Luces que no disipan las sombras en materia laboral

Columna aparecida en EL CRONISTA, 18-7-2017

 

Los últimos datos conocidos sobre el empleo registrado mantienen la tesitura de los últimos meses: hay una recuperación de diversos componentes del empleo pero los asalariados privados actuales siguen siendo menos que los que había a fines de la gestión kirchnerista. En los 16 meses iniciales del gobierno de Cambiemos se agregaron 130.000 empleos registrados.

Esta cifra pudo haber sido mayor de no haberse perdido unos 50.000 puestos asalariados privados. La mitad de los empleos ganados corresponde a monotributistas y un tercio a empleos estatales (esto último desmiente las afirmaciones sobre una presunta masiva desafectación de servidores públicos).

Los nuevos empleos representan apenas una proporción equivalente a la del aumento de la población. Este aporte modesto no estaría mal si no fuera que en los últimos años el ritmo de creación de empleo venía declinando al punto de que la tasa de empleo mantuvo una persistente tendencia a la baja desde más del 43% en 2011 o 2012 a menos del 42% en todo 2014 y lo que se conoce de 2015. Es decir que la necesidad de creación de empleo ya venía acuciando a la economía y lejos se estuvo en 2016 de satisfacer tal requerimiento.

Las dificultades del último lustro en materia de empleo privado asalariado registrado se agudizaron en 2016 en especial en la industria y en la construcción.

La actividad manufacturera tenía su empleo estancado desde el segundo semestre de 2011 con una pronunciada baja en 2014 y una estentórea recuperación en la primera parte de 2015. Durante más de un año mostró luego disminuciones que aún no se revirtieron. Es posible que el primer incremento del nivel de actividad industrial luego de 15 meses, en mayo último, haya implicado un cambio en la demanda ocupacional. Pero esa información aún no está disponible. Si tomamos los ocho años que van desde abril de 2009 a igual mes de 2017 la industria creció en empleo protegido en los primeros 4 ciclos anuales y cayó en los 4 más recientes.

La construcción, en cambio, ha venido mostrando signos de recuperación significativa superando los niveles de empleo registrados entre 2012 y 2014 pero lejos de alcanzar el pico de mediados de 2015.

Al momento del recambio gubernamental el volumen de asalariados privados protegidos era apenas 10% superior al del inicio de la serie a comienzos de 2009. Ese nivel es el mismo que el registrado en abril último. Este resultado conjuga un alto aumento entre abril de 2010 e igual mes de 2011 y bastante menos en los ciclos terminados en abril de 2010, de 2012 y 2015 junto con pérdidas en los años concluidos en 2014 y 2016. Demás está decir que este quinquenio es totalmente diferente, no sólo en esta materia, a lo vivido a la salida de la crisis de 2002 cuando el crecimiento del empleo era explicado por los asalariados privados protegidos.

El país necesita encontrar un punto intermedio que garantice fuentes de empleo razonablemente remuneradas. Luego de la pérdida de capacidad de compra (al menos 2 puntos entre diciembre de 2015 e igual mes de 2016 para los privados) la lenta baja de los ajustes de precios ha permitido que en marzo y abril el salario real se recomponga. Ese debería ser el camino.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.