La economía de Cambiemos

Entrevista de Américo Schwartzman, La Víspera, Radio Nacional, Concepción del Uruguay, 26-9-2017

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DESGRABACION

AS – Javier Lindenboim, un economista, investigador del CONICET, docente universitario en la Universidad de Buenos Aires, autor de numerosos trabajos que tienen que ver con estudios de la sociedad en relación con las cuestiones económicas y sociales. Su último libro es justamente “Hora de Balance, proceso de acumulación, mercado de trabajo y bienestar. Argentina 2002-2014”, un texto en el que junto a Agustín Salvia, destacado investigador de nuestro país, titular del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Ambos analizan qué es lo que pasó en la Argentina en ese período, en esa última década y un poquito más. Y bueno, para eso gentilmente accedió a conversar con nosotros. Javier, ¿nos está escuchando adecuadamente?

JL – Sí, perfecto, qué tal, buenas noches.

AS – Buenas noches, un placer estar en comunicación con usted.

JL – Gracias, igualmente.

AS – Javier, queríamos conversar un poco acerca de… para empezar, para empezar adónde va la economía de Cambiemos, adónde está yendo en el sentido de su proyección en función de los objetivos que en todo caso se han propuesto. ¿Qué está viendo usted?

JL – Siempre resulta difícil hacer una apreciación de hacia dónde se dirige una gestión porque uno tiene más posibilidades de generarse una opinión sobre lo ya realizado más que sobre los propósitos que a veces son explícitos y otras veces no. Lo que podemos decir en términos de política económica es que tomaron las riendas del país en situación complicada y que da la sensación que tenian la convicción de que con algunas de las medidas que pusieron en práctica y que convengamos no eran diferentes de las que podían esperarse del contrincante, se iban a resolver magicamente los agobios que teníamos, cosa que se vio que no era así y que en algunos aspectos la cuestión se complicó aún más. Estoy hablando específicamente de lo que tiene que ver con el mercado de trabajo. Ahora, si uno se fía por la imagen que generan los representantes más conspicuos del gobierno del Pro, diría más que de Cambiemos porque si abrimos el espectro hay muchos más matices, la apreciación que uno puede hacer es que están apostando a una mucho menor regulacion estatal, el ejemplo de hoy con la liberacion del precio del crudo para la operación de las refinerias y por lo tanto para el mercado interno de nafta sería un ejemplo. Pero sin embargo contra lo que mucha gente podía estar convencida que iba a verificarse, no sólo no retrocedieron en políticas redistributivas preexistentes sino que en algunos aspectos avanzaron en la misma dirección que se traía, por lo tanto la palabra pragmatismo que se aplica para un barrido y para un fregado, de todas maneras parece que puede ser aplicada a este caso y será cuestión de evaluar un poco más adelante si se profundizan las orientaciones, para llamarlo mal y pronto, pro-mercado o las que con el rótulo de, no me sale la palabra, de lentitud con que han decidido…

AS – El gradualismo…

JL – El gradualismo, eso, gracias, no me salía la palabra… con el gradualismo que tiene implicada en la misma definición una consideración de los problemas sociales que no era esperable antes de la asunción de este gobierno por las razones que decíamos recién. Por lo tanto creo que todavía está un poco abierto el horizonte ¿no?

AS – Javier, una noticia de estos días que hacía mención recién usted, la liberacion del precio de los combustibles, digamos como un costado curioso en relación con la proximidad de las elecciones. ¿Cuál es la visión del gobierno que decide llevar adelante una medida como esta, supone que el aumento que se produzca no va a ser considerable, supone que no va a haber aumento?, ¿qué es lo que hace que a tan poco de una votación, se tome las medidas y se anuncien medidas como estas?

