¿Reforma laboral en ciernes?

Entrevista de Patricia Valli, Perfil sobre las perspectivas de cambios en las normas laborales luego de las modificaciones registradas en Brasil, 21-7-17 (publicó el 22-7-17). Cuáles fueron los componentes (sectores o tipos de empleo) positivos y negativos en el último año y medio ? Continuará la recuperación del empleo?

 

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El 60% de los empleos creados en la era Macri es de cuentapropistas

Crece la cantidad de trabajadores que realizan sus propios aportes. Mientras se suceden despidos y cierres de fábricas, la Casa Rosada alienta que haya más emprendedores.

22|07|17

Más de la mitad de los puestos laborales que se crearon desde que asumió el Gobierno hasta abril de este año– según el último dato oficial disponible– responden a quienes trabajan “por cuenta propia”, monotributistas que corren con sus aportes jubilatorios y de salud. Lo que para el candidato bonaerense Esteban Bullrich es la apuesta por los “emprendedores”, para otros es resultado de la expulsión de trabajadores asalariados que pasan a hacer “changas”.

Así, desde noviembre de 2015 hasta abril de este año, se inscribieron 60 mil puestos de monotributistas generales –en las diferentes categorías de aporte– y otros 35 mil monotributistas sociales. Según los datos de la consultora Ecolatina en base a las cifras del Ministerio de Trabajo, en ese período, el empleo general creció 0,8%, por un total de 160 mil puestos. Eso representa que el 37% fueron monotributistas y el 21,8% de la variante social. El resto estuvo explicado por la creación de empleo público y trabajadores de casas particulares.

“Hay un cambio en la composición que no es menor, en tanto se observa una evolución diferenciada del empleo de acuerdo al tipo de contratación. Empleados de casas particulares, monotributistas y monotributistas sociales constituyen un heterogéneo grupo de trabajadores que alcanzaron tasas de crecimiento de entre 4% y 10% durante la gestión actual. Así, la cantidad de puestos bajo estas modalidades de empleo, más precarias que la de los asalariados, aumentó en 115 mil en el período bajo análisis”,detallaron en la consultora que fundó Roberto Lavagna.

Los autónomos, que también trabajan por cuenta propia, cayeron en 12 mil empleos. Pero esto estuvo “incentivado por los nuevos límites que poseen los monotributistas en su facturación”.

Así, hasta ahora el sector asalariado formal falló en ponerse al día con la creación de empleo. En casi un año y medio, se perdieron 53 mil puestos de trabajo, impulsados por la caída en construcción y la industria. La próxima semana se esperan los números de mayo, donde por el impulso de la obra pública debería verse una mayor recuperación en el sector de construcción. La prueba para la industria está vinculada al sector automotriz y la recuperación de Brasil.

Contexto. Para el economista especializado en empleo y docente de la Universidad de Buenos Aires, Javier Lindenboim, al crecimiento del cuentapropismo “hay que mirarlo en el contexto de una situación crítica de un año y medio y que probablemente es propio de un período de reacomodamiento que de otra cosa. La aparición y fuerte impulso del monotributo fue incluso anterior” a este gobierno.

En los países desarrollados, el promedio es del 10% de cuentapropistas. Según el sociólogo Daniel Schteingart –en base a datos de OCDE y Cedlas– en la Argentina el 24% trabaja por cuenta propia, mientras que en Brasil es el 33% y en Suecia, el 5%. “Las sociedades más desarrolladas del mundo son asalariadas, no cuentapropistas”, ponderó. “Hay una idea de que el cuenta propismo es el trabajador cool freelance pero en la Argentina está más asociado al que está en subsistencia. Tres cuartos del cuentapropismo es de baja calificación”, remarcó.

Con el cambio de Gobierno hubo expulsión del sector asalariado formal y un aumento del cuentapropismo de baja calificación.

Contratos. La reforma laboral en Brasil, donde los nuevos ítems crean contratos especiales e incluso “con exclusividad”, plantea si será el futuro también para la Argentina. Para Lindenboim, el debate sobre reforma laboral es “necesario a condición que se haga en los verdaderos términos, sobre cómo generar productividad” pero no para generar condiciones que faciliten despidos. “Hay que ver si se hace con criterios de organización de la producción, eficiencia productiva, o son sólo intentos del sector empresario de sacar un jugo mayor a su propio personal”.

 

 DESGRABACION

JL – Sí, adelante.

PV – Si tenía un momento para hacerle una consulta. Estoy haciendo una nota sobre cuáles son los sectores de creación de empleo en el año y medio del Gobierno de Cambiemos y lo que se ve es el crecimiento del monotributista  común o social, algo de empleo particular y el empleo público. Y bueno, quizás consultarle en medio de todo este debate de la flexibilidad laboral, si esto es como un indicador de hacia dónde va la Argentina o explica los altos costos laborales, ¿cómo ve este tema?

