Situación sociolaboral a comienzos de 2018 en Argentina

Entrevista de Juan Barca para iProfesional, 15-2-18

http://AL PIE DE LA ENTRADA SE ENCUENTRA LA TRANSCRIPCION COMPLETA DE LA ENTREVISTA

“Sensación de desempleo”: en un mercado de elevada rotación, el Gobierno puja por imponer su “relato laboral”

20-02-2018 El frente sindical se recalienta, en medio de las protestas por el cierre de industrias. Pero en el macrismo niegan que haya una crisis en el mercado del trabajo. Hablan de una “reconversión” profunda, con sectores que expulsan mano de obra y nuevas actividades que ahora demandan
Por Juan Manuel Barca

La oleada de despidos iniciada a fines del año pasado viene generando un impacto negativo en la opinión pública, algo de lo que el Gobierno viene tomando nota.

Las fuertes protestas callejeras, que elevan su queja por los trabajadores que quedan en la calle, y hasta la reacción de la oposición en el Congreso, con proyectos que intentan suspender las cesantías, son algunas muestras del descontento.

Sin embargo, en el macrismo vienen haciendo foco en otra tendencia: lareconversión del empleo

En contraste con el termómetro social, los funcionarios resaltan que se está transitando un intenso cambio en el mercado laboral, que si bien genera la pérdida de puestos, también alienta la creación de nuevas fuentes, especialmente en el área de servicios.

En ese marco, la consultora Tendencias Económicas detectó en diciembre y enero 7.500 desvinculaciones, la mayoría en el sector público (4.756) y, en menor medida, en el privado (2.814).

Los datos relevados reflejan un volumen inferior al registrado el mismo período del año pasado. Además, equivalen a un 2% de los 253.000 trabajadores formales nuevos que se registraron en noviembre pasado.

Sin embargo, a juzgar por las protestas, en la calle la sensación térmica es diferente.

 El reclamo no solo fue impulsado por los gremios estatales, que el jueves se movilizaron a plaza de Mayo. También lo incorporó el propio Hugo Moyano a su protesta convocada para el próximo 21 de febrero.

Inicialmente, la marcha se limitaba a demandas gremiales. Pero, ante el aislamiento propiciado por el Gobierno, el líder camionero decidió ampliar el repertorio de sus consignas y contener a los sectores más duros.

Frente a esta avanzada sindical, en el Gobierno minimizan el efecto de los despidos sobre la percepción social. Las encuestas que manejan los funcionarios muestran que el tema ocupa “el cuarto o quinto lugar” en el ranking de preocupaciones de la gente.

 Como contrapartida, la inflación se impone con holgura, un rubro en el que los números oficiales revelan las dificultades que enfrenta el Ejecutivo para controlarla.

No tenemos ninguna preocupación sobre el tema laboral, como sí la hubo cuando estuvimos 100.000 empleos por debajo”, afirmó una fuente oficial a iProfesional.

La consolidación de la tendencia positiva es una de las principales metas que el Gobierno espera profundizar este año, de la mano la reactivación de la economía.

De acuerdo con la postura oficial, los nuevos puestos generados compensan las bajas previas y las que se registran ahora en determinadas ramas de actividad.

Siempre hay despidos, todos los meses. Pero ese número no es el neto“, señalan desde la cartera de Triaca.

El informe de noviembre del Ministerio de Trabajo, en base al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), registró 12 meses seguidos de suba del empleo formal, con un total de 12,3 millones de asalariados del sector privado y público así como de independientes y monotributo social.

Desde noviembre de 2015 al mismo mes del 2017, la cifra de trabajadores formales ascendió en 293.000.

Monotributistas, los más dinámicos
En su lista de prioridades, el Gobierno se propuso este año frenar la inflación, incrementar la demanda laboral y alcanzar un crecimiento del 3,5% del PBI.

Para lograr parte de esos objetivos será clave el impulso de la obra pública con el programa de participación público-privada, para la construcción de rutas, aeropuertos y viviendas.

Pero modificar el mercado laboral no será una tarea fácil. La radiografía actual refleja que los asalariados registrados del sector privado representan el 51% del total, el empleo estatal el 26% y los monotributistas el 13%.

El resto se reparte entre beneficiarios de planes, independientes o autónomos y asalariados de casas particulares.