JL – Sí, hay cosas como estas que son decididamente difíciles de interpretar, yo no puedo responder por la naturaleza de la decisión oficial porque la desconozco, cuáles son las motivaciones. Tengo sorpresas parecidas a la que usted menciona. La pista que puedo esbozar es; por un lado es altamente probable que haya un acuerdo con las principales empresas, es decir con YPF y las dos o tres empresas de venta minorista de combustible como para que nada de lo que vaya a implicar esta liberación, que no es del precio final de los combustibles sino que es del crudo como precio de referencia para las operaciones de las petroleras, parece lo mismo pero no lo es, pero insisto que creo que debe haber un acuerdo con las empresas como para que nada sea hecho durante el mes de octubre y si hay algún ajuste, que ocurra posteriormente, eso es una presunción, no es una información que yo tenga. La otra cosa es que este gobierno ha hecho cosas exóticas como esta en ocasiones impensadas ¿no? Hubo algunos episodios, por lo menos aquí en el Gran Buenos Aires, en las vísperas de las Paso que hacían pensar lo mismo o los ajustes a las tasas de interés o la no intervención del Banco Central cuando presumiblemente como consecuencia de las perspectivas electorales que en ese entonces se pensaba que no iban a ser demasiado buenas para el gobierno, el precio del dólar se disparó y el Banco Central parecía no reaccionar… Digo, el gobierno repite en distintas oportunidades acciones o inacciones que a ojo de buen cubero parecieran inapropiadas y yo confieso que no tengo la menor idea de si es consecuencia de un exceso de seguridad en las propias decisiones o todo lo contrario, una temeridad a toda prueba que los hace enfrentarse a situaciones delicadas confiando en la buena suerte, no estoy dando una respuesta científica, no tengo respuesta para indicar cuál es la motivación oficial, lo único que tengo claro es que este anuncio en realidad se había hecho ya hace unos meses atrás pero como en condiciones de ser aplicado a partir del primero de enero del año que viene- ¿Por qué lo anticiparon? Es realmente inentendible, para mí no hay ninguna información oficial que lo sostenga, por lo tanto todo lo que estoy haciendo es elucubraciones que no sé si a la audiencia le sirven de mucho pero usted me pregunta y yo le digo lo que me parece.

AS – Le quería preguntar por una noticia que realmente nos llamó mucho la atención y que no podemos entender y quizás usted nos puede ayudar un poco a comprender y es que en el contexto en el que el gobierno nacional está emitiendo bonos, letras, tomando deudas como política para financiar parte del déficit del estado y también como intervención con la flotación de la moneda, del peso argentino  el Banco Central a veces interviene, a veces no, dependiendo al menos en lo que ha transcurrido hasta ahora del gobierno de Cambiemos, pero la noticia es que se envía a Europa lingotes de oro, se está por enviar un cuatrocientos sesenta y dos millones de dólares en lingotes de oro físico que se van a transportar en avión con la idea de invertirlos en Inglaterra en vez de dejarlo en el Banco Central, al menos lo que entendemos en términos generales en economía sobre respaldo de la moneda nacional, cumple justamente esa función, esos lingotes físicos de oro, en las reservas de los países. Entonces cómo se puede entender que se creen estas situaciones o cómo se puede entender justamente que se tome deuda extranjera, deuda por parte de bancos e instituciones foráneas y en simultáneo las reservas físicas que se tienen se mandan al exterior

JL – Primero dos aclaraciones. No tenía noticia de esto que usted me está diciendo. Segundo; no soy especialista en materia financiera y mucho menos de movimientos de capitales internacionales. De todas maneras mi impresión es que debe estarnos faltando algo de información porque me parece que no hay que contrabalancear la toma de deuda con esta operatoria. Por otro lado si es la cifra que usted menciona, cuatrocientos sesenta millones de dólares, es una parte suficientemente pequeña de la cuantía acrecentada de deuda que se ha dado el año pasado y que se repite este año. El acrecentamiento de la deuda es la opción que tomó el gobierno para mantener el financiamiento del déficit fiscal convencido como está de que es mejor esa tesitura por un tiempo y este – entre paréntesis – por un tiempo es lo que es cuestionado, si hay garantía de que sea efectivamente por un período acotado en lugar de reiterar la mecánica previa que era la de la maquinita. Esto es lo que se me ocurre. Digo, las cifras no tienen posibilidades de ser contrastadas porque insisto, cuatrocientos sesenta millones con respecto a los miles de millones que significan el endeudamiento nuevo en cada uno de estos dos años que llevamos, me parece que no se relaciona. Ahora, si hay alguna razón específica que implique este movimiento, si es que así ocurre, específicamente sobre eso no tengo yo explicación alguna ¿no?

AS – Javier, más cerca del trabajo que ustedes realizaron con Salvia, con Agustín Salvia, yo quisiera saber, durante el gobierno anterior, durante el Kirchnerismo era realmente muy difícil hablar de datos confiables de números en la Argentina y hay alguna modificación respecto de lo actual. Pregunto qué ocurrió, que ha ocurrido en relación particularmente con el mercado de trabajo, con el empleo en la sociedad argentina en estos dos años casi de gobierno. ¿Cómo ha impactado? Yo recuerdo que cuando arrancó el gobierno de Macri había una especie de advertencia permanente de despidos y de suspensiones ¿no? recordarán seguramente los oyentes, usted mismo Javier, fue verdaderamente muy importante en pérdida de empleo que con el tiempo pareció como diluirse pero generó la duda de si esas cifras eran reales, qué era lo que realmente había ocurrido en ese sentido en la Argentina. ¿Usted tiene en la actualidad los números confiables en ese sentido?