JL – A ver, me parece que mirarlo en el contexto de una situación crítica que no había llegado a explotar pero que era extremadamente delicada desde el punto de vista económico y desde el punto de vista socio-ocupacional. Mezclar eso con la cosa que está dando vueltas respecto de la eventual modificación de las normativas laborales, me parece que es delicado porque lo que pasó en este año y medio y probablemente va a seguir en la misma tesitura en el resto de este año, es más propio de un período de reacomodamiento que de otra cosa, y además habría que poner en consideración que hay… si bien es cierto que mirando este lapso que en realidad no tenemos un año y medio de datos porque los últimos datos difundidos llegan hasta abril, la semana que viene va a haber un dato hasta mayo… De eso lo que sabemos es que hubo una fuerte caída en la primera parte del año del empleo privado asalariado y una recuperación importante pero con fuerza insuficiente para siquiera compensar lo que se perdió, y en el balance neto que usted menciona, el empleo público es positivo, positivo por poco pero es positivo, pero hay que ponerlo en un contexto en el que el empleo estatal asalariado era lo que lideraba todos los empleos registrados, no sólo los asalariados. Entonces me parece que mirar lo que ha pasado tiene más sentido según mi opinión en términos de cuál fue, cuál es y cuál puede llegar a acontecer en términos de la dinámica económica propiamente, y poner en un lugar diferente los elementos para la discusión sobre si hay necesidad o no de modificar las pautas de relaciones laborales. Yo escribí a principios de año una nota crítica con las primeras menciones respecto de la reducción de los costos laborales, etc., y sigo pensando lo mismo, pero me parece que la discusión no se enriquece en términos de mirar qué pasó con los números en este tiempo reciente, si no en todo caso, sí vale la pena hacerlo en términos de si hay razones que justifiquen en términos de organización de la producción, eficiencia productiva o mecanismos que sirven o no para mejorar la productividad, etc., o son sólo – que yo creo que de todo lo que mencioné hay bastante tela para cortar – o son sólo como efectivamente ocurre intentos del sector empresario de sacar un jugo mayor a su propio personal, pero creo que son estos los términos de la conversación y no imaginarse que uno pueda dirimir de un comportamiento en un período peculiar y acotado, que eso esté ilustrando algo en materia ocupacional. Así lo veo yo, ¿no?

PV – Claro, sí, sí. Está bien. Digamos, es una tendencia que transforma por ejemplo el crecimiento del monotributo que venía de años anteriores también no sólo bajo este gobierno…

JL – No, en realidad los incrementos, la aparición y fuerte impulso fue de los años precedentes, que más allá de que ahora en este lapso particular haya sido uno de los componentes que más aportó al crecimiento del stock del empleado registrado, pero por otro lado estamos a la espera de los datos del segundo trimestre de la EPH que va a permitir por primera vez en mucho tiempo comparar datos más confiables que los que hemos tenido en la última década en cuanto a la información de este tipo en donde vamos a poder mirar con un año de diferencia, porque hasta ahora no lo teníamos, porque el primer trimestre del 2016 no se relevó, entonces cuando tengamos los datos del segundo trimestre de este año y los comparemos con el segundo trimestre del año pasado vamos a poder empezar a mirar comparativamente la dinámica de los distintos componentes pero en conjunto porque lo que usted mencionaba antes son sólo de una parte muy importante pero una parte al fin del empleo total, que es el empleo registrado, esas doce millones de personas, cuando los ocupados son entre 18 y 19 millones de personas, no se sabe exactamente bien cuánto es pero hay eso, hay unos cuatro millones adicionales por lo menos o cuatro millones y medio de asalariados no registrados y un volumen adicional impreciso también de no asalariados que tampoco están registrados bajo ninguna modalidad, por lo tanto si no tenemos el conjunto de esta información, las opiniones que emitimos sobre la dinámica del pedazo que conocemos son obviamente acotadas. Yo entiendo que es insatisfactorio desde el punto de vista periodístico esto que estoy comentando porque en los medios uno desearía tener la cosa contundente, esto es A, B, C, blanco, negro o amarillo, pero es que ni es blanco, negro y amarillo y nada es A, B, y C, es un poquito de cada cosa y todavía estamos reconstruyendo el escenario. Eso es lo que yo puedo decir.