Si se observa la evolución en los últimos dos años de los ocupados formales, los rubros que más crecieron fueron monotributistas (1,4 millones), independientes (409.000) y beneficiarios (354.000).

Todos ellos superaron el aumento de empleados públicos (62.000), domésticos (32.000) y privados, que quedaron en último lugar (10.400), según los datos del SIPA.

La menor participación del Estado es uno de los principales cambios respecto de años anteriores, cuando el sector público era el principal motor de la ocupación.

El otro aspecto novedoso es el auge de los monotributistas, que tiene una doble lectura: refleja la formalización de personas antes en situación irregular, como así también un mecanismo de contratación precaria o bien la reconversión de despidos en “emprendimientos”.

Ganadores y perdedores
Según expertos, la economía argentina necesita generar año a año más puestos de trabajo para atender el crecimiento demográfico.

Los especialistas señalan que se estaría en condiciones de cubrir la “población demandante” de puestos de trabajo con un piso de 200.000 empleos anuales. 

A la par del Gobierno, los analistas también observan una mejora del mercado laboral, luego de que se perdieran 100.000 puestos entre octubre de 2015 y abril de 2016.

“La situación es difícil, pero estamos lejos de las afirmaciones de dirigentes gremiales, ya que en 2017 se dio una recuperación de lo que se había perdido el año previo y se consolidó un crecimiento que se ubicó un poco más arriba que la tasa de variación de la población económicante activa”, señaló a Javier Lindemboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).

Pero, a diferencia del macrismo, los especialistas también advierten límites para la creación de más puestos y de mejor calidad.

Al igual que en el segundo mandato de Cristina Kirchner, la demanda de trabajo por parte del sector privado sigue prácticamente estancada.

Según los datos oficiales, después de dos años de gestión por parte de Cambiemos, las empresas sumaron apenas 10.400 asalariados (poco más de 8.000 en forma desestacionalizada).

Se trata de un volumen que, con alzas y bajas, está dentro de los promedios registrados desde 2012 en adelante.

A su vez, dentro del sector privado, hubo ganadores y perdedores. Construcción y Comercio registraron en noviembre 24.000 y 12.000 empleados formales más que en el mismo mes de 2015.

Como contrapartida, la industria sigue abajo, con 66.000 puestos menos, por lo que algunos analistas lo llaman el “agujero negro”.

Para 2018, se espera un crecimiento del 1,8% del rubro manufacturero, una cifra que sería insuficiente y que se ubicaría por debajo de los niveles de 2015, tras caer 5% en 2016 y haber recuperado un 2% en 2017.

Los despidos de los últimos meses se localizan en las ramas textil, metalmecánica, alimentos, autopartes, frigorífica, cerealera, calzados y en el sector azucarero.

En algunos casos, incluso, fueron acompañados en el verano por el cierre de empresas, como ocurrió con el ingenio San Isidro en Salta, que empleaba a más de 700 personas; o la autopartista ITEC (antes Delphi) en San Juan, propiedad del extitular de la UIA, Héctor Méndez.

También alertan por problemas en la provincia de Buenos Aires, donde se encuentra el principal polo manufacturero del país.

“Se están produciendo algunos despidos por la suba de tarifas y la caída de la demanda”, afirmó Silvio Zurzolo, titular de la Asociación de Industrias de la provincia (ADIBA).

El presidente de la UIA, Miguel Acevedo, tomó nota de esas problemáticas en las reuniones que mantuvo con las regionales de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, en donde también asomaron quejas por las importaciones.

Además de la política económica, los especialistas señalan que hay factores de carácter estructural a nivel global que inciden en el decaimiento del empleo industrial, como el desarrollo tecnológico.

La expectativa está puesta ahora en la demorada reactivación de Brasil -principal socio de la Argentina-, que podría impulsar este año al rubro automotor y a otras ramas de actividad. 

“La economía brasileña dejó de demandar buena parte de los autos que dinamizaron a la industria en los últimos años, pero si se recupera entonces podríamos ver una mayor demanda laboral”, explicó Lindemboim.

En este contexto, un factor que habría amortiguado los despidos fueron lassuspensiones masivas del año pasado, que se dieron principalmente en el rubro automotor y siderúrgico.

