Mercado de trabajo en Argentina. Situación y desafíos

Presentación en la Jornada Empleo&Futuro organizada por la Municipalidad de Rosario, 6-7-2017

DESGRABACION

JL – En la primera lámina van a encontrar ustedes dos palabras: explicaciones y agradecida. Así que empiezo por el agradecimiento y digo por qué quiero empezar con la explicación. Obviamente en primer término para dar cuenta del agradecimiento de la oportunidad que tengo de estar con ustedes, no sé si para cubrir la brecha intergeneracional que se planteaba al principio, pero en eso estamos.

La convocatoria que me hicieron – déjenme robar un minuto adicional – me hizo acordar que hace ya mucho tiempo, varios de ustedes quizás no habían nacido o estaban gateando cuando en el centro de estudios del que yo formaba parte, el CEUR en Buenos Aires, que se originó aquí en la provincia de Santa Fe, fue convocado para colaborar con la primera gestión de la intendencia socialista aquí en la ciudad de Rosario y que me haya invitado ahora un organismo de la municipalidad, lo primero que hizo fue evocarme a aquella circunstancia, obviamente muy gratamente. La idea, a mí me parece estupendo que el orden haya sido el que está desarrollándose, que el doctor Rodríguez con su presentación preliminar ha contextualizado de manera extremadamente interesante, según mi punto de vista, para lo que yo quiero aportarles, que es una mirada desde el rincón de la economía sobre esta temática apasionante: qué hacemos los seres humanos con nuestra capacidad de relacionarnos, en este caso de relacionarnos generando cosas, materiales, inmateriales o intercambiándolas de alguna manera, de alguna manera típicamente mercantil como en los últimos siglos y vaya uno a saber si en el futuro será de algún otro modo.

Lamina 1

Pero desde la economía a mí me da la impresión que no debemos olvidar que este tema de la desigualdad y de la inequidad, según esta mirada, está originada en el acto mismo de generar los bienes y servicios para intercambiar, cosa que a veces queda de costado debido a una cantidad de otras circunstancias que pueden tender a ocultarlos. Esto que yo acabo de decir tiene como implicancia inmediata que en la organización de la vida económica y social en términos capitalistas hay dos actores principales, nos puede gustar más o menos, pero en general las personas que representan o expresan al capital y las personas que proporcionan el recurso humano cotidiano para esa actividad económica.

Lámina 2

Es cierto que hay otros elementos o componentes, características diferentes de estos dos actores principales, que se le parecen, pero no demasiado, por ejemplo, los trabajadores por cuentapropia, para dar sólo un ejemplo. Y es eso – insisto – según la mirada que les estoy proponiendo, el punto en el cual se origina lo que algunos llaman la matriz distributiva, es decir cómo nos repartimos socialmente lo que generamos, pero hay un detalle; tendemos a no darle suficiente bolilla al hecho de que si bien el mundo de hoy en la segunda década del siglo XXI el capitalismo está prácticamente dominando todas las sociedades que existen, no todos los países desenvuelven su actividad económica y configuran su matriz distributiva de manera semejante y yo creo que hay al menos un par de cuestiones que hay que tener en cuenta para interpretar las posibilidades que derivan de estas diferencias.

Evidentemente hay algo de lo que venimos hablando en esta primera parte de la mañana, pero que da para mucho, que tiene que ver con el desarrollo tecnológico y cómo una implicancia del mismo en este contexto que estoy proponiendo, que es la productividad, en general y la productividad del trabajo en particular, de manera que si ustedes buscan en la literatura van a encontrar abundante información que habla de la situación de desventaja relativa de países como el nuestro respecto de los países de mayor desarrollo económico productivo, distancia que en materia de productividad desafortunadamente en las últimas  décadas no se viene cerrando sino todo lo contrario, lo cual significa que en casos como el nuestro en que la productividad ha seguido creciendo, lo ha hecho con una lentitud relativa que nos aleja del centro del desarrollo económico mundial, lo cual nos genera situaciones que, no es el momento que lo discutamos ahora y aquí, pero hay que tener en cuenta como punto de vista.