PV – Claro. Por ejemplo hay comparaciones con niveles internacionales de lo que es el cuentapropismo donde se ve que en otros lugares es mucho más bajo de lo que está en Argentina ¿usted cree que en el futuro tiene que evolucionar más para un asalariado registrado?…

JL – Pero son dos cosas distintas, una cosa es el cuentapropismo y otra cosa es la precariedad del sector asalariado. En Argentina hace medio siglo, por lo menos, que un cuarto de la población ocupada es no asalariada, entre cuentaspropias, patrones, y eso como proporción del total de la ocupación no cambió, y ese es un rasgo que me parece tiene bastante que ver con aspectos estructurales de la producción en Argentina que son obviamente muy distintos de los países centrales. Ahora, al interior del sector asalariado se han producido cambios desfavorables para los trabajadores en términos de la desprotección pero son dos cosas distintas ¿no? Entonces que en la OCDE haya menos cuentapropistas no dice nada, seguramente – pienso yo – que el dato promedio de la OCDE va a decir que entre los asalariados es probable que haya menos trabajadores precarios, no lo sé, no tengo los datos acá pero digo que si decimos eso, podemos comparar con Argentina pero si hablamos de cuentapropismo para un país que hace cincuenta-sesenta años no cambió la proporción de cuentapropia, no le agregamos mucho elemento de la información, me parece ¿no?

PV – Bueno… está bien. Bueno, bárbaro, y ahora cree que se va a seguir en estos últimos meses con creación de empleo formal? usted cree que se va a mantener esta tendencia cuando se conozcan las nuevas estadísticas?

JL – Hay algunos indicios de recuperación de la actividad económica muy modestos…

PV – Sí.

JL – E informaciones parciales sobre qué pasa con la construcción, que fue uno de los componentes que más explicó la caída inicial, pero lo que va a pasar en la industria es la intriga mayor y está fuertemente asociado, me parece a mí, las perspectivas desde el punto de vista industrial a qué pase con el sector automotriz y el sector automotriz es el que explicó el crecimiento, del poco crecimiento del empleo industrial en los 90 y el relativamente importante crecimiento en los 2000. Lo que estoy queriendo decir es que la industria argentina viene con problemas también desde hace bastante tiempo y como en este caso el sector que contribuyó fuertemente a dinamizar la actividad sufre los efectos de las dificultades que tiene Brasil, entonces las previsiones están asociadas a qué uno puede postular sobre que vaya a pasar en Brasil y en Brasil la están pasando bastante mal y no es fácil imaginarse que rápidamente reviertan la situación, por lo tanto yo sería extremadamente cauto con la cuestión de la industria. Hay otros que interpretan que la falta de dinamismo industrial está originada en que vivimos en el peor de los mundos, que el consumo interno no tiene capacidad de adquirir bienes producidos por la industria, etc., una visión – a mi gusto – muy catastrofista, pero bueno, son interpretaciones. A mí me parece que a la industria le va a costar levantar cabeza y es cierto que por buenas razones y en parte non sanctas razones, ahí sí es posible que empiecen a difundirse nuevamente las voluntades por modificar las reglas del juego en cuanto a las relaciones laborales, argumentando que hay rigideces derivadas de – comillas – altas protecciones al sector del trabajo y cuya remoción facilitaría la mejor actividad industrial, pero es un debate que en Argentina nunca se llevó a cabo eficientemente porque cuando se llevó a cabo modificaciones de este tipo en los 90 no fue sobre la base de discusión sino sobre la base de la imposición a partir de una situación crítica para el sector del trabajo y en los 2000 tampoco se discutió qué pasaba con el aumento de la productividad, si se asignaba parte de la mejora de la productividad a aumentar la inversión o a retribuir mejor a la fuerza laboral y no fue así porque la tasa de inversión creció muchísimo más lentamente que la tasa de ganancia en pala – decía la presidenta- que tuvo el sector empresario, por lo tanto lo que estoy queriendo enfatizar es que la discusión es necesaria, es importante pero a condición de que se haga en sus verdaderos términos y con carácter de discusión, es decir no de imposición de unos sobre otros, esa es la cosa en la que me parece que estamos más en deuda y sobre la cual debiéramos poner el ojo más allá de que en estos últimos meses el empleo se haya comportado lentamente. Yo no creo que una mera modificación de esas reglas del juego de por sí, produzcan modificaciones significativas en la demanda laboral, pero es una opinión también.

PV – ¿Usted cree que en Brasil se dio este debate en la comunidad, esta reforma que sancionaron?

JL – No, en medio del caos generalizado allí, no; no conozco con detalle cuáles son las fuerzas políticas o económicas que se movieron hábilmente para plantear una modificación que en algunos aspectos suena muy fuerte y yo, para ponerlo en una opinión esquemática, diría que es un fuerte triunfo del sector empresario, probablemente del sector empresario paulista en contra del sector del trabajo y no en términos del mejoramiento de la productividad de la economía de Brasil, pero no soy especialista de Brasil como para poder decir esto con solvencia, es una simple impresión.

PV – Bueno, era eso lo que le quería consultar Javier, gracias.

JL – No, por favor.

PV – Lo dejo que siga con los parciales.

JL – De acuerdo.

PV – Gracias, hasta luego.

JL – Adiós.

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.