Estas medidas reflejan el interés de los privados de reducir costos sin deshacerse de sus dotaciones, con la mira puesta en aumentar el uso de la capacidad instalada frente a una eventual recuperación de la economía.

Inversiones, en deuda
El Gobierno confía en el impulso de la economía: si el PBI crece como está planteado, entonces la generación de puestos de trabajo se incrementaría 1 punto, según marca la relación entre ambas variables.

Pero la gran incógnita pasa por la inversión, un factor clave para generar nuevos puestos.

Si bien empezaron a registrarse señales más claras, todavía predomina la incertidumbre:

-Desde que asumió el Gobierno de Cambiemos, casi 650 empresas anunciaron más de 820 proyectos en la Argentina por u$s103.800 millones.

-Sin embargo, hasta ahora, sólo 120 se concretaron, por un monto total de u$s6.000 millones.

-En tanto, 185 están en ejecución (por u$24.000 millones) y el resto no arrancaron.

En el Ejecutivo afirman que los anuncios poco a poco van llegando, especialmente luego de que el macrismo aprobara la reforma tributaria, que prevé una reducción de aportes patronales.

La otra medida destinada a crear empleo era la reforma laboral. Sin embargo, la misma se debió congelar hasta marzo por el rechazo de los gremios duros, liderados por los Moyano.

En la Rosada siguen con especial atención el desarrollo de proyectos privados. Macri encabezó recientemente el lanzamiento de un nuevo modelo de Fiat en Córdoba; mientras que el ministro de Energía, Juan José Aranguren, participó del anuncio de inversiones de Tecpetrol, la petrolera de Techint, en Vaca Muerta.

En la misma línea, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, protagonizó la semana pasada el primer vuelo de Norwegian, una de las nuevas compañías low cost.

Pero igualmente subsisten las dudas, las cuales se vieron plasmadas en la última gira oficial por Europa.

El volantazo que pegó la Casa Rosada, cuando anunció los cambios en las metas para 2018, desconcertó a los financistas.

Bancos y fondos de inversión no se lo negaron al ministro Dujovne: no confían en que el Gobierno cumpla los objetivos que se propuso para este año, tanto en materia de inflación como de crecimiento. Y hasta dudan sobre la sustentabilidad fiscal.

Así, entre el optimismo oficial y los reparos que siguen poniendo desde el exterior, hoy por hoy se debate la demorada “lluvia de inversiones”, fundamental para dar inicio a la “revolución” del empleo que quiere impulsar el macrismo.

 

DESGRABACION DE LA ENTREVISTA

JMB- … una cifra baja, según relevamiento privados, entre siete mil quinientos y diez mil entre diciembre y enero y bueno, le quería preguntar si esto puede tener alguna relevancia en términos de empleo y desempleo.

JL- Bueno, a ver… hace dos años hubo varios meses cuando no teníamos ninguna posibilidad de tener alguna información oficial fehaciente sobre lo que pasaba en el mercado de trabajo, se difundieron durante la primera parte del 2016, unos datos de suspensiones y despidos provenientes de un sitio cuyo nombre no recuerdo pero me parece que era tendencias…

JMB- Tendencias económicas.

JL- Que en realidad la información la obtenía de fuentes estadísticamente escasamente significativas. Yo no sé esta información de dónde proviene pero me da la impresión que podríamos estar cometiendo el mismo error, digo el mismo error porque aquellas calamidades que anunciaban esas informaciones que mes a mes se proveían a los medios y que desafortunadamente los medios repetían porque no tenían otra fuente, no fueran luego confirmadas en absoluto en la cuantía, calidad y tipo de lo que ahí se decía. Esa es la primera reflexión. La segunda reflexión es que efectivamente el drama que puede estar pasando una sola persona, no siete mil personas, que se quedan sin trabajo, eso está afuera de la conversación, es absolutamente… no hay justificación alguna para consolar a la persona que atraviesa por una circunstancia de este tipo. Lo que sí me parece es que hay que ponerlo en cierto contexto. Si bien es cierto que la situación en el mercado de trabajo argentino actual es difícil, por decirlo con moderación, estamos lejos de aquellas afirmaciones que uno escucha por parte de algunos dirigentes, gremiales o políticos en los medios en estos días, que poco menos reproducen esto que estábamos recordando de hace un par de años atrás, porque me parece que la información que existe, a menos que la desechemos pero entonces no tenemos con qué remplazarlas, hablan de que un duro año en el mercado laboral 2016 fue remplazado por un año 2017 no despampanante pero sí que recuperó lo que se había perdido o recuperó el ritmo de crecimiento porque lo que se había perdido en el año 2016, en los primeros meses, fue empleo asalariado del sector privado. Esa era la categoría afectada, las demás no, y si uno mira los datos anuales tanto de los asalariados privado, públicos, domésticos y las diversas variantes de los independientes, los monotributistas, etc., todos ellos en menor medida en el 16 y en mayor medida en el 17 se han recuperado y han consolidado el año pasado un crecimiento del mercado laboral, por suerte, en poco más arriba del equivalente cuantitativo del aumento de la población en edad de trabajar, con lo cual la tasa de empleo si uno tuviera ya los datos del cuarto trimestre del 2017 es probable que nos encontremos con una buena noticia en ese aspecto, entonces esa es mi mirada sabiendo que la información que tenemos hoy, febrero, la más reciente es la de noviembre del año pasado.

