acordado, se reconoce el diferencial para recuperar esa pérdida, del año en curso efectivamente. Si esto es así, por lo menos lo que se evita es agregar deterioro a los ingresos salariales, eso ya es un punto y si eso se repite año a año tenemos que pensar si en cuánto es lo que se perdió, por ejemplo, el año último y en qué horizonte temporal podemos garantizar su recuperación. Tengo entendido que en el caso de la provincia de Buenos Aires agregaron un punto y medio o algo por el estilo como en el acuerdo logrado, como compensación parcial de la pérdida del año pasado ¿si? Si eso se planteara en un horizonte plurianual, podríamos tener un período no de un convenio colectivo sino de algunos convenios colectivos en donde, hipotéticamente – podríamos llegar a no sólo tener una garantía de no deterioro y eventualmente de mejorías, en el caso de la provincia de Buenos Aires hubo cifras fijas que son agregados a los porcentajes acordados, etc., que en la masa total terminan significando para el sector asalariado, ingresos sumables… entonces garantizamos no más deterioro y garantizamos en un horizonte, recuperar lo perdido, para lo cual el primer punto difícil es medir exactamente lo perdido, pero creo que si no se encaminan las cosas por ahí, es un juego de todo o de nada, o de buenos y malos o de que gana uno y pierde el otro, y creo que para empezar a conversar en mostrar los dientes es habitual, es entendible, qué sé yo cuánto, pero para terminar de conversar me parece que tendría que ser con un poco más de razonabilidad.

JSP– Bien. Otra de las cosas que planteábamos hace unos días, que estaba la puerta abierta (…) que aparte hay que acompañar la recuperación del empleo, hubo un programa de recuperación de ingresos reales…

JL– Bueno, parte es esto, claro, es lógico, claro. De todas maneras si uno mira, también, la evolución a lo largo del año, en los últimos años se ve sistemáticamente que en la primera mitad del año hay pérdida del salario real y eso pasó en todos los años últimos. En algunos, como el 2013, no se dejó de perder a lo largo del año, es decir que la recuperación de los convenios fue insuficiente para evitar la caída y en general lo que se lograba era que a partir de mitad de año, cuando ya estaban más o menos los motores en marcha del grueso de las convenciones colectivas de trabajo, la curva muestra una recuperación, y eso es lo que va pasando a lo largo de cada uno de los ciclos anuales, por lo menos en los últimos quince años. Si el año en cuestión es un año de mejoría económica, la recuperación puede llegar a ser un poco mas importante, si es de dificultad económica puede ser muy tenue o puede ser que no exista, como lo que yo decía recién si uno mira los datos, por lo menos del empleo asalariado registrado pasó eso. En el 2013 no dejó de caer ni siquiera en la segunda parte del año. Pero bueno, esto es lo que uno puede asociar entre las ideas que más o menos tienen alguna utilidad para mirar el funcionamiento del mercado de trabajo y la experiencia, al menos en el caso argentino, relativamente reciente. Juntando todo eso en una interpretación de conjunto, uno tiene que decir que esto puede pasar, sí, pero no pasa sólo, hace falta que las autoridades gubernamentales tengan el ojo puesto en esto y que las fuerzas sociales, los sindicatos, los empresarios, tomen las cartas que a cada uno le corresponde para que esto se materialice. Esto es lo que quise decir en esta frase.

JSP– (…)

JL– Sí, es la tercera última

JSP– (…) No, digo, teniendo en cuenta los altos niveles de pobreza que hay en el país, es realmente avanzar en la reducción de puntos significativos de pobreza en los próximos años apareciera como algo realmente complejo ¿no?

JL– Sí, especialmente porque no tenemos estos niveles de pobreza desde hace unos meses o desde hace un año, es algo que nos viene desde bastante lejos. Hubo momentos de cierta mejoría, no sabemos exactamente cuánto porque también aquí sufrimos la devastación estadística, pero con los instrumentos alternativos tipo el observatorio de la UCA, qué sé yo, sabemos que la mejora fue del treinta y largo por ciento, 40% que algunos dicen que se llegó a tener en momentos particularmente difíciles, se bajó al 25% y luego volvimos al 30, es decir que hay núcleos duros que requieren de algo más que la discusión de la coyuntura, ¿no?

JSP-Por supuesto, pero me parece siempre (…)

JL– Así lo dijo y va a haber que recordárselo a menudo en los próximos tiempos.

JSP-Seguro, seguro. Bueno, Javier, muchísimas gracias y voy a ingresar al blog suyo para ver esos datos que me había dicho también como para complementar.

JL– Está bien. Entonces le pido dos cosas; una cuando haga la nota mándeme el link y a través de algunos de los sistemas que hay para mandar archivos pesados, hágame llegar el audio.

JSP– Deme su correo electrónico así se lo envío por ese medio.

JL– Sí, claro. Lindenboim.uba@gmail.com.

JSP– Perfecto, @gmail.com, muy bien. Bueno, muchísimas gracias-

JL– Espero sus noticias.

JSP-Por favor, hasta luego.

JL– Chau.

 

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.