JL – A ver, primero; el panorama efectivamente es distinto desde el punto de vista de la decisión estatal de recomponer al instituto máximo generador de las estadísticas públicas en la Argentina, que es el INDEC, incluyendo aunque no sea sólo eso, la reposición de parte del personal que había sido desplazado con anterioridad. Eso en sí mismo es un buen signo, alentador, de la tarea iniciada. Desde el punto de vista de la mención que usted hace, efectivamente el año pasado hubo… usted lo dijo muy suavemente, advertencia, no me acuerdo la palabra exacta que utilizó pero en realidad si uno lo pone en el contexto de los primeros meses del año pasado, eran agorerías que por suerte eran infundadas. No hay ninguna estadística solvente que haya avalado ni los sesenta mil despidos en el sector estatal ni los ciento ochenta mil despidos en el sector privado. Hubo una caída importante de puestos de trabajo en la primera mitad del año pasado registrada por las estadísticas del Ministerio de Trabajo, y relativamente coherentes con los informes trimestrales de la encuesta permanente de hogares pero cualquiera sea la compatibilización que uno haga de las fuentes disponibles, no hubo tamaña situación. Lo que sí hubo y eso está menos nítido es un deterioro de la capacidad de compra de los ingresos salariales, en realidad de los ingresos medios de la población recibido por las familias, por decirlo en el lenguaje de la EPH y desde el punto de vista del empleo asalariado registrado hubo efectivamente una pérdida estimada entre dos y cuatros puntos porcentuales a lo largo del año pasado en términos netos, y eso es lo…

AS – ¿Cuánto empleo indica más o menos ese porcentaje?

JL – No, no, eso digo en la capacidad de compra.

AS – Ah, siempre en la capacidad de compra…

JL – Ahora estoy hablando de la capacidad de compra… no, no, en el año y medio de gobierno se crearon en total no menos de ciento ochenta mil puestos de trabajo aunque no terminaron de recuperarse los puestos de trabajo asalariados registrados que se perdieron. Creo que quedan todavía unos diez o quince mil puestos de trabajo asalariados del sector privado, todavía menores a los del momento de la asunción del gobierno de Cambiemos, pero el mercado de trabajo tiene asalariados mayoritariamente del sector privado, tiene asalariados del sector público que no sólo no cayeron sino que se incrementaron y tienen no asalariados. De ese conjunto, estoy hablando de la parte registrada del empleo, hay un incremento no muy grande cuantitativamente porque es apenas rozando el ritmo de crecimiento de la población eso que aumentó, por lo tanto estamos en una situación igualmente complicada, aunque no haya habido pérdida neta. Lo que estaba diciendo es que en términos de la capacidad de compra, que es la otra hoja de la tijera, que alude al bienestar de las familias en el mundo del trabajo. Eso es lo que se perdió de distinta manera entre el empleo registrado, el empleo del sector estatal y el empleo no registrado, el precario a veces llamado en negro, de los cuales precisamente, de este último se carece de información fehaciente porque hubo tres tirmestres de los que no tenemos información de la encuesta de hogares y esa es la única fuente que nos da alguna pista de qué pasa con ese componente. Por lo tanto el panorama no es nítido pero es igualmente posible decir de que está lejos de reflejar una situación de extremo dramatismo como pareció insinuarse, a veces por presunción, a veces por no muy buena intención a lo largo del año pasado, de hecho fíjese usted que todos los grupos, núcleos, etc., que participaron de esa manera de describir la situación del mercado laboral, ninguno de ellos sostienen en la actualidad que haya una situación del tipo como la que se había indicado en su momento. Se discrepa respecto de esto que estábamos hablando sobre cuál es la cuantía de los puntos perdidos de capacidad de compra y cuál es la dinámica de la recuperación si es que se está verificando. Pero hay otro elemento que vale la pena tener en cuenta; el INDEC hace un mes y pico dio una información significativa en sí misma aunque no pareció tener cabida ni mediática ni política. El INDEC informó que en el año 2016 los asalariados habrían recibido una porción de la torta general, algo superior al 50%. Cuando el mismo INDEC este y el anterior INDEC respecto del año 2004 indican que los trabajadores participaban con el 32%. Es difícil porque no hay una serie año por año, están esos dos puntos oficialmente informados por el INDEC, es difícil entender cómo se dio esa trepada impresionante de 32% a 52%, pero lo que más me llamó la atención, junto con la información del INDEC es que buena parte de los grupos que hacen, más que estimaciones, reunión de información más o menos coherente para hacer un seguimiento paralelo de estos datos, coinciden en que en el año 2016 estábamos punto más o punto menos alrededor de la misma cifra que indica el INDEC, con lo cual…

AS – El fifty-fifty, ¿no?