JMB- Sí, la estuve viendo y respecto a eso le quería consultar si teniendo los datos de los que disponemos se puede hablar de que ya se recuperó todo el empleo perdido desde 2015 a la fecha…

JL- Yo estaba mirando, me alejo un minutito para llegar hasta la pantalla, ya estoy de vuelta.

JMB- En el sector privado asalariado, lo que vi en los datos del SIPA, del ministerio de trabajo es que ahí en dos años se crearon diez mil cuatrocientos empleos…

JL – Sí, ¿desestacionalizado o la cifra común?

JMB – Buena pregunta… me parece que es…

JL – Me parece que desestacionalizado da un poquitito menos, ocho mil más o menos.

JMB – Claro, con estacionalidad.

JL –Claro, si le sacamos la estacionalidad… pero hay que ver si tomamos el mismo mes o no, etc.

JMB – Noviembre contra noviembre

JL – Bueno, noviembre contra noviembre debería dar parecido a esto que tengo yo que tengo ocho mil pero bueno…

JMB – Creo que esa es la desestacionalizada, está bien.

JL – ¿Qué quiere decir?, que estamos bien… No, no estamos bien pero si uno mira períodos similares, noviembre contra noviembre, otra vez me corro un momentito…

JBP – Sí.

JL – Noviembre del 2011 contra el 2012 hubo una pérdida neta de cuatro mil, ¿si?

JMB – ¿ Contra Noviembre del 2012?

JL – Claro, siempre mirando noviembre. 11 contra 12 hubo una pérdida de cuatro mil, 12 contra 13 creció cincuenta y pico mil, 13 contra 14 rascamos los ocho mil… Quiero decir que estamos mal pero no es que empezamos a estar mal ahora en el sector asalariado privado. Y esto es algo que es difícil dialogar porque cuando uno lo expone, aquellos que han mirado o siguen mirando con muy buenos ojos la gestión de los doce años previos, a uno le enrostran que lo que está queriendo es disimular las macanas del gobierno actual y yo lo que estoy intentando es mirar el mercado de trabajo…

JBP – …las tendencias…

JL – Exactamente porque en cualquier momento que uno se pare puede estar metiendo la pata si sólo pone una anteojera muy acotada. Por otro lado, el mercado de trabajo naturalmente depende, como sabemos, de la dinámica económica y sabemos que la dinámica económica, veníamos complicados y seguimos complicados, entonces sería mágico que no pasara lo que está pasando en el mercado laboral. La pregunta que uno debe hacerse es si creemos o no que la gestión actual enfila hacia un momento de recuperación del ritmo de inversión y por lo tanto de crecimiento económico y los debates, creo, con mejor o peor calidad debieran estar dirigidos a eso, los datos son que estuvimos bastante mal, que veníamos de estar mal porque no es cierto que si nos paramos a fines del 2015 estábamos en la gloria y que ese mal trago inicial indudablemente se modificó, se modificó a fines del 2016 y por suerte para el sector trabajador continuó en sentido positivo en 2017. Es cierto que hay un componente del sector asalariado privado más remolón que fue el de la industria, que recién ahora recuperó el nivel de fines del 2015 en materia de empleo, ¿si? Ahora, ahí hay que meterse al interior del componente industrial para ver las ramas internas de la industria y ver cuánto de las enormes dificultades de la economía brasileña que dejaron de demandar una buena parte de la producción automotriz argentina, que en los 90 como en los 2000 dinamizaron a la industria, y que si eso – como parece – se estaría recuperando, hablaría de una posibilidad de una recuperación de la actividad económica y por lo tanto de la demanda ocupacional también en ese sector que ayudaría al conjunto de la industria. Pero eso es lo que uno puede decir. Ahora, si uno lo que quiere es mirar las dificultades solamente siempre va a encontrar ejemplos en la realidad de empresas que están en dificultades, de empresas que cierran, de empresas que suspenden… hablando de suspensiones, una de las cosas que no hay información pero que seguro fue muy fuerte en el 2016 y todavía debe haberlo sido en el 2017, es el tema de las suspensiones…