Lámina 3

Hay una formulita ahí abajo que no es para molestar ni incomodar a nadie sino solamente para recordar que cuando tendemos a hablar de la distribución del ingreso en los términos que acabo de plantear hace un momento,  estamos hablando de cuánto se lleva el trabajo, cuánto se lleva el capital y que esa primera parte, la participación del salario en la riqueza en definitiva es un cociente, es mucho más complejo pero simplificadamente es la formulita que está allí. El “n” refleja el número de trabajadores ponderados por horas de trabajo, etc., que hay en la economía en el lapso en cuestión, esta “w” refleja el nivel medio del salario. El denominador es la manera que tenemos los economistas de dimensionar la torta que somos capaces de crear, con lo cual multiplicando por 100 tenemos el porcentaje de participación del salario, aquello que si bien el grueso es muy joven, si yo hablo del General seguramente saben que no estoy hablando de San Martín sino de Perón y cuando se habla del General Perón en estos términos, se acuerda cada uno de una frasecita que ha rebotado durante mucho tiempo que es el famoso fifty-fifty. El fifty-fifty quiso expresar en aquel momento una pretensión de equidad en los componentes de la sociedad, yo para embromar un poco suelo decir en este punto, con datos que van a ver ustedes dentro de un ratito que si los trabajadores asalariados en una sociedad como en la Argentina son tres de cada cuatro miembros del mercado laboral, por qué fifty-fifty es equitativo, a los mejor 75 y 25 si tuviera que ver con el número de personas involucradas. Bueno, es para pensar.

Pero el otro elemento –a la derecha- tiene que ver con qué hace la sociedad con la realidad que se deriva de este primer componente (el de la producción), y entonces si establece o no establece o con qué carácter, en qué medida establece mecanismos fiscales a través de las captaciones impositivas o del uso de esos fondos en materia de subsidios o asignaciones, etc., que intente eventualmente producir alguna modificación, presuntamente en términos progresivos o tendientes a mayor equidad para si no resolver, por lo menos atender esas injusticias que en el momento inicial se generan, lo cual entonces me permite proponerles que designemos con el nombre de distribución a la manera en  que se reparte primariamente desde el punto de vista económico la riqueza que se genera entre la distribución del capital y la remuneración al trabajo, mientras que utilicemos la palabra redistribución para aquello a lo que habitualmente le damos el primer nombre pero que en realidad tiene que ver con esa segunda vuelta de reparto de algunas porciones de la riqueza que generamos, la redistribución que puede estar implicada en políticas distintas.

Lámina 4

La redistribución aparece básicamente ejemplificada con transferencias y subsidios que pueden ser a las personas, a las familias, incluso a las empresas para que las cosas que venden, las vendan a precios más accesibles, lo q fuere, no me interesa en este momento entrar en ese detalle y finalmente lo que tendemos a mirar cuando las personas que se dedican a los estudios socio-económicos tienden a apreciar y hablan de qué pasa con el coeficiente de Gini o cómo medimos la equidad en las personas o entre los hogares, lo que estamos preguntándonos es; al final de la historia, después de los mecanismos de distribución y habiendo transcurrido los efectos de las políticas estatales de redistribución, cómo queda la cosa. Eso es lo que apreciamos cuando miramos la distribución final a través de los indicadores de cómo está la vida en materia de ingresos de las personas o de los hogares, por ejemplo lo que hace quince días publicó el INDEC como resultado de la onda del primer trimestre de este año de la encuesta permanente de hogares.

Lámina 5

Bueno, entonces esta viborita azul es un intento que hicimos en nuestro centro para mostrar cómo desde la salida de la Segunda Guerra Mundial hasta principios del siglo XXI evolucionó la participación del salario: es un dato que no existe y por eso suelo decir que es un invento que hicimos nosotros tratando de conciliar fuentes muy distintas (dejo esto aquí para aquellos que puedan estar interesados y mirarlo con mayor detalle o que nos escriban para pedirnos información más detallada). Pero el detalle que quiero decirles es que entre mediados de los 40 y principios de los 70, ha habido una oscilación, pero la tendencia durante todo el período, me parece a mí que es visible y es creciente. Lo mismo se observa si uno mira un cuadro parecido sólo del salario real, que es la capacidad de compra del salario individual, mientras que desde ese punto álgido de comienzos de los 70 hasta la etapa que corresponde acá, acá llegamos hasta 2006, esta serie llegó aproximadamente hasta ahí, muestra una declinación continua.