JL – Con el fifty-fifty, sí, hay toda una discusión, si usted quiere otro día charlamos en detalle sobre ese aspecto porque tiene una serie de vueltas complicadas y hablar de números por radio siempre es algo enojoso, pero a lo que voy es que lo llamativo, lo primero que me llamó la atención es que el anuncio del INDEC era que en el año 2016, tan terrible como fue definido en muchas ocasiones a lo largo del año y a principios de este año 2017 también, que de una cuantía de ese tipo y que esa sea consistente con estimaciones de grupos para nada afines con el gobierno nacional, me hace pensar que o bien la situación no ha llegado a ser tan dramática como se la describió, mirada que me convoca más que otras, o bien que la herramienta que venimos usando es la que tendríamos que revisar…

AS – (…)

JL – Exactamente, pero yo no creo que sea ese el caso pero me parece que hace falta conseguir que el INDEC proporcione públicamente la información de todos los años, año a año, de ese 32 hasta el último 52 informado para poder chequear con otras mediciones alternativas desde el punto de vista de la cuantía de la fuerza laboral, la evolución del salario real y la evolución de la economía, que son los tres componentes que terminan generando ese numerito famoso de la participación del salario en la riqueza total, para poder corroborarla, mirarla con algún ojo crítico pero a lo que voy es; no parece ir a contramano de las parciales informaciones estadísticas de las que veníamos hablando. El salario real cayó pero no estrepitosamente y lo que sí cayó es el producto… Una nota al pie metodológica y le pido perdón a usted y a sus oyentes por introducirlos en algo que a lo mejor es aburrido; la participación de los salarios en la riqueza, a la renta es un numerito que en el numerador tiene – simplificando – el número de personas y el promedio de sus ingresos asalariados y en el denominador la riqueza que se generó. Cuando en años como el 2016 la riqueza se achica, lo que se genera se achica, el denominador se achica, automáticamente aunque no haya habido cambios en el numerador, el resultado tiende a ser un poco mayor de lo que se podía esperar. No sé si se entiende lo que estoy expresando, con lo cual…

AS – De alguna manera ese dato es llamativo…

JL – Exactamente, es parte de la explicación de cómo es que el número dice que estamos mejor de lo que creíamos que estábamos.

AS – El número dice que estamos mejor de lo que nosotros vemos en el espejo…

JL – De lo que vemos en el espejo. Lo que pasa es que lo que vemos en el espejo a veces en la captación de la realidad social, es en lo que solemos tener en nuestro entorno más cercano porque si no tenemos que hacer uso

de la información que nosotros en la jerga llamamos fuentes secundarias, es decir censos, encuestas, relevamientos de los organismos que están capacitados para hacerlo, que es de lo que venimos hablando en este ratito que estuvimos conversando. En esa información no dicen que el espejo no nos estaría diciendo que somos la bruja, tampoco la princesa.

AS – Claro. Estamos en el medio, quizás sea la diferencia entre lo que se percibe y lo que dicen los números, lo que hace que el gobierno se agrande y se anime por ejemplo a presentar por ejemplo esta liberación de los precios de los combustibles faltando tan poco para las elecciones.

JL -. Sí, insisto. Es posible y yo no tengo ningún conocimiento que me permita avanzar en esa dirección. Yo ya le dije la interpretación que yo le daba pero no tengo una respuesta fehaciente…

AS – No, no, nosotros nos prendimos en esta reflexión a partir del detallado e interesantísimo relato que ha hecho usted Javier.

JL – Muchas gracias.

AS – Vamos a seguir conversando, ya que usted se ofreció a seguir sacando el jugo a todo esto… le agradecemos enormemente este diálogo con La Víspera, Radio Nacional, Concepción del Uruguay, a Javier Lindenboim, investigador del CONICET, economista, autor del libro junto a Agustín Salvia, Hora de Balance y bueno, que ha ilustrado o intentado ilustrar lo que está pasando en la economía de Cambiemos. Dejamos unos cuantos interrogantes para nuestra próxima charla. Muchas gracias Javier.

JL – Al contrario, fue un gusto muy grande. Adiós.

 

 

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.