JMB – Sí, fue fuerte en el 2016, creo que ahora no es de la misma magnitud….

JL – Justamente, pero todavía hasta el año pasado, creo yo, yo no hago relevamiento de campo pero por tanto no puedo mostrar la información, presunción por un esfuerzo por interpretar diversos datos de la realidad, que las suspensiones fueron el mecanismo de las empresas para no desprenderse del personal pero aminorar sus costos en una situación de dificultad económica, pero eso es una cosa que agravia a la calidad de vida de los trabajadores pero que es muy distinta a quedarse sin trabajo… Pero bueno, esas son las cuestiones que a mí me sugieren mirar la información del mercado de trabajo.

JMB – Sí, yo estuve leyendo sus columnas, escuchando algunas entrevistas y la duda que me queda es; ¿cuánto sería el empleo que debería crearse para mantener la tasa de empleo? Porque un informe de la CTA, CIFRA- CTA dice que deberían ser cuatrocientos cuarenta mil, y en los últimos dos años se crearon noventa y tres mil…

JL – Sí, sí. Lo que pasa es que eso fundamentalmente se creó en el 17 más que en el 16, lo que se creó ahora ¿no? Lo de cuatrocientos mil me parece que es una…

JMB – ¿Demasiado?

JL – Demasiado porque es el 1% de la población total y en realidad la población total crece el 1% pero el componente de la población que está vinculada al mercado de trabajo es más o menos el 40% de eso, es decir que para zanjar las diferencias yo diría que si conseguimos incrementar la dotación laboral en doscientos mil personas anuales, estaríamos en el mantenimiento de la tasa de empleo y probablemente agregándole alguna décima… cuatrocientos mil es una exageración porque es el 1%, que es lo que crece la población en Argentina, aplicado a la totalidad de la población, y no son… no es… lo que crece la población entre los viejos, los jóvenes, es lo que crece en el componente que está ocupado que oscila entre el 40 y el 45%, yo le pongo el 50% y digo; bueno, pongamos doscientos mil, ¿se entiende? Ese es mi razonamiento que no es muy sofisticado pero sirve como para sostener una afirmación que no es arbitraria sino que tiene algún contenido de realidad. Ahora, para mejorar la situación socioeconómica, lo que necesitamos son dos cosas; mantener e incrementar la tasa de empleo y también mejorar la calidad de los ingresos, que esos empleados, pasados y nuevos, logran y esas son las dos hojas de la tijera que confluyen, y es la parte más complicada en el marco de un país que todavía está lejos de haber podido tener algún dejo de éxito en materia inflacionaria, y sabemos que, como aprendimos en la facultad, ¿no? la ficción que significa el proceso inflacionario sirve para eso, para engañarnos, no para mejorar la situación y siempre, el que peor la pasa en un proceso inflacionario es cualquiera de nosotros que vive de su trabajo, por lo tanto no es correcto desentenderse de la búsqueda de mecanismos para luchar contra la inflación, que sea con medios que uno está de acuerdo o que uno critica es otra discusión, lo que me parece es que no debe haber disputa en términos de que esa es indudablemente o debiera ser, indudablemente una meta compartida. La cuestión es si cada uno de los sectores sociales que tienen algo que decir, se aferran plenamente a la defensa de su cuartito, y entre todos lo único que hacemos con el tironeo es impedir que la inflación baje, pero bueno, eso es una discusión de naturaleza política pero el efecto económico negativo es el que estamos mencionando y de eso no nos podemos escapar sólo con una frase y mucho menos con una chicana, que es la que uno encuentra en las redes sociales ¿no?

