La flexiguridad: una opción para una mayor adaptabilidad al mercado laboral – Radio Nacional

Entrevista de Alejandro Katz en el programa Plato Fuerte, Radio Nacional sobre la conexión entre ciertos despidos o crisis de empresas y los planteos sobre flexibilidad laboral.

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Origen: La flexiguridad: una opción para una mayor adaptabilidad al mercado laboral – Radio Nacional

DESGRABACION

AK– … Licenciado en economía política, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo, integrante del Grupo Fénix y es uno de los economistas que no sólo más conoce de la dinámica del mercado de trabajo en Argentina sino de la situación del trabajo en nuestro país. Javier, muy buenas tardes, Alejandro Katz en el programa de María Laura Santillán te saluda, como estàs?

JL– Hola, qué tal Alejandro, un gusto muy grande de verdad.

AK– Gracias por atendernos. Javier, sé que no tenemos mucho tiempo. Buscaremos una ocasión un poco más aireada para conversar temas que son verdaderamente importantes, pero yo tengo unas consultas para hacerte. En los conflictos sociales de los últimos días pienso básicamente en el de Pepsico y en el de Sancor, el tema recurrente tiene que ver con la necesidad de introducir flexibilidad en las condiciones de trabajo. Este tema vuelve a aparecer con la propuesta de una reforma laboral en Brasil que a primera vista parece un retroceso a una situación yo no diría moderna pero casi y entonces una vez más después de unos años en donde estuvo ausente de la agenda, se puede a poner nuevamente en el centro de la agenda la flexibilización laboral. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

JL– Es cierta la descripción, comparto, es una cuestión que ha estado fuera de agenda efectivamente y probablemente en otro momento podemos charlar acerca de cuáles pueden haber sido las razones profundas por las que la agenda no los ha incluido recientemente. Yo creo que hay dos miradas que no necesariamente uno las tendría que pensar de modo contrapuesto sino complementario. Por un lado la vocación del capital de conseguir permanentemente situaciones en el proceso de producción y por lo tanto en la relación con el sector laboral, que le de o que le asegure o que apunte a mayores, pongámosle comillas o no, tranquilidad en la gestión de las empresas por un lado y por otro lado la lógica deseable necesaria de tensión del sector del trabajo de ampliar el horizonte de lo que genéricamente llamamos las conquistas laborales. Dentro de esa confrontación naturalmente típica en el capitalismo es cierto que hay momentos en los que alguna de ambas tienen mayor predominio. Lo que me parece que pasa en la actualidad es; por un lado la certidumbre, diría yo, del sector empresario de que estamos en una época en que consideran ellos las condiciones generales les son más propicias y entonces siempre en estas condiciones se trata de estirar la cuerda todo lo posible en su provecho y por otro lado creo yo que hay una realidad que es que el conjunto de la actividad económica en Argentina al margen de que ha mejorado su productividad en términos generales, tiene un retraso estructural desde el punto de vista de la competitividad internacional, dentro de lo cual no debemos excluir totalmente cuestiones que hacen a la organización del trabajo en el interior de las empresas.

AK– Vos decís que de algún modo lo que señalás es que hay una situación coyuntural que para mí que al sector empresario intenta tomar una posición más ventajosa pero a la vez hay cuestiones estructurales que limitan la productividad y por tanto la competitividad de la industria argentina y en esas razones estructurales las condiciones laborales tiene un peso…

JL– Yo creo que sí, creo que sí, es muy difícil mencionar estas cuestiones y eludir los calificativos o los epítetos no muy bondadosos para quien lo hace porque inmediatamente de un modo, creo yo, demasiado simplificador se considera que cualquier cosa que uno diga en este terreno, va necesariamente en desmedro del bienestar o de la calidad laboral del sector del trabajo. Lo que me parece…

AK– No es necesariamente así, uno puede pensar algunos… voy a usar una palabra que quizás es inexacta pero es clara, algunos modos de modernizar los contratos de trabajo sin ponerse en contra del bienestar de los trabajadores…