Lámina 6

Agregamos aquí al lado otra porque tenemos en Argentina estadísticas útiles para estos efectos. En la historia de las estadísticas en Argentina hemos tenido procesos muy irregulares pero lo que nos pasó en los últimos diez años no nos había pasado nunca, que se destruyan las estadísticas públicas en Argentina. Nosotros en la materia de Cuentas Nacionales en la Universidad de Buenos Aires siempre hemos insistido año tras año, que las fuentes de información económicas o económico-sociales tienen que estar sustentadas en la información oficial, no en la de otras fuentes por mejor intencionadas que estas u otras fuentes puedan serlo, sin embargo, lo que hemos padecido en los últimos diez años es algo de lo cual no sabemos cuánto tiempo vamos a tardar en superarlo. ¿Por qué este cuentito? Porque aquí ustedes ven dos viboritas, la que está por arriba es la que proviene de la base de información 1993 y la otra año base 2004, es una nueva base de cálculo de las cuentas nacionales que se hizo primero en 2013 cuando en el gobierno de la doctora Kirchner con la gestión de Kicillof, decidieron que se modificaran las cuentas nacionales, en realidad para tratar de minimizar el pago del cupón, del bono de la deuda externa correspondiente a un año que tenía que dar menos crecimiento que el que venía dando, se hizo una modificación y esa modificación del año base, del 93 al 2004 dio como resultado que la torta medida en 2004 era 20% más grande con la nueva medición, pero la masa salarial era la misma, por eso en 2004 la línea de abajo está por debajo justamente de la previa, no sé si se entiende. ¿Se acuerdan el cociente? Como el denominador pasó a ser más grande por esta nueva manera de calcular en el nuevo año que se tomaba referencia, comparado con la cuenta anterior, y el numerador no se modificó, entonces el resultado daba más bajo. Esa es la razón por la cual con la vieja medición daba para arriba y con la siguiente, el crecimiento es importante pero de mucha menor intensidad.

Lámina 7

Quisiera -en los pocos minutos que me quedan- contarles cómo está compuesta la fuerza de trabajo en Argentina, de lo cual también a veces estamos sometidos a confusiones demasiado grandes, ¿si? Hay cosas que se dicen a veces livianamente cuando se quiere mostrar mucha incidencia del empleo irregular o de la economía no registrada, etc., a veces se hacen malabares que no siempre dan cuenta de la realidad exactamente como es, que es preocupante sin lugar a dudas, pero en materia de empleo, en el 2003 uno de cada cuatro ocupados eran no asalariados, los asalariados propiamente estaban compuestos más o menos de esta manera; 16% de públicos, 23 de protegidos, 20 de precarios, es decir no protegidos, 7 de servicio doméstico y después otra porción entre trabajadores familiares y desconocidos y  en esta cuenta estaban metidos los anotados por la encuesta permanente de hogares como trabajadores en relación de dependencia, beneficiarios del plan jefe y jefas de hogr, por eso había ese 6%.

Lámina 8

En cambio en 2013 si ustedes miran, de golpe parece lo mismo, ¿si? parece lo mismo pero hay un pequeño crecimiento de la proporción de asalariados, no son 75 sino 77, el salto más grande en su interior lo vemos en los asalariados privados registrados como consecuencia de que esta parte de acá abajo, estaban entre un 8 y un 10%, en realidad tendió a desaparecer y por traslación (el servicio doméstico quedó en la misma magnitud) parte de los que estaban abajo fueron a ocuparse como trabajadores precarios y muchos trabajadores precarios blanquearon su situación y pasaron a ser asalariados protegidos, que es el ámbito donde enseguida vamos a ver más empleo se creó.

Lámina 9

Hemos hablado en otras ocasiones del contraste fuerte dentro la década del 90 y la primera década del siglo XXI, en materia de empleo asalariado según ramas de actividad como ahí está mostrado y según si están protegidos o no protegidos, a quien le interese – nuevamente – puede mirar esto con más detalle, pero fíjense que es indudable el cambio registrado entre haber crecido el empleo asalariado en un 4% en un momento, en una década y casi diez veces más en la década más reciente, en la primera de ellas con gran pérdida de empleo en el sector manufacturero y de la construcción que son dos de los sectores con más fuerte crecimiento en el período del siglo XXI, con un casi nulo cambio en materia de empleo asalariado en la administración pública  a un crecimiento claramente importante en los años más recientes, simplemente para tener un panorama de que nadie puede dudar que la situación en materia laboral ha cambiado significativamente.

Lámina 10

Pero el segundo de los períodos que yo les acabo de mostrar, vale la pena que sea visto con algún detenimiento porque ese 36-37% que yo mostraba antes, en realidad fíjense ustedes que está fundamentalmente explicado por los primeros años de la salida de la crisis, entre 2003 y 2007, mientras que después, por ejemplo entre 2011 y 2015, el crecimiento para ese cuatrienio es más o menos de una décima parte de lo que fue en el período inicial, es decir que no hay ninguna duda que al interior de este período globalmente para el mundo laboral virtuoso han habido diferencias, no menores, que deberíamos darle suficiente atención para entender no sólo lo que nos pasó en este lapso de salida de la crisis sino por lo que estamos atravesando en este momento en la medida en que seguramente tiene relación imposible de ser obviada con estos antecedentes.