JMB – Sí, sí. Está bien, está bien. Entonces como resumen usted ve que le evolución está teniendo por ejemplo, ya sea los asalariados privados como la tasa de generación de empleo, cree que eso permitiría mantener un ritmo indispensable, digamos…

JL – Y, claro, el planteo del gobierno es que dice; y por lo menos tenemos que crecer modestamente entre 3-3,5%, con eso qué logramos, logramos que el empleo crezca un 1% porque la relación histórica aproximada es de 1 a 3, ¿no? un punto de crecimiento del empleo por cada tres puntos aproximadamente del crecimiento del producto, con lo cual estamos diciendo que estaríamos en condiciones de atender al crecimiento de la población demandante de empleo. Después, insisto nuevamente, eso supongamos que hay alguna posibilidad de imaginarlo factible, la otra gran discusión es a través de qué mecanismo la creación de riqueza adquiere características de equitativo reparto entre el capital y el trabajo, y esa es la discusión en la que deberíamos estar incluyendo las cuestiones que yo he mencionado, dice que miró algunas columnas… yo insisto mucho en la necesidad de discutir el tema de la productividad en un doble sentido. Primero que tenemos que acendrar los esfuerzos para que la productividad en Argentina, que crece pero muy lentamente comparado con el mundo, crezca más intensamente pero además que ese crecimiento de la productividad no vaya en desmedro de la retribución del trabajo sino que se garantice una participación del aumento de la productividad en la distribución funcional del ingreso y que los empresarios que se llevan el grueso del aumento de la productividad transformen esa mayor rentabilidad en inversión, cosa de la que hemos carecido en los últimos largos años. Cuando la ex presidenta le criticaba a los empresarios que se la llevaban en pala, la expresión era muy grata a muchos oídos que les gustaba que zamarrearan a los empresarios, a mí también me parecía bien pero no había nada que transformara esas palabras bien intencionadas en aumento de la inversión, de hecho la inversión en los últimos años venía bajando estrepitosamente, ¿si? con lo cual parte de la estrategia económica, y esa es la discusión tan vieja como el capitalismo, cómo hacen las autoridades políticas para influir efectivamente en que el sector empresario transforme su tendencia a obtener ganancia y no necesariamente transformarla en inversión, en hacerlo, en transformarlo en inversión, es decir en ser un empresario shumpeteriano, ese creo que es el nudo de la discusión que tenemos por delante.

JMB – Está bien. Por último hay unos datos ahí de la cuenta de generación de ingresos… cuando se habla de cinco millones de cuentapropistas ¿no? de un total de veinte millones de puestos de trabajo, ¿estos cuentapropistas que serían?

JL – Bueno, eso hay que preguntarle a la gente de Cuentas Nacionales, cómo lo obtiene… porque por empezar no son personas, no son personas, son…

JMB – Son empresarios por ejemplo…

JL – No, son puestos de trabajo. Digo, los veinte millones no son personas, son veinte millones de puestos y nadie hasta ahora ni del INDEC ni de afuera, ha hecho una cuenta aceptable sobre si esos veinte millones corresponden a diecinueve, dieciocho o diecisiete millones de personas. ese es el primer paso para responder a la pregunta que tenemos acá sobre los cuentapropistas. En realidad no son cuentapropistas porque tres cuartas partes son asalariados y el resto son no asalariados, es decir que son patrones, son cuentapropistas y de qué tipo y todo lo demás, yo no tengo esa información detallada, es presumible que en el área de la cuenta de generación de ingresos de INDEC lo tengan pero yo hasta ahora no he tenido acceso.

JMB – Bien, un misterio a resolver.

JL – Uno más.

JMB – Bueno, Javier, le agradezco por su tiempo. Le mando un abrazo.

JL – Gracias y mándeme el link cuando saque la nota.

JMB – Gracias.

JL – Por favor, adiós

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Notas de JL

Economista; abuelo de tres hermosuras: Luli, Tini y Tomi; en fútbol sigo a San Lorenzo de Almagro. Sufriente admirador de Buenos Aires.