JL– Y sí, pero también adicionando la necesaria racionalidad recíproca, cosa que a veces como la… A ver, lo digo de este modo, dada la circunstancia conocida por el sector del trabajo de que todo lo general, el componente que confronta con los empleadores que tratan siempre de apretar las tuercas, hay una predisposición negativa a aceptar cualquier tipo de planteo pero sobre la base de los momentos de obtención de mejoras, no han faltado circunstancias donde se ha llegado a situaciones insensatas, en términos sociales estoy hablando, siempre es ventajoso para el individuo trabajador que tenga alguna prebenda especial pero…

AK– Pero no desde el punto de vista de la eficiencia del sistema, y por lo tanto de la competitividad que permita la continuidad del trabajo o la ampliación de los puestos de trabajo, esas prebendas van en el mal sentido…

JL– Exactamente. Lo que pasa es que tampoco yo me animaría a hacer una afirmación de tipo general que valga para cualquier circunstancia, pero lo que quiero enfatizar por lo menos como punto de vista es que es deseable sentarse a una mesa a discutir estas cuestiones en las convenciones colectivas o donde corresponda, pero con la mayor posible, no digo total porque es casi una utopía pero con la mayor buena disposición posible. Digo un ejemplo cualquiera; cuando los convenios colectivos inhiben la posibilidad de asignarles tareas variadas o múltiples a un trabajador, está pensado en términos de evitarles sobreexplotaciones de las que pueden ser objeto, pero a veces esas especificaciones en las convenciones colectivas, no hay dudas que suelen ser tomadas en carácter de extremos tales que terminan perturbando la propia organización del trabajo, y creo que hay buenas razones y hay malos motivos para que haya puja en esto. Yo lo que apelaría es a poner en evidencia las buenas razones y a desnudar las malas intenciones pero no dejar de discutir porque es cierto que uno puede plantarse primero y decir; no, ese no es un tema que deba estar puesto en cuestión porque si llegamos a este punto de la línea en términos de las ventajas obtenidas por el sector del trabajo no hay ninguna razón para discutir nada diferente. Me parece que, yo entiendo la tesitura, es en principio mi mirada porque soy consciente de que eso previene y asegura el bienestar del sector del trabajo pero cuando eso se lleva a un punto de, no sé qué calificativo ponerle, de exageración, entonces termina resultando sólo beneficioso para aquel que está directamente beneficiado de esa pauta…

AK– …es un poco de algún modo algo de lo que viene ocurriendo en el país hace mucho tiempo, los actores  particulares que conforman grupos de interés poderosos y se abroquelan en situaciones de privilegio que van en contra del interés general, no solamente en los sectores del trabajo, del capital…

JL– Obviamente…

AK– También las burocracias públicas, la burocracia política, etc., es uno de los problemas y una de las características de nuestro país. Javier, una pregunta difícil, una respuesta breve si fuera posible. ¿La idea de flexibilizar es una idea que solamente sirve para quitar derechos laborales y sociales o tiene que ver con características propias de los modos de producción contemporáneos?

JL– A ver…

AK– O es las dos cosas…

JL– Yo creo que son las dos cosas, por el tiempo no tenemos posibilidad pero en Europa especialmente en las últimas décadas se ha desarrollado una noción llamada flexi-seguridad que se supone que apunta a recuperar el doble carácter, es decir que por un lado es como necesario, si no imprescindible en el contexto de modificación de las maneras en que las personas nos organizamos socialmente para producir los bienes y servicios que queremos, pero al mismo tiempo brindando ciertos marcos de protección para que no vuelva a ocurrir, como algunos siglos atrás, que las personas eran utilizadas y luego descartadas en el proceso de producción. Yo creo que es la manera más sintética que se me ocurre responder a la pregunta, aunque a lo mejor es una respuesta imperfecta.

AK– Bueno, era una pregunta que puede exigir más tiempo que el que tenemos hoy, de todos modos agradecemos mucho esta comunicación con Radio Nacional y esperamos pronto poder continuar la conversación.

JL– Yo también, muchas gracias, un gran abrazo.

AK– Javier Lindenboim….

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.