Se ve cómo la manufactura que crecía fuertemente entre 2003-07, en el segundo período prácticamente no modificó su empleo asalariado, o como la administración pública que crecía importante pero menos que el promedio y mucho menos que los sectores productivos, cuando uno va al período último de esto que aquí les muestro, no sólo es más fuerte que al principio sino que es casi diez veces más grande que el promedio, esa es la naturaleza del cambio ocupacional…

Lámina 11

Bueno, esto se los cuento rápido; las líneas que aparecen son los cuentapropia, el empleo estatal, el empleo asalariado protegido, el empleo asalariado desprotegido, y este último al servicio doméstico; todo esto corresponde a los 28-30 aglomerados urbanos relevados por la encuesta de hogares, no es el total del país, para eso hay que aumentarle algo así como un 50% a estos números.

Lámina 12

Con otra fuente del ministerio de trabajo, lo que se observa es algo que ya les venía señalando recién; el conjunto del empleo asalariado registrado con datos de la AFIP procesados por el ministerio de trabajo entre enero del 2012 y principios del 2017 tiene cierta pendiente no muy voluptuosa. La que muestra un casi estancamiento es la del empleo asalariado registrado del sector privado ¿si? Y la línea superiores lo mismo pero para el sector público, es otra manera de aludir a lo que mencionábamos hace un rato.

Lámina 13

Bueno, esto era para ver los ingresos. La última fila corresponde a la última onda de la EPH, esta que tiene algunos huecos y corresponde a un conjunto de años, lo que se ve es que el mejoramiento de los ingresos reales registrados por la encuesta permanente de hogares es extremadamente importante en el período virtuoso, luego relativamente estancado, lo que está arriba da para una conversación más larga, son los ingresos per cápita familiares que tienen que ver no sólo con los ingresos laborales y no sólo de las personas que están en el mercado de trabajo sino todo tipo de ingresos, seguramente tiene que ver con parte de la políticas de transferencias redistributivas de las que hablábamos al comienzo. Pero estos son los ingresos individuales de las personas, una de las líneas, y otra de las líneas los ingresos de la ocupación principal de las personas, circulan por senderos extremadamente similares y muestran un pico alrededor de 2012-2013, un descenso muy pronunciado del 2014, una suba en el 15, una caída en el 16, no tan grande como la del 14, y una muy leve mejoría en el 17, por lo tanto cuando hablamos de lo preocupante de la situación presente, algún grado de conexión mayor tenemos que hacer con la información de la que disponemos.

Lámina 14

Esto es algo parecido en materia de salario registrado, también se ve la suba muy grande, hasta principios del 2011, la caída fuerte hasta 2013, y oscilaciones hasta el mes de abril muestra ese valle ahí en el medio y mayo del 2016 como el momento peor, del cual se ha salido y ahí creo que llegamos, no me acuerdo si hasta marzo o abril de 2017

Lámina 15

Para despedirme, solamente un momento para volver a enfatizar la mirada que les propongo, que es dónde focalizar cuando uno mira la conflictividad social desde el punto de vista de la economía, desde el punto de vista de los ingresos, desde el punto de vista del trabajo, combinando todo esto creo que no hay ninguna duda que tenemos que poner el foco en las formas, ciertamente cada vez más complejas de relacionarnos que tenemos en el capitalismo del siglo XXI, entre el capital y el trabajo básicamente, distribución primaria. Ciertamente hay formas productivas opcionales pero en tanto no se acomodan a las reglas que impone el capitalismo y/o que no están adecuadamente enmarcadas por las regulaciones estatales, corren con desventajas, cosa que no es para desalentar ningún ánimo emprendedor, todo lo contrario, sino para tener en cuenta los bueyes con que aramos.

Y por último que las políticas oficiales en materia de redistribución son obviamente un instrumento valioso, yo diría imprescindible pero por ser imprescindible creo que es una expresión de la vida social que es inimaginable si no es a través de mecanismos consensuales, con lo cual no podemos menos que meternos en el apasionante mundo de la política pero esa es otra cuestión.

La última lámina es sólo para decirles muchas gracias.

 

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.